Cultura - Música

Alfred Brendel: «La música no es solo cuestión de forma y estilo»

El legendario pianista austríaco recopila sus ensayos en «Sobre la música»

Alfred Brendel
Alfred Brendel - Ainhoa Gomà / Acantilado
PABLO MELÉNDEZ-HADDAD Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura Música

Susan Sontag decía que Alfred Brendel no fue solo un revolucionario del piano como intérprete, sino también en el aspecto literario: sus inspirados ensayos «evidencian la misma seriedad y brillantez que sus interpretaciones musicales». Acantilado publica los textos completos que Brendel ha publicado en diarios y revistas especializadas y sus conferencias en «Sobre la música», el segundo libro del genial pianista austriaco después de su «De la A a la Z de un pianista» que ya va por su tercera edición.

Trufado de anécdotas y buen humor, en un lenguaje accesible aunque dirigido a intérpretes y melómanos con espíritu de superación, el libro repasa la visión que Brendel posee de la obra de sus compositores favoritos, que van de Bach y Mozart a Schoenberg y Busoni, pasando por Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn o Liszt, como también de las escuelas pianísticas, las grabaciones discográficas y hasta del propio instrumento. Plagado de ejemplos musicales, Brendel ofrece un recorrido por sus filias y fobias, eso sí, sin perder la sonrisa y la ironía. Y sigue escribiendo. Explica que acaba de publicar un ensayo sobre el sentido de la música «y otro sobre el Dadaísmo que ha acabado como reportaje en el New York Review of Books».

Retirado de los escenarios, en la escritura dice sentirse cómodo, aunque, confiesa con sorna que «no sería un buen periodista, ya que reviso mucho mis textos antes de enviarlos, hasta tres y cuatro veces». Respecto de la pasión con la que ha vivido su trayectoria artística, apunta que «la música occidental ha llegado a convertirse en internacional, pero no en todo el mundo porque hay lugares en los que se resiste, como la India. La música no es solo cuestión de forma y estilo, ya que comporta una gran parte de sentimientos y psicología». Mirando en perspectiva, Brendel considera que sus gustos no han cambiado mucho: «Mi forma de pensar se ha ido modificando con el tiempo, pero no mucho; la verdad es que sigo admirando a los mismos y sigo teniendo a Rajmaninof al final de mis intereses». Dice que tampoco se ha podido consagrar a la música contemporánea porque sus «problemas de audición» no se lo han permitido.

Respecto de los muchos y brillantes pianistas actuales en los que prima la técnica por sobre la sensibilidad, afirma que «siempre ha habido y habrá un público interesado en la rapidez de la interpretación, en la bravura. Pero quizás aquellos que conciben todo tan rápido puede que lo hagan así porque no pueden tocar lento... En todo caso, la pericia técnica actual es la más grande que ha habido en la historia. Ni sé si Liszt tocaba con igual fuerza, rapidez o potencia que los virtuosos de hoy, pero siempre ponía su gran personalidad». Su ranquin de músicos con sentido del humor tiene a Haydn como principal innovador: «Él introdujo el sentido del humor en la música instrumental y hasta Beethoven lo hizo. Me meto en problemas cuando digo que sus “Variaciones Diabelli” conforman una obra eminentemente cómica porque la gente lo sigue considerando solo como un compositor serio y de mal carácter, pero Beethoven tenía muchas caras».

Sus últimos pensamientos son para los críticos musicales, después de calificar las películas sobre músicos y la música de películas como «horrorosas». «A los críticos los veo desde tres puntos de vista: con agradecimiento porque al comenzar mi carrera recibí buenas críticas que tranquilizaron a mi madre; desde el respeto cuando se interesan por músicas nuevas; y desde el escepticismo cuando veo que hay algunos que se creen dioses».

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