Silvia Marsó y Víctor Marsán, en una escena de la obra
Silvia Marsó y Víctor Marsán, en una escena de la obra - Teatro de La Abadía

«24 horas en la vida de una mujer»: la vieja Europa canta en nuestros días

Silvia Marsó protagoniza un espectáculo musical dirigido por Ignacio García sobre la novela de Stefan Zweig

MadridActualizado:

Stefan Zweig publicó en 1927 «24 horas en la vida de una mujer», una novela que narra la historia de una mujer que vive, en apenas una jornada, una experiencia que le transforma la vida y le hace enfrentarse a todos sus principios vitales y morales. Silvia Marsó -«fan incondicional de Stefan Zweig», segun con fiesa la actriz- se enteró de que se estaba representando en París un espectáculo musical sobre esta novela. Viajó, lo vio y se enamoró. «Compré los derechos y en cuanto los tuve llamé a Ignacio García, mi primer ancla en este proyecto». «Ella me regaló la novela de Zweig, que ya había leído; la releí en un avión camino de México y tuve casi un “extasis místico”; primero por lo maravilloso que es Zweig, segundo por su vigencia, y porque además en este momento de mi vida me hablaba de temas que me resultaban muy cercanos».

La adaptación que actriz (además de productora) y director suben a escena esta semana en La Abadía está firmada por Christine Khandijian y Stéphane Ly-Coug, y la música original es del compositor ruso Sergei Dreznin. «Zweig condensa la vida entera de un ser humano, con todas sus pasiones y sus sentimientos, en veinticuatro horas -relata Silvia Marsó-. La obra es la confesión de una mujer madura de esa jornada que vivió, y que ocultó. Es una aristócrata de la vieja Europa de entreguerras que por su doble condición de mujer y noble no ha tomado una sola decisión sobre su vida, hasta que enviuda y cae en una profunda depresión; decide viajar para salir del pozo, y el destino le pone en una situación límite que le hace tomar las riendas de su vida por primera vez y a cuestionar los preceptos morales que le han acompañado siempre».

La reflexión que más atrajo a la actriz en esta obra es «¿qué hace el ser humano con su propia vida? ¿Es capaz de escucharse y ser consecuente con sus sentimientos, o está absolutamente condicionado por la sociedad, la religión, el estatus, las hipotecas, por su condición masculina o femenina...?»

«Zweig -completa Ignacio García- es un liberal auténtico, tanto en lo individual como en lo colectivo. Y en la novela hay una reflexión sobre la libertad individual y también sobre la libertad en comunidad; sobre como hay una parte de la sociedad que siempre intenta coartarla. Ese mensaje es cada vez más actual, porque nuestra sociedad es aparentemente muy liberal, pero las redes sociales y otros mecanismos presuntamente libres son en realidad fiscalizadores y entrometidos. Y en estos momentos Zweig es un aire fresco que nos hace reflexionar sobre la importancia de los individuos, de las ideas, del respeto y la libertad».

La música, que dirige Josep Ferré e interpreta en directo un trío de piano, violín y violonchelo, juega un papel determinante a la hora de contar la historia. «Ayuda a que los personajes expresen sus estados emocionales, que a menudo, en esa época, se silenciaban -dice Silvia Marsó-. Por eso es tan poliestilística, y encontramos reminiscencias de Wagner, de Debussy o de Piazzolla».