Julia Lezhneva
Julia Lezhneva - ÓSCAR DEL POZO

Julia Lezhneva: «Las "rarezas" me apasionan desde niña»

La soprano interpreta piezas de Händel este sábado en el Auditorio Nacional de Madrid

MADRIDActualizado:

Tiene solo veintisiete años y aparenta la delicadeza de una muñeca rusa de porcelana. Pero la mezzosoprano Julia Lezhneva (Sakhalin, Rusia, 1989) es ya una de las más aplaudidas cantantes del repertorio barroco y clásico. Ya en 2008 sorprendió al público del festival Rossini de Pesaro, donde cantó el «Stabat Mater», y un año después impresionaba al público del Royal Albert Hall de Londres cuando, de la mano de la legendaria Kiri Te Kanawa, cantó en la ceremonia de los Classical Brit Awards. Al año siguiente firmaba un contrato discográfico con el sello Decca, con el que ha publicado ya dos discos –«Alleluia» y «Händel»– y tiene un tercero en el horno. Cuando se le pregunta cuántas actuaciones ofrece al año sonríe y pide permiso para llamar por teléfono, porque no lo sabe. Consulta y al otro lado de la línea le dan la respuesta: entre sesenta y setenta al año.

«Me desarrollé muy pronto. A los diez años era la más alta de la clase. Y a los once años, cuando mi voz cambió y comprobé que podía cantar como una mujer, mi madre y yo decidimos que necesitaba una educación vocal, porque hasta entonces yo estudiaba piano; el descubrimiento de mi voz me entusiasmó», explica la cantante, que esta noche interpreta piezas de Händel en el Auditorio Nacional de Madrid, junto al grupo La Voce Strumentale y bajo la dirección de Dmitri Sinkovsky.

Julia Lezhneva ha desarrollado una velocísima carrera en el repertorio barroco y clásico. Dice que ha sido su cabeza y su corazón quien lo ha elegido, y no su voz únicamente. «Siempre he estado profundamente enamorada de esta música –asegura–, desde niña soñaba con interpretarla algún día como hacían los cantantes que llegaban a mi ciudad. Y cuando empecé mi preparación profesional, muy pronto me dirigí hacia este repertorio. Descubrí además que era perfecto para mí».

No solo las calidades musicales de esta música las que le atraen; también la posibilidad de descubrir nuevas piezas, de investigar en un patrimonio tan amplio como semidesconocido. «Es algo que me atrapa, sí –reconoce–. Tienes siempre la sensación de encontrarte con un repertorio nuevo, fresco, y eso me encanta. Las “rarezas” me apasionan desde niña; interpretar lo que otros no han hecho me hace sentirme especial. Cuando estudiaba canto, nadie practicaba el repertorio barroco en mi escuela, y eso me resultaba muy estimulante para seguir con mi formación como cantante».

Inspiración

Varios cantantes han marcado de alguna manera la carrera de Julia Lezhneva. Una de ellas es la mezzo italiana Cecilia Bartoli. «Su “Vivaldi Album” me inspiró. No había escuchado a una cantante así jamás. Yo estaba preparada para cantar música barroca, pero escuchar ese disco fue un descubrimiento, un shock. La primera aria que canta, con una coloratura increíble, me abrió los ojos hacia una nueva manera de interpretar; necesitaba desarrollar una parte de mi voz que hasta entonces ni había pasado por mi cabeza. Fue una gran inspiración y un gran ejemplo. Alimentó mi gusto por ser una música, una cantante. Probablemente no hubiera querido ser cantante si no hubiera descubierto lo grande que es la musicalidad. Cambió mi punto de vista sobre lo que debe ser una cantante».

La ópera entra de lleno en los planes de la cantante, y Mozart se ha colado ya en su carrera. Cantó el papel de Fiordiligi, de «Così fan tutte», en la ciudad alemana de Wiesbaden –«es un papel fantástico para mí»– y en junio de este año interpretará a Zerlina en «Don Giovanni» en el Liceo de Barcelona. Aunque de momento los conciertos ocupan la mayor parte de su actividad. Ha actuado ya con grandes directores como Marc Minkowski, Fabio Biondi o Giovanni Antonini: «Son muy especiales; puedes crear música en muy poco tiempo con gente muy distinta, es muy enriquecedor. En solo dos semanas puedes pasar de un mundo a otro con la misma música».

El tenor mexicano Francisco Araiza dijo en una ocasión que cuando cantas a Mozart, puedes cantar todo. Julia Lezhneva asiente. «Estoy completamente de acuerdo –dice–. Desde un punto de vista vocal, es absolutamente cierto. Si aprendes a controlar tu voz en un repertorio tan puro como es Mozart, puedes hacer lo que quieras. Mozart fue bendecido de una manera especial. Para mí, es lo más cercano a un santo, por como está escrita su música, que es un acto increíble de amor a Dios. Y cuando cantas su música, te conviertes en parte de esa bendición».