Concierto de Bruce Springsteen en Madrid en 2016, donde volvió a encenderse la polémica de la reventa
Concierto de Bruce Springsteen en Madrid en 2016, donde volvió a encenderse la polémica de la reventa - ABC

Solución a la reventa de entradas: regulación con rango de ley o prohibición total

El mayor estudio hasta la fecha sobre el problema que afecta a miles de aficionados propone terminar con las lagunas legales que amparar a la especulación

MadridActualizado:

Los amantes de la música saben lo duro que ha sido conseguir en los últimos años entradas para ver a grupos como los Rolling Stones o U2, una misión casi imposible. Los «tickets» para ver a las grandes estrellas internacionales vuelan en manos de «bots» y webs asociadas y los melómanos deben correr para evitar el dilema: quedarse en casa y esperar tener más suerte la próxima vez, o acudir a un portal de reventa, donde la mayoría de los pases tienen un precio descabellado, e incluso se puede acabar adquiriendo una entrada falsa.

Lo cierto es que la pesadilla de la reventa de entradas lleva ya tiempo siendo uno de los principales quebraderos de cabeza de la industria musical, así como un grave perjuicio para los amantes de la música. Esta complicada situación, que se ha visto agravada durante los últimos años, es uno de los problemas urgentes a los que tendrá que hacer frente el Gobierno de Pedro Sánchez. El anterior consideraba la normativa aplicable «insuficiente, fragmentaria y confusa».

Por ello, el Ministerio de Cultura, bajo el mandato de Íñigo Méndez de Vigo, se puso manos a la obra para realizar un exhaustivo informe reuniéndose con un amplio abanico de agentes del circuito de música en vivo, a cuyas conclusiones ha tenido acceso ABC en exclusiva. En él figuran las ideas para combatir la problemática de la reventa: medidas que tengan rango de ley, con sanciones por incumplimiento que resulten «eficaces, proporcionadas y disuasorias», y llegando a contemplar la prohibición de la reventa cuando el precio de la entrada supere al inicial.

Esta medida, «la más intensa que puede aplicarse», dice el informe, permitiría la reventa siempre que no supere el precio de venta al público, «de forma que resulta posible tener en cuenta los intereses del consumidor cuando no puede asistir a un concierto debido a circunstancias imprevistas y quiera revender su entrada». El documento menciona la prohibición como extremo, pero también propone otras opciones menos problemáticas para alcanzar un consenso con promotores y ticketeras.

Contra los especuladores

Una de ellas pasaría por sancionar administrativamente a aquellos portales digitales y particulares que especulen con el precio de las entradas. El informe se hace eco en uno de sus apartados de lo sucedido cuando salieron a la venta los pases para el concierto de Bruce Springsteen en el Santiago Bernabéu el pasado 2016. Las entradas que Ticketmaster puso a la venta para este evento se agotaron en apenas tres horas, y minutos después Seatwave (una plataforma de reventa asociada al mismo grupo empresarial) comenzó a ofrecer localidades para la actuación del «Boss» a un precio significativamente superior.

En el documento se acusa directamente de este tipo de situaciones, además de a las plataformas digitales de reventa, a los «brokers» o «prosellers»: vendedores habituales que se hacen con un inventario importante de entradas con las que comercian y obtienen cuantiosos beneficios. La existencia de estas figuras es habitual e incluso, en ocasiones, están conchabados con las mismas empresas de reventa.

Empleos a tiempo completo

La información del sector permitió comprobar «cómo se ofertan empleos a tiempo completo como “supply manager” para empresas de reventa». Entre sus funciones se encuentra la de ofrecer a estos negocios su «stock» de localidades a cambio de un porcentaje de la venta. Esta actividad, a los ojos del anterior gobierno, incentiva el fraude. Además, no son raros los casos en los que los «brokers» han puesto a la venta entradas falsas o duplicadas, lo cual puede generar problemas de seguridad que, según el informe, aumentan considerablemente la necesidad de encontrar un marco regulatorio.

La actividad de estos vendedores y de las empresas de reventa ha propiciado que el número de entradas a disposición del público general sea ínfimo. En el informe se asegura que estos «ocupan la práctica totalidad de los canales de venta en línea con prioridad frente al consumidor, para después ofertar las localidades a través de las plataformas de reventa».

El documento recoge como ejemplo la salida a la venta de las localidades del próximo concierto de U2 en Madrid, el 20 y 21 de septiembre. En este caso, 13.500 entradas de un total de 16.000 pases se comercializaron en preventa. Por ello, aconseja establecer obligaciones al promotor para que destine a la venta al público «un porcentaje significativo del aforo». Para los expertos del Ministerio la información que se ofrece al comprador antes de adquirir una entrada es insuficiente.

Más información al consumidor

Por ello proponen medidas como obligar a poner en conocimiento del consumidor el precio original de las entradas -así como el desglose de los recargos que hubiesen sido aplicados- y explicar cuál es la zona exacta del recinto en donde se encuentran las localidades adquiridas. También la necesidad de comunicar las condiciones de reembolso en caso de de suspensión. Lo que está claro es que hay que solucionar cuanto antes este problema que afecta a tanta gente.

Hay otras dos medidas contempladas en el documento que, si bien no son tan agresivas como la prohibición total, sí tendrán una fuerte oposición por parte de las promotoras. Una de ellas es obligarlas a reservar un cupo para venta directa al publico el día del concierto, y la otra, permitir la devolución de las entradas cuando el comprador no pueda acudir al concierto, algo muy habitual cuando las localidades se ponen a la venta con mucha anticipación. Según la investigación del Ministerio los usuarios estarían dispuestos a pagar una penalización si se implantase un mecanismo de devolución por desistimiento.

El uso de entradas nominativas, que ya se han empleado en varios espectáculos, es otra de las posibles medidas que se desglosan en el informe. Una de las ideas que se plantea es la posibilidad de imponer a los promotores este tipo de pases en los espectáculos de gran afluencia, así como el establecimiento de un sistema de control informático que permita asegurar la trazabilidad de las entradas para prevenir falsificaciones.