Arturo Fernández y Carmen del Valle, en «Alta seducción»
Arturo Fernández y Carmen del Valle, en «Alta seducción» - ABC

Arturo Fernández: «El teatro es una amante muy celosa»

El actor asturiano interpreta en el teatro Amaya «Alta seducción», de María Manuela Reina, con la actriz Carmen del Valle

MadridActualizado:

Como no podía ser de otro modo, Arturo Fernández llega a la cita -en el Hotel Palace, por supuesto- impecablemente vestido. El actor asturiano -que ha hecho de la elegancia un modo de vida, tanto dentro como fuera del escenario- ha cumplido ya los ochenta y ocho años, pero eso no le impide volver a encarnar a un seductor -un papel que, como sus trajes, está hecho a la medida- en «Alta seducción», la obra que María Manuela Reina escribió para él hace casi treinta años y que ha retomado ahora, con Carmen del Valle como compañera de reparto. La presenta en el teatro Amaya

«“Alta seducción” es una comedia muy inteligente y divertidísima -dice Arturo Fernández; llevo muchos años haciendo alta comedia, un género que ya no se hace, pero no dejo de sorprenderme. En San Sebastián hemos estado once días, algo que nadie había hecho; en Valladolid, la cuna del teatro, trece días, también un hecho insólito. Esto me lleva a pensar que acerté al elegir este título, porque el público, que olfatea los éxitos, la esperaba antes de estrenarla».

De la comedia puede hablar Arturo Fernández con pleno conocimiento de causa. «La comedia necesita belleza, necesita una estética agradable; un vestuario elegante, unos decorados hermosos. Y yo trato de darle al público todo eso, de manera que los espectadores se sientan identificados». Arturo Fernández encarna a un hombre maduro -«madurísimo», rectifica- que se enamora de una mujer más joven que él y empieza a hacer el ridículo para tratar de ocultarle su edad. «Eso le lleva a unas situaciones disparatadas, divertidísimas, pero al tiempo llenas de ternura. Está todo lleno de verdad».

Una de las frases que repite una y otra vez el actor desde hace años es que todo lo que es se lo debe al público. «Vivo exclusivamente para el público y amo mi profesión por encima de todo». Y cuando se le pregunta si es el aplauso y la risa lo que le mantiene en el escenario contesta que hay algo de responsabilidad. «Procuro que cada espectáculo sea mejor que el anterior. Y espero que nadie salga decepcionado. Para mí todos los días son un estreno, y eso el público lo percibe; quienes más disfrutamos de “Alta seducción” somos Carmen y yo; nos divertimos mucho».

Hay en la conversación momentos para la risa, pero también para la nostalgia. Echa de menos Arturo Fernández a los compañeros que se fueron, las tardes en el Café Gijón; «es todo tan distinto en el mundo del teatro... Aunque lo que no cambia son los focos, el alzado del telón, el murmullo. No sabría hacer nada que no fuera estar encima de un escenario». Reconoce que es una persona nostálgica. «Me gusta recordar el ayer, porque ha sido muy bello. Mis principios en la profesión, en los años cincuenta, cuando llegué a Madrid con una maleta llena de ilusiones... Era otro mundo; o quizás era yo el que era distinto, no lo sé. Mi profesión sí era totalmente diferente de lo que es ahora».

«Hoy -añade-, hay demasiados amiguismos, demasiados carnés, de politiqueos. Yo no he pedido nunca, ni lo haré, una sola subvención. Porque a mí solo me importa mi profesión. Lo demás me trae sin cuidado. Pero claro, todo eso lo pagas, porque te sales del sistema». Pero el público es el que manda. «De eso no cabe duda». Y está con él. «Y espero que siga, porque sabe perfectamente que no quiero defraudarle, que le doy mil vueltas a todo antes de levantar el telón, me paso horas y horas; no duermo ni cinco horas seguidas antes de estrenar una función porque me despierto pensando: “ésta es la frase que me faltaba”». Y es que, concluye, «ésta es una profesión a la que te tienes que dedicar por completo, es una amante muy celosa».