Diana Palazón y Félix Gómez, en «Alejandro Magno»
Diana Palazón y Félix Gómez, en «Alejandro Magno» - Jero Morales
CRÍTICA DE TEATRO

«Alejandro Magno», un héroe asomado a la modernidad

La obra de Racine, con versión de Eduardo Galán y Luis Luque, se ha estrenado en el festival de Mérida

MéridaActualizado:

Aunque no se tiene noticia de que los ejércitos de Alejandro Magno llegaran hasta Mérida, el héroe macedonio conquistó en la noche del miércoles al público del teatro romano de Mérida a bordo de la obra que el dramaturgo francés Jean Racine estrenó en 1665 y que Luis Luque, autor de la versión junto a Eduardo Galán, ha puesto en escena en la 62 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de la ciudad pacense.

«Alejandro Magno» (***)Autor: Jean Racine. Versión libre:Eduardo Galán y L. Luque. Dirección: Luis Luque. Escenografía: Mónica Borromello. Vestuario: Paco Delgado. Iluminación: Juan Gómez-Cornejo. Música: Mariano Marín. Intérpretes: Félix Gómez, Armando del Río, Amparo Pamplona, Aitor Luna, Unax Ugalde, Diana Palazón, Marina San José. Lugar:Teatro Romano de Mérida

«Alejandro Magno», una de las primeras obras de Racine, fue estrenada por la compañía de Molière, que ya había hecho lo propio en 1664 con «La Tebaida», otra pieza del entonces principiante, quien en esta segunda ocasión no quedó muy satisfecho con el montaje y pasó el texto a una compañía rival de la del inquieto y ya consagrado Jean-Baptiste Poquelin. Este episodio envenenó para siempre la relación entre ambos autores.

La acción se desarrolla en la India, que Alejandro (Félix Gómez) se dispone a conquistar proponiendo pactos y alianzas en lugar de utilizar el lenguaje de las armas. Es un héroe que se asoma a la modernidad dudando de sí mismo, pues sabe que cada victoria y cada frontera que traspasa es un sueño que deja atrás sin que amaine el ansia que lo consume. Su política de pactos seduce al rey Taxilos (Unax Ugalde), convencido por su hermana Cleófila (Diana Palazón), que vive una historia de amor con el macedonio. Otro monarca, Poros (Aitor Luna), se resiste a ser vasallo de Alejandro y decide luchar, impelido por Uxiana (Marina San José), princesa de la que él y Taxilos están enamorados, aunque ella prefiere a Poros.

Un nudo de intereses políticos, afanes bélicos y pasiones amorosas resuelto por la guerra y el carácter ecuánime y pacificador de Alejandro, al que se presenta como un personaje bisexual, capaz de amar a tanto a Cleófila como a Hefestión (Armando del Río), su general de confianza. La versión de Luque y Galán introduce un personaje no previsto por Racine, Olimpia (Amparo Pamplona), madre del conquistador y que, pese a su leyenda de manipuladora que inculcó en su hijo el hambre de poder, aquí se le aparece para inspirarle la negociación y la clemencia por los enemigos. Antes de la batalla solo le calma la lectura de un libro que su madre le entregó cuando era niño, «La Iliada», en uno de cuyos personajes, Aquiles, encuentra Alejandro un espejo en el que mirarse.

El montaje de Luis Luque es de gran boato escénico, con una espectacular escenografía de Mónica Boromello dominada por una tarima que va de la puerta presidida por la diosa Ceres en el centro del imponente farallón de columnas del Teatro Romano hasta más allá del proscenio y divide el inmenso estanque que cruza de lado al lado el escenario en representación de los ríos Indo e Hidaspes. El vestuario de Paco Delgado es espléndido, igual que la iluminación de Juan Gómez Cornejo, que concita lo épico y lo íntimo. A subrayar también la reciedumbre sonora de los ocho tambores que marcan el ritmo de las paradas militares y la presencia de un bonito Bucéfalo utilizado en un par de escenas, que resultó ser una yegua llamada Gitana, seguramente experta en técnicas interpretativas como la de la memoria sensorial utilizada por Stanislavski, pues su actuación fue perfecta. Por lo demás, la representación resulta algo estática y reiterativa en la narración de los hechos. Sobre la interpretación de un reparto de actores conocidos por sus trabajos televisivos, se impone la sabia presencia de Amparo Pamplona, a la que da gusto escuchar.