ANTON CORBIJN

Depeche Mode, manteniendo el tipo en la era «millennial»

La banda británica ha sabido dirigir sus pasos creativos sabiamente sin sacrificar su grandilocuencia. Lanzado el pasado mes de marzo, presentan ahora «Spirit» en España

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Quizá los «milennials» más jovencitos ya sí los vean como unos carcas, pero es indudable que Depeche Mode ha conseguido renovar su hinchada durante décadas. De hecho, mirando con perspectiva lo que han dado de sí otros colosos del pop nacidos al calor de los primeros ochenta, ellos son de los que mejor han sabido llevar su madurez.

Las giras de todos esos colosos siguen siendo un éxito de taquilla, pero en el apartado discográfico sólo unos pocos mantienen el tipo, o al menos se libran de llevarse soberanos palos de la crítica. Es el caso del trío formado por Martin Gore, Dave Gahan y Andy Fletcher, que, sin alcanzar la excelencia de antaño, ha sabido dirigir sus pasos creativos sabiamente sin sacrificar esa grandilocuencia que caracteriza a los grandes grupos de su generación.

Se podrá comprobar el jueves que viene en el Palau Sant Jordi de Barcelona y el 16 de diciembre en el Wizink Center de Madrid, dos recintos que los británicos conocen bien y en los que ya han celebrado auténticos rituales de pop multimedia que jamás han fallado en su pretensión epatante.

Su primer álbum del siglo XXI, «Exciter», fue Disco de Oro en Estados Unidos y fue reseñado con una media de notable por la crítica internacional. Una nota que se ha mantenido e incluso mejorado en todos sus trabajos posteriores: «Playing the Angel» (2005), «Sound of the Universe» (2009) y «Delta Machine» (2013).

Su nuevo disco, «Spirit», lanzado el pasado mes de marzo, es seguramente el más flojo de todos ellos pero sigue teniendo atractivos de consideración. Su apuesta por la electrónica oscura y percusiva suena verosímil, ofrece estimables alhajas como la balada «Poison Heart» y sólidos hits de baile como «So Much Love» o «Scum», y aborda una contextualización sociopolítica que al menos no sonroja.

El futuro

La vida activa de Depeche Mode parece tener todavía un horizonte lejano, en el que seguramente no volveremos a ver grandes obras como «Speak & Spell», «A broken frame», «Music for the Masses», «Violator» o «Songs of faith and devotion», pero sí a un trío compenetrado como si fuese el primer día de su carrera, o el primer año, cuando demostraron que iban a por todas al sobreponerse a la marcha de Vince Clark, esencial miembro fundador del grupo que lo dejó a la primera de cambio. Fue él quien fichó a Dave Gahan para los por entonces llamados Composition of Sound, tras escucharle cantar el «Heroes» de David Bowie en una jam-session.

Una vez adoptado el nombre definitivo de Depeche Mode, Gahan, Clarke, Fletcher y Gore se encerraron en los Blackwing Studios de Londres para grabar un disco de debut que cambiaría sus vidas, aquel «Speak & Spell» aclamado por toda la prensa mundial excepto por una Rolling Stone anclada en el pasado que no supo ver lo que estaba por llegar.

Tras la toma del timón compositivo por parte de Martin Gore, durante un tiempo el grupo no logró dar con hits a la altura del seminal «I just can’t get enough» de su debut. Hasta que en 1987 llegó «Music for the Masses», con un «Strangelove» que los colocó en la «pole» de la parrilla de la MTV.

El año 1990 supuso un punto de inflexión para Depeche Mode hacia el estrellato mundial. «Enjoy the silence» y «Personal Jesus» abrieron una veda de singles extraordinariamente inspirados que continuó en 1993 con «I feel you» o «Walking in my shoes», tejiendo una red de hits inmortales con los que su material actual no puede competir. Aunque al menos siguen intentándolo con dignidad, no como otros de su quinta.