Cultura - Música

Alma Deutscher, la nueva Mozart

La niña británica ha estrenado en Viena con tan solo 11 años su primera ópera, «Cinderella»

Alma Deutscher, durante un ensayo de su ópera
Alma Deutscher, durante un ensayo de su ópera - Efe

Wolfgang Amadeus Mozart no es tan solo uno de los más grandes compositores de la historia. Fue también un niño precoz, un genio infantil que compuso su primera ópera con tan solo once años. No es extraño pues que la prensa, siempre dada a buscar comparaciones, haya bautizado como «la nueva Mozart» a Alma Deutscher, una niña británica de once años, que acaba de estrenar en Viena -y con un gran éxito- «Cenicienta», su primera ópera.

¿Quién es Alma Deutscher? Se trata de una niña nacida en febrero de 2005 en la localidad de Dorking, en el condado de Surrey, al sur de Inglaterra. Su padre es Guy Deutscher, un prestigioso lingüista israelí afincado en Gran Bretaña. Empezó a estudiar piano a los dos años y violín a los tres. Sus primeras composiciones e improsaciones las hizo a los cuatro años, y a los cinco las llevaba de manera algo desordenada al papel. A los seis ya había compuesto su primera sonata para piano. A los siete una ópera corta, «The Sweeper Dreams», a los nueve un concierto para violín, y a los diez esta ópera larga estrenada en Viena, apadrinada nada menos que por el director de orquesta Zubin Mehta.

Piano y violín

«Con dos años ya podía identificar las notas en el piano -ha contado su padre-; cuando cumplió tres años le compré un pequeño violín de juguete. Le gustó muchísimo y se pasaba el día intentando tocarlo, así que dedicimos buscarle un profesor de violin. En menos de un año estaba tocando sonatas de Haendel». Su madre recordaba en una entrevista con la BBC que a los tres años, la niña escuchó una nana de Richard Strauss y le dijo: ¿Cómo puede la música ser tan bella?»

En 2015, Alma Detscher estrenó también su primera pieza sinfónica, «Dance of the Solent Mermaids». Dice la niña que la música le viene a la mente cuando está relajada, cuando duerme y se despierta o está sentada en un columpio sin pensar en nada. Tiene cerca siempre una grabadora por si le llega la inspiración, y tiene claras sus metas: cuando sea mayor quiere tener una casa grande llena de instrumentos musicales: pianos, violines, violas y violonchelos.

«No quiero ser Mozart»

«No me importa si soy famosa o no -asegura-, sólo quiero ser buena. Escucho y estudio a otros compositores, pero no estoy tratando de ser como Mozart. Sí, me gusta, pero voy a ser Alma, no Mozart».

Como solista, tanto de piano como de violín, la niña ha tocado en distintos países: Inglaterra, Alemania, Austria, Italia, Suiza, Uruguay, Estados Unidos, Israel, Japón... Y España: en enero de 2015 interpretó en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo sus propias composiciones junto a la orquesta Oviedo Filarmonía, bajo la dirección de Marzio Conti.

En 2013, la joven prodigio publicó su primer disco, «The Music of Alma Deutscher», que incluye una selección de sus más tempranas composiciones. Tiene un canal de Youtube con más de tres millones de visitas, y toca con un violín de Carlo Bergonzi (luthier italiano de finales del siglo XVII y principios del XVII), préstamo de la Beare’s International Violin Society.

Ilustres músicos se han deshecho en elogios hacia ella. «Tiene todo lo que no se puede aprender», dijo Daniel Barenboim de la niña. Zubin Mehta se ha referido a ella como «un genio y uno de los grandes talentos de nuestos días», mientras que Anne-Sophie Mutter ha dicho que «es extraordinario lo que esta jovencita ha logrado alcanzar con el violín y el piano, y en sus composiciones. Su sensibilidad musical y su capacidad expresiva ya a esta edad subrayan su talento excepcional».

«Cenicienta», estrenada el 29 de diciembre en el teatro del Casino Baumgarten de Viena -las entradas para todas las funciones, hasta el 5 de enero, se han agotado-, está basada en el cuento de hadas. En su adaptación, la música misma se ha convertido en el tema central de la historia. La trama ha sido llevada a una compañía de ópera, que está dirigida por la madrastra, que la ha heredado del padre de Cenicienta cuando murió. Las hermanastras son dos vanas aspirantes a divas, que están convencidas de que son unas cantantes increíbles, pero que no tienen talento ni creatividad en absoluto. A Cenicienta no se le permite aprender ni cantar, pero es una compositora natural con hermosas melodías que saltan a su cabeza. El príncipe es un poeta, y la historia gira tanto sobre las palabras que tratan de encontrar una melodía como sobre un niño tratando de encontrar una niña.

La propia Alma ha escrito el libreto de la ópera junto a su padre, a Tsur Ehrlich y a Eitana Meidan-Moshe. Ha sido traducido al alemán por Theresita Colloredo y Norbert Hummelt. El director musical de «Cenicienta» es Vinicius Kattah, el director de escena Dominik Am Zehnhoff-Söns y la directora artística Cathrin Chytil. Los cantantes son Theresa Krügl, Lorin Wey, Catarina Coresi, Anna Voshege, Katrin Koch, Veronika Dünser, Gregor Einspieler y Florian Stanek.

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