Ludwig Van Beethoven
Ludwig Van Beethoven - ABC

La Sinfonía «Heroica» de Beethoven, la mejor jamás escrita según los directores

La revista de música de la BBC efectuó una encuesta entre 151 maestros de todo el mundo

LondresActualizado:

Pasan los años, pero en el mundo de la música clásica siguen sin superarse sus cimas de antaño. Ludwig Van Beethoven (Bonn, 1770-Viena, 1827) comenzó a componer su Sinfonía Número 3 en mi bemol mayor, conocida como la «Heroica», en 1802 y la concluyó dos años después. Han pasado 212 años desde entonces pero, según los directores de orquesta, no se ha vuelto a componer una sinfonía mejor.

La revista de música clásica de la BBC ha llevado a cabo una encuesta entre 151 maestros para elegir las mejores de la historia y el divino sordo encabeza el top diez con la Número 3 y la Número 9 (de 1824). Sin embargo, el compositor con más títulos elegidos es el bohemio-austríaco Gustav Mahler, con tres sinfonías entre el ránking y la Número 9 en el cuarto lugar (data de 1909 y es la más moderna del escalafón). Mozart ocupa el tercer puesto con la «Júpiter», su sinfonía número 41, de 1788.

Una crisis profunda

La sinfonía «Heroica» nace de una profunda crisis de Beethoven, deprimido por sus problemas de salud y su sordera, que le lleva a cuestionarse su futuro en la música y hasta a sopesar el suicido. En 1802 se retira a la tranquila ciudad de Heiligenstadt, cercana a Viena, con su mente todavía tomada por los más fúnebres pensamientos. Pero emerge de la crisis con la voluntad de seguir adelante e imprimiendo un gran giro a su arte. La nueva sinfonía rompe moldes de todo tipo. De entrada, con sus 45 minutos dura el doble que sus primeras composiciones. Pero además refleja la palpitación del nuevo espíritu romántico y es mucho más compleja que las obras al uso. La crítica, una vez más, no se enteró de nada, y la tachó en su momento de «pesada, interminable y deslavazada». Pronto será saludada como un triunfo absoluto.

Beethoven admiraba la Revolución Francesa, por lo que en origen la sinfonía número 3 estaba dedicada a Napoleón. Pero cuando el militar corso se autocorona emperador en 1804, el compositor sufre una colérico desengaño y se cuenta que rompió la hoja al tachar el nombre de Napoleón del encabezamiento de la «Heroica». Al final fue dedicada a uno de sus mecenas, su amigo el príncipe Lobkowitz, al que precisamente las guerras napoleónicas sumieron en la pobreza tras haber sido un gran animador de la escena musical vienesa con los conciertos en su palacio.

Entre los compositores que se quedan con la «Heroica» como cima se encuentra el afamado Simon Rattle, que eligió como su segunda sinfonía predilecta la octava de Bruckner.