Cultura - Teatros

La Fura hechiza a Granada al ritmo del embrujo de Falla

La compañía puso en escena una versión transgresora del clásico «El amor brujo» de Falla durante el Festival Internacional de Música y Danza

«Amor Brujo», versión Fura dels Baus
«Amor Brujo», versión Fura dels Baus - efe
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El fuego, el agua y los movimientos imposibles de La Fura dels Baus han hechizado a Granada en el cierre de la 64 edición de su Festival Internacional de Música y Danza con una versión transgresora del clásico «El Amor Brujo» de Falla construida con grúas, blancos y negros y simbolismo hecho arte.

Falla diseñó una ópera repleta de sones flamencos para contar la historia clásica y aún vigente de celos, desamor y gitanería entre Candelas y su Carmelo, una historia de hechizos justificados por la pasión a la que La Fura le ha aportado en este montaje un antecedente también conducido por la música del gaditano.

A la historia que presentó Falla hace un siglo, la Fura dels Baus le ha añadido unos «preliminares», pero también fuego, flamenco, trapecios, agua y hasta un vestido de novia de decenas de metros para hacer grande a una Candelas que ya no teme a su hombre.

Los alrededor de 7.000 asistentes a la clausura del Festival en la plaza de Toros de Granada se han rendido a una historia hilvanada por la cantaora Marina Heredia, pequeña ante un amor posesivo, desesperada hasta entregarse a los hechizos y enorme tras reponerse de los golpes de un maltrato que La Fura ha enseñado con el estruendo de un taconeo más que flamenco.

La renovada interpretación de la obra de Falla ha bebido del carácter moderno que aportó hace un siglo el gaditano y lo ha convertido en un homenaje a María de la O Lejárraga, la esposa de Gregorio Martínez Sierra, el responsable de firmar un texto que presumiblemente creó ella.

Y así ha subido al escenario a la joven Lejárraga que llevó de la mano a Falla para descubrirle la Alhambra, el mismo entorno monumental en el que Candelas sufría al ver cómo su querido perdía la mirada detrás de cualquier turista para mostrar un sufrimiento contado al ritmo de los compases de «Noches en los Jardines de España».

También al ritmo de Falla Marina Heredia ha cantado el «casadita, casadita» de «El sombrero de tres picos» hasta combatir, con flamenco y un vestido hecho jirones, los malos tratos y los celos de «Amor gitano», el guiño de La Fura al Concurso de Cante Jondo.

Ha actuado en un escenario convertido en piscina para ampliar el efecto del zapateado de un cuerpo de danza que ha bailado además junto al fuego, con incienso, en balancines y en recovecos de la parte alta del coso granadino.

Las imágenes proyectadas del cineasta granadino Val de Omar, los bailarines, la guitarra de José Qué vedo «El Bola» y el ritmo sorprendente de la Joven Orquesta Andaluza conducida por la batuta de Manuel Hernández-Silva, han llenado la plaza de efectos especiales para marcar el sello «furista» de la compañía.

El estreno absoluto del montaje ha comenzado con media hora de retraso y ha cosechado más de seis minutos de aplausos, una entrega del público recompensada con otra canción de Heredia y una pieza de una magistral Orquesta Joven de Andalucía.

El espectacular montaje de esta noche, que ha tenido una gran acogida del público, supone la clausura de la 64 edición del Festival de Granada, que desde el pasado 19 de junio ha ofrecido un total de 39 espectáculos, siete de ellos estrenos.

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