Una escena de «Pericles, Príncipe de Tiro»
Una escena de «Pericles, Príncipe de Tiro» - CDN

El Centro Dramático Nacional presenta un Shakespeare apenas conocido

Declan Donnellan presenta «Pericles, Príncipe de Tiro» en el ciclo Una mirada al mundo

MadridActualizado:

Vuelve a los escenarios españoles, dentro del ciclo Una mirada al mundo del Centro Dramático Nacional, la compañía británica Cheek by Jowl, que dirige Declan Donnellan junto a su inseparable Nick Ormerod. Lo hace con una producción -en francés y con actores galos- de uno de los títulos menos conocidos de William Shakespeare: «Pericles, Príncipe de Tiro» (Teatro María Guerrero, del 30 de mayo al 3 de junio). Donnellan ha adaptado la obra a partir de la versión clásica de François Guizot (1787-1874), uno de los más destacados traductores al francés de la obra de William Shakespeare.

«Pericles, Príncipe de Tiro» se incluyó en el First Folio (el volumen que reunió el catálogo shakespeariano) en la edición de 1664, la tercera, después de que se hubiera omitido en la de 1623. Hay unanimidad en los estudiosos en señalar que la obra es una colaboración entre William Shakespeare y George Wilkins -actor de la compañía Los Hombres del Rey, además de panadero y, al parecer, hombre de dudosa reputación-. Al parecer, Wilkins habría escrito los dos primeros actos y Shakespeare los tres últimos. Los expertos coinciden en señalar su escritura en 1608; Zorzi Giustinian, embajador veneciano en Londres entre 1606 y 1608, acredita haber asistido a una representación de la obra.

La obra se inspira en la leyenda de Apolonio, Rey de Tiro, que circuló con cierta popularidad en Inglaterra durante la Edad Media y el Renacimiento, y al que dio forma John Gower en «Confessio Amantis», en la que, al parecer, se habrían basado Shakespeare y Wilkins. Cuenta la historia de Pericles, príncipe de Tiro, que amenazado por las tramas secretas de Antíoco, emperador de Grecia, deja el gobierno en manos de su ministro Helicano y abandona Tiro.

Así arranca «Pericles, príncipe de Tiro», de la que dicen los responsables del montaje que «es una de las obras más extrañas y desgarradoras de Shakespeare. Pericles navega en un mar tempestuoso de piratas, magos, burdeles, secuestradores, torneos, tramas contra su vida... y la intervención divina de la Diosa Diana. El incesto, la traición, el asesinato, el amor y la alegría explotan en estos gigantescos fuegos artificiales teatrales... Sin embargo, esta notable obra tiene resonancia mucho más allá del tiempo en que fue escrita: el Mediterráneo de hoy no es ajeno a los viajes espantosos y desesperados que aparecen en él».

«Es una fábula -siguen- de un hombre que se distancia de aquellos a quienes ama, que lenta y milagrosamente se vuelve a unir con ellos, más debido al destino que a sus esfuerzos. Trata del misterio del amor, la pérdida y el amor redescubiertos después de una ausencia dolorosa y confusa».