Una escena de «Ahora todo es noche»
Una escena de «Ahora todo es noche» - Teatro Español
CRÍTICA DE TEATRO

«Ahora todo es noche»: La Zaranda cabalga de nuevo

La veterana compañía presenta su nuevo trabajo en el Teatro Español

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La Zaranda cumple cuarenta años y, como Walt Whitman, se canta a sí misma envuelta en la vitola de «Teatro inestable de ninguna parte». Su última apuesta es un viaje al fondo de la noche que es también un tránsito hasta el corazón de su propio oficio y sus constantes estilísticas. Tres hombres arañados por una racha de miseria que intentan disfrazar simulando ser viajeros para dormir en un aeropuerto nos recuerdan que nadie está a salvo de la incertidumbre y que cualquier día te puede tocar a ti. «Lo mío es transitorio», dice uno, ataviado con un traje que viste como una raída coraza de la dignidad pretérita.

Realizan un alucinante viaje por las cloacas (se las apañan con unos carritos de supermercado y unos cubos de basura) que empapan de sarcasmo crítico, se ríen de las etiquetas que se ha adjudicado al grupo (memorable la escena de la ristra de corbatas) y concluyen, convertidos en irrisorios personajes épicos del teatro, en una suerte de escenario agónico. «Si Lear muere, el teatro vive. Y si el teatro vive, Lear vive… en el teatro», afirman. Pues eso, en la desdicha late también la esperanza. La Zaranda vive. ¡Viva La Zaranda!