Adriana Ozores y Joaquín Climent
Adriana Ozores y Joaquín Climent - Javier Naval
CRÍTICA DE TEATRO

«La cantante calva»: la cárcel de las palabras

Luis Luque dirige en el Teatro Español la obra de Ionesco, con un reparto que encabezan Adriana Ozores y Fernando Tejero

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El rumano melancólico y transterrado que fue Eugène Ionesco dejó bien claro que el lenguaje puede ser una cárcel de palabras convertidas en cáscaras vacías y convenciones inanes repetidas como coartadas contra el milagro de la comunicación. Sesenta y siete años después de su estreno, «La cantante calva» continúa representándose en París y sigue tan campante: su texto mantiene su tersura, su provocación y su humor de piel dulcemente naíf y carne ácida. La excelente versión de Natalia Menéndez potencia esas constantes, con los personajes enfermos de impostada distinción y perfectamente risibles, encerrados en su inmovilismo circular: criaturas trágicas que fingen no serlo o no saben que lo son, aunque en fugacísimos momentos de este estupendo montaje de Luis Luque parecen ser aterradoramente conscientes de su condición.

«La cantante calva» (****)Autor: Eugène Ionesco. Versión: Natalia Menéndez. Dirección: Luis Luque. Escenografía: Mónica Boromello. Iluminación y vídeo: Felipe Ramos. Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas. Intérpretes: Adriana Ozores, Fernando Tejero, Joaquín Climent, Carmen Ruiz, Javier Pereira y Helena Lanza. Teatro Español. Madrid

La dirección apuesta por una estética y una contención muy british y acertadamente medida que funciona muy bien, haciendo que el humor de la obra fluya de manera natural, sin forzarlo, pues todo está en el texto. La bonita escenografía de Mónica Boromello, el cuco vestuario de Almudena Rodríguez, la iluminación y el vídeo de Felipe Ramos (ese reloj que es también mirilla y casi ojo de Sauron es todo un hallazgo) se desarrollan en esa clave, lo mismo que la brillante interpretación de todo el reparto con una formidable Adriana Ozores a la cabeza.