Un momento de la coreografía de Johann Inger sobre el mito de la cigarrera
Un momento de la coreografía de Johann Inger sobre el mito de la cigarrera - luis ventoso
crítica de danza

«Carmen», un mito universal y multicultural

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La «Carmen» que acaba de estrenar la Compañía Nacional de Danza en el teatro de la Zarzuela es todo un ejemplo de multiculturalidad: un compositor francés, otro ruso, un coreógrafo sueco, una Carmen islandesa, un Don José belga, bailarines italianos, estadounidenses, japoneses... Y españoles, claro. No tenía motivos por tanto Johann Inger para temer afrontar un mito español como Carmen (que también es de origen extranjero, francés para más señas), que además hace mucho tiempo ya que alcanzó la universalidad.

La versión de Inger es buena prueba de ello, pues huye de cualquir localismo y folclorismo para centrarse en una historia «de amor, pasión y muerte», pero una historia de hoy, en la que Carmen es una víctima y Don José un hombre atormentado y lleno de violencia. Esa es la pauta sobre la que el coreógrafo y su dramaturgo escriben la historia. Inger traza una raya en su coreografía: hasta la muerte de Zúñiga (la primera parte) es luminosa, viva; tras ella, el escenario se torna sombrío y oscuro. Es un reflejo de la mente y la conciencia de Don José, castigado por sus pasiones y sus impulsos, y convertida en el eje de este nuevo ballet.

Sobre la vibrante música que creó Rodion Shchedrin sobre la partitura de Bizet (con el añadido de una inquietante música adicional de Marc Álvarez), y con la ayuda de una sencilla pero inteligente escenografía de nueve prismas móviles, Inger traza una coreografía irregular, en la que destacan los hermosos movimientos de los conjuntos, de escritura poderosa e imaginativa (hay alguna deuda, tal vez sea homenaje, a las versiones que realizaron Antonio Gades y Alberto Alonso), aunque algunos momentos narrativos pierdan peso. Los bailarines de la Compañía Nacional de Danza muestranentrega, compromiso y calidad, especialmente la pareja protagonista, Emilia Giladöttir y Daan Vervoort, y el potente Escamillo de Isaac Montllor,

Carmen (***)