CRÍTICA DE TEATRO

«Addio del passato»: en torno a «La traviata»

Se estrena en La pensión de las pulgas la obra dirigida por Blanca Oteyza y protagonizada por Lola Baldrich

Noemí Rodríguez y Lola Baldrich, en la escena final de «Addio del passato»
Noemí Rodríguez y Lola Baldrich, en la escena final de «Addio del passato» - Carmen Prieto Remón
JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN - Actualizado: Guardado en: Cultura Teatros

El libreto de Francesco Maria Piave para la ópera de Verdi «La traviata» ha servido de libre inspiración a Julio Bravo para escribir su emocionante drama «Addio del passato», título de la gran aria postrera de la enferma y abandonada Violetta. El libreto de Piave es una adaptación de «La dama de las camelias», de Alejandro Dumas hijo, y a esta obra se remite también Bravo bautizando a la pareja protagonista con los nombres de Margarita Gauthier y Armando Duval en un delicado juego de devociones, filiaciones, espejos y correspondencias.

«Addio del passato» (****)Autor: Julio Bravo. Dirección: Blanca Oteyza. Dirección artística y vestuario: Pierpaoloalvaro. Concepto escenográfico: Roger Portal. Intérpretes: Lola Baldrich, Fran Calvo, Noemí Rodríguez, José Emilio Vera, Orencio Ortega, Carolina Herrera y Ruth Rubio (violín). Sala La pensión de las pulgas. Madrid

Margarita no es una cortesana como Violetta Valery, sino una diva operística de amplia vida galante que mantiene una relación abierta con el displicente Raúl y que precisamente acaba de obtener un éxito clamoroso con su interpretación de «La traviata» cuando conoce a Armando, un admirador devoto que la que logra enamorar con sus tiernas atenciones y la franqueza de su afecto. Ella, secreta enferma terminal, vive un paréntesis de entregado amor hasta que decide sacrificar la relación y sacrificarse ella misma para no perjudicar a Duval.

Respetando los mimbres originales, el autor, que sitúa la acción en los años sesenta del pasado siglo, depura la acción, la concentra y utiliza la línea argumental en un tan apasionado como cuidadoso ejercicio de escritura dramática que conlleva una reveladora relectura de las más nobles claves del melodrama. Blanca Oteyza, que debuta en la dirección, defiende muy bien esa intención con una puesta en escena afinadísima en la que introduce leves espacios de extrañamiento que impregnan de originalidad la función. Los desplazamientos del público a las distintas estancias de La pensión de las pulgas donde transcurre cada escena están hábilmente integrados en la acción. La representación transcurre a centímetros de los espectadores que rodean a los intérpretes y asisten sobrecogidos –como testigos directos y en alguna ocasión participantes– a los momentos de gran intensidad dramática que contiene el espectáculo.

Lola Baldrich es una magnífica Margarita, triunfante y trémula de amor al principio, rota después por la renuncia a que se somete o vencida finalmente por la enfermedad. Estupendos el impetuoso Armando de Fran Calvo, el chulesco Raúl de José Emilio Vera, la amiga fiel que compone Noemí Rodríguez, el medido doctor que encarna Orencio Ortega y la hermana de Armando interpretada por Carolina Herrera, quien, en la única escena en la que aparece, deja su impronta de formidable actriz. Todo van vestidos maravillosamente por Pierpaoloalvaro.

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