Ana Cerdeiriña y Carmen Gutiérrez, en un momento de la obra
Ana Cerdeiriña y Carmen Gutiérrez, en un momento de la obra - MarcosGPunto
CRÍTICA DE TEATRO

«Beatriz Galindo en Estocolmo»: me quito el sombrero, señoras

El Centro Dramático Nacional presenta en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero la obra de Blanca Baltés

Actualizado:

Blanca Baltés, que vuelve a demostrar su capacidad para el teatro documento como hiciera en «Estampas del teatro de los cuarenta», rinde homenaje a esa leva de mujeres españolas que en los años veinte y treinta del pasado siglo pisaron con decisión de pioneras en ámbitos políticos, artísticos y culturales, contribuyendo decisivamente al esplendor de la que se ha denominado Edad de Plata. Denominadas a veces «las Sinsombrero», hay que descubrirse ante ellas, no suficientemente reconocidas.

En torno a la figura de Isabel de Oyarzábal -escritora, periodista, actriz y diplomática, aquí interpretada por Carmen Gutiérrez- se articula esta obra que sucede en dos tiempos: 1937, cuando Isabel, que firmaba sus artículos con el seudónimo de Beatriz Galindo, preceptora de los hijos de los Reyes Católicos, se hizo cargo de la Embajada de España en Estocolmo, y 1960, durante el rodaje de una película de Concha Méndez (Chupi Llorente) sobre aquellos momentos. A la flamante embajadora no quiso su antecesor abrirle la puerta de la legación diplomática, lo que se emplea como símbolo de las tantas puertas que esas mujeres lograron abrir. En la evocación de esos años surgen nombres y presencias: Victoria Kent, Clara Campoamor, Maruja Mallo, Ernestina de Champourcin, María Teresa León, Rosa Chacel, Elena Fortún, Ángeles Santos… Todas no caben, como no caben casi en las costuras de este inteligente y necesario homenaje teatral de tan cuidada factura.