ISABEL PERMUY

Depeche Mode, una oda a los 90

El trío británico presenta en Madrid su nuevo álbum, «Spirit», en un concierto que ofrece un viaje al pasado

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Dave Gahan solo necesita un contoneo de caderas para hacer rugir a 16.000 personas. Únicamente su presencia, inmaculada bajo una lluvia de color en las pantallas, ha conseguido que el WiZink Center de Madrid vibrase antes de entonar una estrofa como preludio de la velada que quedaba por delante.

Rehechos a sí mismos, Depeche Mode se presenta como una banda de directo contundente, si es que en algún momento lo dejó de ser. Engrasado como una máquina, el trío de Essex ha presentado este sábado en Madrid su último álbum «Spirit», en su segunda parada en España de su «Global Spirit Tour». Una gira de cifras estratosféricas en la que muchas de sus fechas en Europa han colgado el cartel de «todo vendido».

La banda, cada vez más cerca del rock que del synth pop que les lanzó a la fama, ofrece en su directo un viaje a través del tiempo. Una batería de temas de los 90, y algunos de los 80, que convierten su nuevo disco en un mero trámite para lanzarse a la carretera. Solo tres canciones de «Spirit» sonaron anoche en Madrid, quizás las de más fría acogida entre los asistentes pero que demuestran la buena forma en la que se encuentran los británicos, a pesar de algunos problemas con el sonido que silenciaron la voz de Gahan por momentos.

Durante la primera hora, clásicos como «Barrel Of a gun», «It’s not good», «Precious» o «World in my eyes» consiguieron arrancar los gritos de un público que se ha entregado a los movimientos espasmódicos y provocativos de Dave Gahan o a la guitarra de Martin L. Gore, que ha llevado la batuta musical durante toda la velada. Sus temas en solitario, en especial la versión acústica de «Strangelove», han sido de los más emocionantes y aplaudidos.

Pasada la mitad del concierto el ritmo no ha decaído y, después de «In your room», «Everything counts» convirtió el WiZink Center en una pista de baile. La canción protesta contra la industria musical ha dado todo el protagonismo a Dave Gahan que, taconeando en el corazón de la pista, se ha unido a la fiesta al grito de «Madrid, realmente sois los mejores». Un derroche de energía tras el que han encadenado «Enjoy the silence», con un novedoso final funky, y «Never let me down again» con el público a merced de Gahan que, desde el escenario, ha dirigido una masa de brazos al ritmo la banda.

El broche de la velada ha llegado con los bises, en los que tampoco han decepcionado. Tras «Strangelove» sonaron, uno tras otro, «Walking in my shoes», «A question of time» y «Personal Jesus».

Depeche Mode ha demostrado que, a pesar de que la crítica no acompaña sus últimas composiciones, su capacidad de congregación sigue intacta. También su entrega sobre el escenario. Sus casi 40 años de carrera les avalan y este sábado, en Madrid, los británicos han dejado claro que la veteranía es un grado.