La madrileña ha colgado el cartel de «no hay entradas» en La Riviera desde la más absoluta independencia
La madrileña ha colgado el cartel de «no hay entradas» en La Riviera desde la más absoluta independencia - ABC

Sofía Ellar: «Tengo presión, pero presión de la buena»

El «sold out» de esta joven madrileña en la mítica sala del Manzanares ha dejado de piedra a la industria

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Ocurre sólo de vez en cuando, quizá con menos frecuencia de lo que habíamos augurado hace unos años, pero ocurre. Cada cierto tiempo, alguien emerge desde las profunidades de la Red y se convierte en una estrella. Sofía Ellar lleva unos meses siendo la perfecta candidata, pero hace sólo unos días recibió una de esas noticias que te cambian la vida: llenazo en La Riviera. «Es difícil estar concentrada», contesta tras media hora de llamadas infructuosas a su teléfono. «Mira que vivo pegada al móvil, pero me he dicho ‘’voy a desconectar’’, y justo ha sido en esta media hora, discúlpame».

El «sold out» de esta joven madrileña en la mítica sala del Manzanares ha dejado de piedra a la industria, que probablemente no esperaba que después de llenar Joy Eslava en marzo volviese a arrasar en la capital tan pronto, y en un local con el doble de aforo. Quizá debieron haber chequeado los últimos datos de sus redes: un millón de reproducciones en Youtube, más de dos en Spotify.

«Tengo contacto y buena relación con las compañías discográficas, de hecho algunas vienen al concierto», dice Ellar. «Saben que desde el principio he enfocado mi carrera de una manera más novedosa, en la que yo y sólo yo tomo las riendas. De todas formas, ellos representan la forma tradicional de hacer las cosas, y si algo se llama tradicional es porque algo bien ha hecho». Como emprendedora «millennial» que es, Ellar conoce perfectamente el poder de la imagen en Internet, y por eso da a conocer sus canciones con videoclips de elegante factura, que demuestran que es una auténtica todoterreno. «Yo terminé ADE hace dos años, y desde entonces he estado insistiendo en dedicarme a esto», enfrentándose al rechazo de sus padres, «que tenían miedo, como es normal». Una vez consiguió convencerlos de que iba en serio, se dedicó a «invertir en equipo, a dar con músicos con los que me sintiese a gusto, y a autofinanciarme un disco». Y así es como pudo grabar «Seis Peniques», un debut cuyo título rinde homenaje a uno de sus bares madrileños favoritos, ya cerrado. También reconoce que ha empleado mucho tiempo en las redes sociales, «para conseguir tener esa gran familia que tengo a día de hoy. Yo empecé como todos, abriendo una cuenta y teniendo veinte seguidores. Pero compartiendo cosas que te muestren tal como eres, sin hacer ningún papel ni ponerte caretas, consigues llegar a la gente».

Ahora, sin embargo, llega otra hora de la verdad. Ya está metiendo cabeza en los medios de comunicación, la fama está a la vuelta de la esquina, y el concierto de esta noche deberá cumplir con las expectativas que han creado calificativos como «la nueva revelación» o «el próximo fenómeno emergente». «Tengo mucha presión, pero presión de la buena. Así que daré lo mejor de mí misma», asegura. «Cuando leo esos adjetivos digo, ‘’mmmm, no, no lo veo’’. Porque lo que yo veo es el día a día. y porque sigo teniendo mis cuatro amigos de turno y mi familia, que me recuerda que soy la misma niña petarda de siempre».