La cantante y compositora Beatriz Luengo
La cantante y compositora Beatriz Luengo - ISABEL PERMUY

EntrevistaBeatriz Luengo: «España fue mi primera oportunidad, y no dejo que hablen mal de mi país»

Más madura, espiritual, decidida y manteniendo su característica sonrisa, la cantante sabe cuál es su camino y así lo ha querido demostrar en su nuevo álbum, «Cuerpo y Alma»

MADRIDActualizado:

Beatriz Luengo (Madrid, 1982), aquella chica menuda, enérgica y de tan solo diecinueve años que revolucionó el mundo televisivo con «Upa Dance», quedó atrás. Aunque los temas más icónicos como «Sambame» o «Morenita» siguen resonando en el recuerdo de sus seguidores, Luengo ya no es la misma porque el éxito no significa lo mismo para todos.

Más madura, espiritual, decidida y manteniendo su característica sonrisa, Luengo sabe cuál es su camino y así lo ha querido demostrar en su nuevo álbum, «Cuerpo y Alma». Emigró a Francia y a Miami, donde logró una trayectoria impecable como compositora, ganó el Latín Grammy Americano por escribir el disco «A quien quiera escuchar de Ricky Martin»  y compuso para artistas de la índole de Jennifer López, Shakira o Chayanne. Pero su sueño, que parecía haberse quedado de lado, seguía siendo el mismo que el de hace una década: cantar.

Con la idea de que no empieza «una quinta vez de cero», la madrileña ha vuelto a apostar por el país que la vio nacer como artista, ese con el que lograba llenar escenarios con 20.000 o 30.000 personas por espectáculo. Aunque con una pequeña diferencia, ahora es ella misma.

¿Qué influencias tiene su disco?

He hecho un ejercicio como compositora de dividir el disco en «Cuerpo», los temas creados sobre instrumentos orgánicos y que sería la parte de beats, de música urbana; y  «Alma» que corresponde a las baladas.

Mala Rodríguez, Blas Cantó, Carlos Rivera o Alejandro Sanz colaboran en su nuevo disco. ¿Cómo ha logrado reunir a estos artistas de lujo?

Son artistas que me respetan mucho por mi carrera y el acercamiento que hemos tenido ha sido artístico. Por ejemplo, Alejandro Sanz compartió el tema de mi disco «Te echo de menos» y así vino «Ojos de Mandela», y todos los artistas igual, a partir de que han mostrado que les gusta mi música yo me he atrevido a pedirles que estuviesen conmigo. Además, he compuesto para Shakira, Jennifer López... y la colaboración de Cristian Castro viene porque le compuse su disco anterior.

¿Por qué han sido necesarios cinco años para la publicación de este disco?

Al principio el disco solo era la parte de «Alma», porque estaba componiendo para otros pero hubo un punto de inflexión en mi carrera. Era muy difícil que me dieran mi lugar mientras creaba temas para otros y daba un buen resultado. Eso es una buena oportunidad impresionante para mí y para la compañía, aunque hace que sea difícil encontrar mi hueco como artista.

Eso fue la primera etapa hasta que decidí parar. Estuvo muy bien sobre todo durante el periodo en el que estuve embarazada y tuve a mi niño, porque la composición tiene un punto que te permite estar más libre. Sin embargo, de repente dije: «Éste no es mi sueño, mi sueño es sacar adelante mi carrera y esto está genial para aprender y crecer pero quiero luchar por lo mío». Entonces llegué a España con «Tu cara me suena» y empecé a sacar adelante unas demos sobre los beats que nos tenía muertos de risa y me sentí más cuerpo que alma, porque cuando eres capaz de ver crecer dentro de tu estómago una cosita tan pequeña y tenerlo en el estado más salvaje de tu vida, sientes que nuestro cuerpo es muy importante. Cuerpo tiene que ver con movimiento, con el empoderamiento, con la actitud y quiero que mi legado no sea económico, sino que se base en lo que yo luché, en que jamás dejé mis sueños para que él haga lo mismo. El disco de «Cuerpo» lo íbamos a sacar el año pasado, no obstante, necesitaba irme a Medellín para hacer una búsqueda más amplia y tener más conocimiento de mí misma, por eso he tardado tanto.

¿En algún momento temió que este periodo de creación fuera demasiado largo?

No, al revés, en el momento en el que ya entregué y me dijeron que salíamos en físico dije: «Dios mío, no sé, ¿no tendríamos que trabajar más en un single?». Daba un poco de miedo. Me dieron la oportunidad de salir en físico, cuando hoy en día las discográficas no lo suelen hacer. Me siento una privilegiada y a la vez tengo presión porque me gustaría poder transmitir a la gente lo importante que es para mí, en este momento de mi vida, ese apoyo de 10 euros que marca la diferencia de tener un equipo completo respaldándote.

«Con 18 años llenaba estadios y no era una niña feliz»

¿Qué lecciones ha aprendido durante estos 15 años de carrera?

Muchas, por ejemplo, que el éxito no es lo que está a la vista de los demás sino que es lo que tú te planteas interiormente. Yo con 18 años llenaba estadios cantando «Sambame» y no era una niña feliz. Después cantaba en un bar para 20 personas en París o aquí en Madrid haciendo «Carrusel» y era la persona más feliz del mundo porque sentí que había un canal de comunicación que yo había establecido primero y que era por donde me quería comunicar con mis fans. La felicidad y el éxito no están en lo que los demás ven. Entiendo que muchas veces la gente no me ha visto exitosa en los momentos que yo me estaba sintiendo exitosa y también entiendo que los momentos en los que yo no me sentía bien, ellos me veían como «guau».

¿Qué espera del público español, que le suele recordar solo por «Upa Dance», una etapa de la que dice arrepentirse?

No lo siento así, qué raro. Me he encontrado con un público maravilloso que tiene un conocimiento súper amplio de mis canciones, lo siento en las redes y en los «Facebook Lives» que estoy haciendo estos días. Tengo la sensación de que la gente sabe más de mí que de lo que yo era capaz de imaginar. Espero sentir en esta nueva etapa en España que no he empezado de cero, porque ya lo he hecho cuatro veces, me gustaría sentir que estoy regando sobre una semilla. La gente me ha visto luchar desde hace 15 años y quiere que me vaya bien porque saben que tengo cinco discos y que no me he rendido. Mi carrera no ha sido fácil. Son capaces de detectar cuando las personas tienen canciones sonando en la radio, están en la tele y en todas partes, se vuelven parte de ti y aunque nunca te compraste un disco se saben todas sus canciones. Yo nunca he tenido esa oportunidad.

La prensa me preguntáis si siento que España es una espinita y siempre digo que España fue mi primera oportunidad, yo no dejo que hablen mal de mi país en ningún sitio aunque evidentemente no puedo tapar el sol con un dedo. Tengo cosas maravillosas y también tengo cosas que no me han salido bien y no las oculto, las comento con la misma naturalidad. Me he ido mil veces y he empezado de cero, la vida es así. Somos varias generaciones que nos dijeron que tienes que prepararte, formarte y esta es tu meta en la vida en función de lo que ves de otros cuando eres una niña. En mi caso fue con Alejandro Sanz y de repente hemos tenido unos años muy difíciles donde la industria musical ha cambiado un 200 por ciento, los formatos, etc… conozco a mucha gente que tiene 5 millones de seguidores en Instagram y no tienen oyentes en Spotify. Yo lo que quiero ser es un músico humilde para que mi carrera dure lo máximo, poder alimentar a mi hijo y no quiero que la música límite ni mi edad ni mi forma física.

A pesar de su éxito tras su paso por la serie y el grupo, ¿se ha sentido rechazada en España?

No, es que no he existido. Yo pienso que un fracaso es si lo intentas, suenas en la radio, conocen tu propuesta, estas en todos los medios… y de repente no vas bien, pero yo no he tenido esa oportunidad. Sin embargo, cuando me la han dado aquí la gente ha reaccionado superbién, entonces también es un poco injusto para mí. Son altibajos como la vida, no es ni blanco ni negro, es el medio.

¿Qué ha supuesto tener un tema con uno de sus ídolos de la infancia, Alejandro Sanz?

Es lo más, además lo presentamos ayer y no he dormido leyendo los comentarios de la gente debajo de su post. Es un sueño para mí, un ciclo energético que se cierra, yo soy muy espiritual. Recuerdo que con 11 años fui a la puerta de una radio a darle mi primera demo en un CD, a Alejandro. En ese periodo, había sacado «Aprendiz» con Malú y había descubierto a otra chica que después fue vocalista de «Presuntos Implicados», esa chica le escribió una canción y él la apadrinó como compositora, esto a mí me hizo volar. Así que pensé: «Bueno pues voy  a perseguir a Alejandro para enseñarle mi canción», y estuve en la salida de la cadena pero nunca lo vi. Allí, le dije al señor de seguridad que le dejaba mi disco y que por favor se lo diera. Sin embargo, cuando ya iba para el metro con mi madre me acordé que no había puesto mi número de teléfono, así que volví. Mi disco estaba en la papelera. Eso fue muy traumático, pensé: «¿Cómo voy a llegar a Alejandro Sanz?».

Entonces toda mi vida le seguí y le admiré tanto y de repente hace un año comparte esta canción mía, le doy las gracias y me dice este es mi número. A partir de ahí, le enseñé «Ojos de Mandela» que habla del cáncer, mi madre lo pasó hace 15 años y nunca he sido capaz hablar de ello. Yo siempre digo que vivimos un cáncer relativamente corto y 10 años de cáncer mental porque es un susto mayor para los familiares que temen perder esa persona. Sin embargo, ahora soy capaz de escribir esta canción hablando de la fe, de perder la fe en un momento determinado. Estoy en un sueño, para mí esto es importantísimo,  me ha costado mucho quererme, mi autoestima y para mí, que Pablo Alborán me diga «qué belleza de canción», de algo que yo he escrito y que Alejandro canta conmigo, es algo más allá de un disco que estoy sacando, es una sensación de éxito, empezar a quererme por verme como yo era y cómo yo podía evolucionar, no con los demás estaban viéndome.

¿Qué quiere decir con la letra de «Ojos de Mandela»?

Es una canción muy especial, habla de la fe desde un punto vista en el que algunos pensaran que no crees y otros que sí. Los versos dicen: «Te vi en los ojos de Mandela y en la sonrisa de mi madre». Para mi ese Dios es al que le rezas y te cabreas en una situación determinada en la que piensas: «¿Por qué no vienes ahora que no he hecho nada mal?». Entonces un día descubres que Dios no se va presentar a modo de ser humano, que está en los ojos de las personas, en la sonrisa y en este caso me pareció verlo en el funeral de Mandela cuando vi sus ojos, como si hubiese bajado en ese momento, y en la sonrisa de mi madre. Es el Dios de las cosas pequeñas.

Ha tenido que grabar el disco amamantando a su bebé en el estudio ¿alguien le increpó por este hecho? ¿Sintió esa dificultad que tienen las mujeres para compaginar la maternidad con el mundo laboral?

Si te soy sincera, es una experiencia muy personal que no quiero generalizar, pero para mí una experiencia negativa de amamantar a mi hijo cuando estaba trabajando en el estudio fue con una mujer. Me confrontó porque no le parecía bien esa situación. En general con los artistas que he trabajado siempre ha sido con mis condiciones: «Tengo un hijo, le estoy dando pecho y no quiero darle biberón con una señora que le cuide, si voy contigo lo voy a dar todo, aunque habrá momentos que tendré que parar». Gracias a Dios he tenido respeto al 100% a que estuviera con mi hijo. No he tenido ningún problema y la única situación desagradable fue con una mujer. Le dije qué quién era ella para cuestionarme mi vida y que viera la cara a mi hijo que él estaba muy contento porque está tomando leche de su madre y yo me estoy proyectando como mujer luchando por mis sueños y es el único legado que le voy a dejar.

¿Se ha fijado que en su canción «Postureo» dice: «Yo digo cómo, dónde y cuándo», y se parece al estribillo de «Lo Malo»?

«Postureo» la compuse en Medellín en los meses de noviembre - diciembre y creo que «Lo Malo» aún no había salido, no tiene nada que ver. «Postureo» es una situación muy concreta, fui a un estudio con un productor muy famoso y me dijo que no podía ser componente de lo urbano porque tenía que ser «nasty» (sucia) y operarme del pecho. Le dije que mi propuesta urbana era por contenido, no por pecho ni suciedad, que eso era una tontería y que mis referentes son «Mala Rodríguez», «Cultura Profética»... Hay un mundo urbano más amplio, no solamente el del tanga y sujetador, y con todos mis respetos, que me parece maravilloso. Además, me di cuenta que en lo artístico que proponía no era urbano, no era un buen productor y me pareció que era un postureo en persona con sus cadenas, con su coche en la puerta súper caro. Y decidí hacerle una canción y por eso tiene un poco de mala leche.

Entonces ¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con esta canción, «Postureo»?

Es un mensaje de postureo, en general me molesta el esnobismo de: «Yo escucho rock porque me hace más guay». Escúchalo porque te apetece y si vas a la discoteca y te gusta una canción de reguetón, dilo, por favor. Estamos en ese punto de que nadie escucha reguetón pero están en los «playlist». No me gusta la sensación de no poder decir lo que eres. Estamos luchando por el poliamor,  de todos iguales, etc. y por qué no luchamos por qué cada uno diga lo que le da la gana y que uno no sea más «cool» por escuchar una cosa que otra.

¿Cree que la figura del compositor ha quedado al margen?

Creo que sí. Hay un problema en la industria de la composición, porque el eslabón más perjudicado por la crisis es el compositor. Al final el productor cobra por hacer la producción, el artista lo genera de alguna manera con los «streaming» o redes, pero el compositor no cobra por componer, él tiene un porcentaje dentro de su obra y dentro de él se abastece a todo el mundo. En cambio antes, tenía un 100% de su creación y esto ha ido menguando con la industria. Los compositores ahora tienen que hacer otras cosas, porque no es un negocio para poder vivir, hasta que estás en el nivel en el que los temas que haces se pegan y sí se hace sostenible.

En mi caso, soy artista de Sony y para mí la composición ha sido algo paralelo mientras hacía mis conciertos de mi disco anterior, por eso he podido estar colocando temas sin tener que vivir de la composición.