Una escena de «Perdona si te mato, amor» - SERGIO PARRA

«Perdona si te mato, amor»: crímenes con perfume de Jardiel

Las Naves del Español presentan una comedia policíaca de Carlota Pérez-Reverte, que se estrena como dramaturga

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«Homero y asociados, convertimos la muerte en un arte». Es el saludo con el que uno de sus protagonistas arranca «Perdona si te mato, amor», una comedia de ecos jardielianos que se estrenó ayer en las Naves del Español, y que supone el nacimiento de una nueva autora de apellido conocido: Carlota Pérez-Reverte. Alberto Castrillo-Ferrer dirige la función, que interpretan Rafa Blanca, Javi Coll, Silvia de Pé, Julián Ortega, Antonia Paso y Nacho Rubio.

Sentada en una mesa camilla que forma parte del decorado, a un metro de un cadáver de trapo que espera en el suelo a que lleguen a identificarlo e investigarlo, Carlota Pérez-Reverte sonríe sin poder evitar un rictus que denota sus nervios. Estos se confunden con la ilusión, reconoce, y la constante sorpresa ante un mundo, el teatro, que no conocía por dentro y que la tiene ya atrapada y envenenada. «Soy historiadora, y normalmente trabajo con textos de tipo narrativo, y no tengo oportunidad de hacer escritura creativa, ni de trabajar con el humor o con los diálogos; y me apetecía mucho poder contar una historia a través de acciones y de diálogos. Lo quería contar, además, recuperando el ambiente del cine negro y de las novelas policíacas. Y el teatro era el formato que mejor se adaptaba a lo que yo quería contar y trabajar. Es una comedia policíaca -resume-; en ocasiones el humor roza lo absurdo, pero no está desvinculada de la realidad. Hay situaciones que situamos en contextos diferentes, y eso crea la comicidad y el juego».

El texto gustó a quienes tuvieron la oportunidad de leerlo y llegó hasta el despacho de Natalio Grueso, exdirector del Español, que lo puso en manos del director Alberto Castrillo-Ferrer, que había firmado ya en el Matadero un montaje, «Feelgood». El encuentro entre autora y director se alivió con unas cervezas y en él se pusieron los cimientos de esta puesta en escena. «Cuando se trabaja con un autor vivo, que además es primerizo -dice el director-, es fácil que haya desconfianza. Pero en esta función todo se hace a favor de espectáculo, y el trabajo con Carlota ha sido muy positivo y fructífero. La invité a que estuviera a pie de escena y se ha convertido en un miembro más del equipo».

Se confiesa Carlota Pérez-Reverte espectadora y lectora de teatro. La obra revela su admiración por Jardiel Poncela. «Está en mi biblioteca desde que tengo uso de razón -cuenta-; pero no solo Jardiel, sino todo el teatro, desde los clásicos hasta el actual. Me gusta mucho leer teatro -y no teatro-, y si me preguntan por mis referentes no terminaría nunca. Todo lo que leo, lo que he viajado, lo que he aprendido, está en mi mochila y sale a la luz cuando trabajo». «Evidentemente, Jardiel está en esta comedia -apunta el director-. Ignacio Amestoy habla de formulación, un modo de hablar que lleva en la misma forma implícito el humor. Y eso se ha perdido actualmente e incluso se ha rechazado. Y Carlota lo recupera».

La autora, dice el director, ha sido una esponja durante el proceso de creación del espectáculo, y ha sabido moldear su texto a las necesidades del montaje, en el que los seis actores interpretan a diez personajes. «La esencia del texto original, y buena parte de los diálogos, están -dice la autora-; sí hemos acortado o cambiado cosas, y el final ha quedado más redondo. Y he escrito una escena nueva que no estaba y que fue idea de Alberto; es una muestra del trabajo en equipo que hemos realizado en esta función».