Charles Aznavour en Madrid
Charles Aznavour en Madrid - ISABEL PERMUY

Charles Aznavour: «Mirar hacia atrás no lleva a ningún lado»

A sus 92 años, el músico francés continúa adelante con su carrera y no se conforma con haber sido un compositor y cantante fundamental del siglo XX. El 31 de enero actuará en Madrid, en el Barclaycard Center, con su espectáculo «Ahora y siempre»

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En un año que ha traído tantas bajas importantes para el mundo de la música, da gusto encontrarse con un artista que ostenta con todos los honores el título de legendario y que, a sus 92 años, continúa en activo y lleno de proyectos. Es Charles Aznavour, nombre icónico de la edad de oro de la canción francesa. En 2015 publicó un disco de estudio con nuevas canciones, «Encore», y un directo, «Aznavour Live». El 31 de enero estará en el Barclaycard Center de Madrid con un espectáculo titulado «Ahora y siempre».

¿Qué tiene el escenario para que no quiera bajarse de él?

Mi mujer me dice que el escenario es mi amante, y yo le dijo que sí, y que además no me cuesta dinero (ríe). Esto a ella le tranquiliza, porque sabe que es un amante tan potente que no voy a buscar otras.

¿La sensación de actuar sigue siendo la misma que al principio?

No, porque antes tenía miedo a subirme al escenario, miedo escénico, y hoy siento felicidad. Al principio de sus careras los artistas se asoman desde un rinconcito del telón para ver cuánta gente hay en la sala, y ya ni me acuerdo la cantidad de años que no me asomo. Lo que hay que tener claro a partir de ese momento es que no se puede decepcionar al público. Otra diferencia es que por aquel entonces la gente venía a ver el espectáculo, y ahora vienen a verme a mí, y eso da mucha seguridad al artista.

Edith Piaf le apoyó en esos primeros momentos ¿Qué fue lo principal que le enseñó?

Lo más importante es que había que amar al público para que el público te amara, y ser honesto con él, y no hacer publicidad estúpida. No está mal.

Ha visto toda la evolución de la industria musical...

Sí, y va a cambiar más todavía. Me da miedo que todo esto desaparezca un día, porque ahora lo que impera es la parte más comercial de la música. Escucho demasiadas canciones comerciales en la radio. Pero así es la vida.

Usted sigue escribiendo canciones, a pesar de todo.

Escribo demasiado para lo que canto. Apenas termino un disco ya tengo listo el siguiente. En términos comerciales hay que tomarse su tiempo, y yo no sé hacer eso, no sé parar. Voy siempre cuarenta canciones por delante, lo que significa tres discos, por lo menos. Y los voy a grabar, el único problema es que me gusta grabar en italiano, en español y en inglés, y se me están muriendo los traductores, que son piezas clave, y tengo que buscar recambio. También hay lenguas en las que quiero cantar que no lo he hecho todavía. En ruso, por ejemplo, solo lo he hecho una vez, y me gustaría repetir.

Usted siempre está mirando hacia delante. ¿Es precisamente porque a veces duele mirar hacia atrás, por todos lo compañeros que se han quedado por el camino?

No, no es por el dolor, sino porque mirar hacia atrás no lleva a ninguna parte, es algo vano. El presente permite construir hacia el futuro, y el futuro pertenece a nuestros hijos y a nuestros nietos. Soy un persona muy familiar.

Hablando de ese futuro. Con la perspectiva que dan los años, ¿cómo vive estos momentos en que ganan terreno los radicalismos, como en Francia la extrema derecha?

Todavía no ha ganado tanto la extrema derecha. Para esto doy una frase de Shakespeare, «mucho ruido y pocas nueces». Y además las dictaduras están cayendo en todo el mundo. Pero lo cierto es que la política no me interesa para nada.

Pero sí está sensibilizado con el reconocimiento del genocidio armenio, tierra donde tiene sus raíces.

Sí, claro, porque después llegaron el de los judíos, el de Ruanda... y puede haber más si seguimos buscando las ventajas económicas sacrificando vidas humanas. Yo sigo luchando para que se reconozca que en Armenia hubo un genocidio. Lo que hace grande a un pueblo es reconocer los errores que hubo en su historia, pero en Turquía solo lo ha hecho una minoría. No voy a armar una guerra por todo esto, lo único que espero es que en algún momento el ser humano reconozca sus equivocaciones y aprenda de ellas.