El grupo Muse actuando en Benicasim
El grupo Muse actuando en Benicasim - EFE
Festival de Benicásim

Muse: ¡El apocalipsis viste tan bien!

La banda británica arrastra a más de 6.000 asistentes adicionales en la segunda jornada del FIB

BenicasimActualizado:

Todo buen espectáculo de arena rock necesita un eje temático que dé sentido dramático a la borrachera de efectos de luces, proyecciones, objetos giratorios o lo que sea que se le ocurra al director escénico de turno. Si la gira de U2 «Zoo TV Tour» tomaba inspiración en la Guerra del Golfo -el primer conflicto bélico retransmitido por televisión como si fuese un partido de fútbol-, Muse ha encontrado su particular casus belli en la deshumanización de las carreras militares contemporáneas.

En consonancia con la temática de su último álbum, la epatante puesta en escena que nos brindó el sábado en el FIB la banda británica nos remitía a drones preparados para asesinar y a manos perversas controlándonos desde la sombra. El apocalipsis viste muy bien, y marida excelentemente con los riffs gruesos, los punteos de heavy metal a lo Van Halen y los fraseos del cantante y guitarrista Matthew Bellamy, tan cercanos por momentos a los de Tom Yorke en Radiohead. Cuestión aparte es que su grandilocuencia nos sonroje demasiado a menudo.

Muse no es una banda precisamente sutil, ni en el fondo ni en la forma, pero son una apisonadora en directo. También tienen otro superpoder: el de atraer a cerca de 6.000 espectadores adicionales. Ayer, el director del encuentro, Melvin Benn, se congratulaba de haber alcanzado los 176.000 asistentes, 61.000 más que el año anterior.

La frescura de La Femme

Pasemos de lo más grave y ególatra a lo más fresco y achispado. Pasemos de Muse a La Femme, que actuaban a primera hora de la tarde en el escenario Visa. Lo suyo fue un perfecto equilibrio de sentido del humor y sofisticación, como unos B-52’s del nuevo milenio.

La banda francesa puso en escena las pegadizas canciones que les catapultaron al estrellato en 2013 («Sur La Planche», «Antitaxi»), y adelantaron muchos de los que compondrán su próximo disco, con el que continúan por la misma senda híbrida de surf, punk y música electrónica de reminiscencias vintage.

Otras actuaciones de la noche

En el apartado de bandas nacionales –que incluyó a Delorean, Ramírez Exposure y Soledad Vélez entre otros- destaco aquí a los asturianos Fasenuova, que ofrecieron la mejor versión imaginable de su último disco, «Aullidos Metálicos», producido por Óscar Mulero.

A pesar de sufrir la contraprogramación de Echo and the Bunnymen –pioneros del post punk y la new wave en los ochenta-, Roberto Lobo y Ernesto Avelino trasladaron con honores sus siniestros paisajes sonoros de corte industrial al escenario South Beach Dance.

Y qué decir de The Kills a estas alturas… El dúo domina a la perfección sus recursos, que no son variados ni sorprendentes, pero imantan a cualquiera gracias en gran parte al carisma y la sensualidad gestual de la cantante Alison «VV» Mosshart.

Pasando de puntillas por la actuación correcta, pero absolutamente anodina, de Walking on Cars, llegamos, ya entrada la noche, a Bloc Party. Al alternar durante el set las canciones de fondo de armario («Banquet», «Helicopter») con las de su más reciente trabajo, «Hymns», queda patente el esfuerzo que ha hecho la banda por amoldar su lenguaje musical al gusto más bien comercial de las grandes audiencias de millenials.

El cierre del escenario Las Palmas le correspondió a Disclosure, uno de los últimos fenómenos de la escena dance británica. A tenor de lo visto y oído, su receta de UK Garage pasada por el cedazo del pop convenció a todos. Menuda juerga.