Cultura - Música

Ismael Serrano celebra los 20 años de su primer disco con un emocionante concierto que convertirá en disco

El artista español hizo repaso en el auditorio Pilar Bardem de las canciones con las que se ganó un legítimo y merecido lugar entre los mejores cantautores del país

Ismael Serrano posa para una entrevista con ABC en 2015
Ismael Serrano posa para una entrevista con ABC en 2015 - ÁNGEL DE ANTONIO

«Estoy buscando la canción definitiva», sentenciaba el cantautor Ismael Serrano ante el conmovedor silencio de un público que, más que a un concierto, parecía asistir a una gran obra de teatro. Y es que la evolución de este artista con voz absorbente ha sido tal que el hecho de sentarse en una butaca para disfrutarlo ya no se limita a lo puramente musical.

El cantautor apostó para celebrar los 20 años de su primer disco, «Atrapados en azul» por una puesta en escena teatral, casi de cuento: los músicos que lo acompañaban (bajo, batería, piano...) pasaron a un segundo plano (literalmente porque el escenario tenía dos niveles) y debajo solo estaba él, tal como empezó: guitarra en mano y derrochando poesía en cada verso, en cada palabra.

En el escenario le acompañaban objetos cuidadosamente seleccionados: lámparas de luz tenue, cajas de madera, libros, periódicos y una pantalla que trasladaba al público al fondo del mar, al cielo, a alguna parte desconocida del Universo, a un paraíso en la Tierra y, en el centro, una rosa.

Serrano eligió entablar, entre canción y canción, un diálogo con una rosa. Sí, una rosa de rebosantes pétalos rojos que le hablaba, lo ponía contra las cuerdas y terminaba dándole una lección: «La canción definitiva está delante de ti y no la has visto: son todas las que tararea tu público en el metro, en la oficina, en la fábrica, en sus casas...Son sus miradas cuando tú cantas», sentenciaba la rosa, que le prometía que aunque parezca imposible, podía nacer sin espinas. Como la vida misma.

Ismael hizo repaso de todas las canciones presentes en sus trece discos en el auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid elegido para grabar un concierto que se convertirá en disco y en DVD y que es el homenaje a 20 años de una intensa y prolífica carrera.

Dice el tango que 20 años no son nada. «A ver qué viene en los próximos 20», vaticinaba el cantante sin miedo al futuro. Pero lo recorrido hasta ahora, no es que no haya sido nada, todo lo contrario, ha sido sido vertiginosamente largo. Y pese a ello, ha conseguido ser fiel a sus raíces, a su orgullosa condición de trovador con canciones de amor (repasó clásicos como «Pequeña criatura», «Vine del norte» o «Ahora que te encuentro») y también a sus reivindicaciones políticas (con un emocionante «Luces errantes», que en su momento compuso con un coro de niños palestinos y en la que le cantaba a los refugiados cuando aún no eran portada de ningún periódico). Pero en este largo camino ha sabido también ir más allá: se atrevió con la rumba, la zamba, algo de rock y flamenco e incluso, ayer sorprendió al público con un logrado rapeo.

Unos pocos privilegiados pudieron asistir a este evento, que más que cerrar un ciclo abrió aún más la puerta de un artista que, guitarra al hombro y con letras llenas de poesía e infinitas historias, ha sabido hacerse un más que merecido lugar entre los mejores de este país.

Aún así, su humildad le hizo regalar gran parte de su repertorio a canciones de Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Luis Pastor y hasta del mítico grupo argentino «Divididos».

En la noche del jueves dio tanto en el escenario que solo cabe preguntarse cuál será el próximo paso de un artista que no deja de crecer y sorprender. ¿Seguirá en su empeño de buscar la canción definitiva? Si es así, la estaremos esperando.

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