Gabinete Caligari
Gabinete Caligari - García-Alix
Música

Jaime Urrutia: «Sin hacer la 'mili' nunca hubiéramos podido grabar 'Camino Soria'»

Warner reedita el mítico cuarto disco de Gabinete Caligari con sonido remasterizado y un libreto con fotos y textos inéditos

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Hablar de «Camino Soria» le trae recuerdos agridulces a Jaime Urrutia. Como él mismo cuenta en el libreto de la reedición que acaba de lanzar Warner Music, Gabinete Caligari estaba en racha. En todos los sentidos: vendían discos como churros, y casi todo lo que componían era de notable para arriba. Pero su saxofonista Uli acababa de fallecer por una sobredosis de heroína, y una chica cuyo nombre jamás ha trascendido acababa de romperle el corazón. Admite que «casi todas las canciones del disco están hechas pensando en ella, incluso 'Suite Nupcial', que es como una venganza al estilo Sinatra». Pero pefiere «no dedicarle ni un minuto de la entrevista, que le den por culo». Eso sí, concede una pista misteriosa cuando se le interroga un poco más al respecto: «Sí que era un poco famosa. Si repasas las fotos de la época a lo mejor consigues averiguar quién era».

El disco ha aguantado el paso del tiempo como si nada.

Lo que más me gusta es cuando leo que está considerado el mejor disco de la historia del pop español.

Ahí ahí con «Veneno».

Sí, sí... «Camino Soria» es la estrella de la carrera de Gabinete. Es un disco dedicado a los perdedores, un disco melancólico.

El perdedor funciona de maravilla en el rock.

Funciona de maravilla, es el mejor personaje para las historias de todos los tipos de música en general. A la gente le gustan las historias de perdedores, por eso el noventa por ciento de las canciones de amor en realidad son de desamor. La felicidad cansa. Al público, y a los músicos también.

Fue un disco que liberó de algunos complejos al pop español. Tanto hablar de Nueva York, de París, de Venecia, Hawai y Bombay...

Alguno se fue hasta Groenlandia, ¡jaja! Nosotros fuimos muy cazurros en eso, quisimos distinguirnos del rollo moderno. De ahí lo del rock torero. Dedicamos una canción a Juan Belmonte, que fue un mito. Y lo de Soria fue una reacción visceral contra el cosmopolitismo y el «postureo» que había en la Movida madrileña. Manteniendo una actitud rockera encontramos nuestra forma de ser diferentes.

Al principio imitaban a las bandas extranjeras que pasaban por el RockOla, pero luego encontraron su identidad.

Para eso fue muy importante la «mili». Sin pasar por esa experiencia nunca hubiéramos podido grabar un disco como «Camino Soria».

Curioso, porque fue el gran mata-grupos.

Sí, la «mili» fue el gran mata-grupos en España. Fuimos precisamente por eso, porque sabía que se cargaba a los grupos, y antes de que la cosa creciese, de hacernos más profesionales, preferimos quitárnosla cuanto antes. Ferni se libró, y la hicimos Edi y yo. Él tuvo más suerte, porque lo destinaron en Moncloa y a mí en Hoyo de Manzanares. Pasamos trece meses allí, y ese tiempo nos influyó muchísimo porque había gente de todo tipo y condición, de todas partes del país. Había pastores, carpinteros, delincuentes... Me acuerdo de unos canarios que siempre pasaban mucho frío... ¡jaja! Y bueno, en general casi todo era gente de poco nivel cultural. Lo más alejado del público elitista del RockOla que te pudieses imaginar.

Conocieron la España real.

Ahí has dado en el clavo. La España real. Eso es lo que luego nos permitió hacer un disco como «Camino Soria». En la «mili» escuchábamos rumba, los Chunguitos y demás, y vimos una realidad distinta a la que estábamos acostumbrados, y claro, nos influyó muchísimo.

En esta era de redes sociales, en la que se supone que debería ser más fácil conocer esa España real, ¿cree que la «mili» aportaría algo en ese sentido?

El otro día estuve hablando esto, y creo que posiblemente sí. España me debe trece meses de mi vida porque me los pasé fregando suelos y aguantando las humillaciones de los superiores. Que las hubo, y muchas. El rollo militar puede ser bastante kafkiano. Pero lo que acabas de decir no me parecería mal.

Después de «Cuatro Rosas» la compañía les dijo que grabaran rápidamente otro disco, que daba igual que fuese bueno o malo. Se vendería. Y van y hacen «Camino Soria».

Sí. «El calor del amor en un bar» también había sido un éxito, y había que aprovechar el momento. El estado de melancolía que yo tenía hizo que lo que salió fuese bueno, un disco con sentido, con temática. Cuando entramos a grabarlo éramos de la independiente Dro, y cuando lo terminamos nos había fichado EMI. Ahí vimos el cambio tan grande que hay con una multinacional. Nos hacían planes de promoción de tres días seguidos con veinte entrevistas por día... Todo muy a lo grande.

¿Ese nuevo estatus generó satisfacción? ¿O vértigo?

Vértigo, esa es la verdad. No estábamos acostumbrados, y tampoco pensábamos que nuestra carrera iba a durar tanto o iba a llegar tan lejos. De repente empezamos a llevar un camión de luces y un berenjenal logístico enorme para actuar ante muchos miles de personas. Decías, «joder, pero esto qué es»...

Hicieron una maqueta con todas las canciones, y la perdió. Si eso aparece valdría una millonada.

Sí, a lo mejor no estaban todas las del disco, quizá faltaban una o dos. Pero sí, era cutre pero bastante bien acabado. Edi y Ferni deben tener una copia. Pero como no nos hablamos, pues no lo sé.

Lo de no hablarse después de tanto tiempo...

Sí, es muy raro. Yo los quiero mucho y supongo que ellos también, porque hicimos grandes cosas juntos. Además nunca hubo una pelea ni nos mandamos a la mierda...

A lo mejor con un mediador...

Son muchos años ya, y bueno, se habla de volver y eso. Bueno, lo habla la gente. Después de tanto tiempo es difícil volver al escenario. Primero tendríamos que hablar entre nosotros. Yo tengo mi historia personal, y a mí me parece que fueron muy duros conmigo dejando de hablarme porque decidiese poner fin al grupo. Además a ellos les gustaba mucho Nirvana y yo iba por otro lado, me interesaban otras cosas. Creo que ellos nunca han reconocido que la banda se separó por diferencias musicales. En el '98 ya apenas hablábamos en el local, se había perdido el punto de diversión y ya no se podía falsear la situación. Pero no quiero dar sensación de mal rollo, y menos ahora que celebramos los veinte años de «Camino Soria». Los quiero mucho a los dos, lo digo de corazón.

¿Alguna vez se sintió como se sentía Rosendo en Leño? «Me encargo de todo y cobro igual que los demás», decía cuando rompió el grupo.

Sí. Te soy sincero. Tampoco me gusta mucho hablar de esto, pero al principio, cuando lanzábamos singles, nos repartíamos al treinta y tres por ciento cada uno. Fuimos a la SGAE, nos hicimos socios y lo acordamos así. Después, en el primer elepé, «Que Dios reparta suerte», en el estudio me di cuenta del trabajo extra que yo hacía. Ellos grababan su batería, su bajo, y se iban. Yo tenía que grabar mi guitarra, cantar, acabar letras, arreglos... en fin. Así que dije: «Oye chicos, yo quiero que a partir de ahora la música aparezca firmada por Jaime Urrutia, y la letra por Gabinete Caligari». Hubo mosqueo, y bueno al final llegamos a un acuerdo y dijeron que bueno, que vale. Tragaron un poco. Pero es que yo no tenía la culpa de ser el compositor del grupo. Y sin canciones no hay nada, por mucho look que tengas. Aun así insisto, no quiero ahondar en esto porque da mal rollo, y eso es lo último que quiero con mis ex compañeros.

Vayamos con algo divertido, pues. En el libro que acaba de publicar, Edi cuenta que usted estuvo a punto de saltar al ruedo de Las Ventas en mitad de una corrida.

Sí, es verdad. Estábamos «mamaos», disfrutando del éxito, y empezamos a meternos con dos toreros que había toreando, que eran muy pijos. Camino y El Litri. Les gritábamos «¡niños de papá!», «¡esos toros son muy pequeños!»... Y en una de esas dije: «Oye, creo que voy a animar esto saltando a la arena, imagínate la promoción mañana en los periódicos». Estuve a punto, pero me frené. O me frenaron, no me acuerdo, el recuerdo es bastante borroso ¡jajaja! Hubiera sido muy fuerte.

¿Tenía mucha confianza cuando arrancó su carrera en solitario?

No fue fácil. Grabé un par de temas, los fui enseñando por varias discográficas y me venían con que lo de la Movida y los ochenta ya había pasado... Y bueno, al final fue Dro quien me sacó «Patente de Corso» y creo que junto a «Cuatro Rosas» y «Camino Soria» es lo mejor que he grabado.

No saca disco desde 2010. Creo que hubo un amago hace un par de años, pero que se decidió pulir más las canciones. ¿Lo sacará pronto?

Sí. Nos veremos pronto, espero.