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Cultura - Música

El organista «punk» Cameron Carpenter reivindica que el órgano «no es de Dios»

El intérprete estadounidense actuará este martes en el Palau de la Música, de Barcelona, con obras de Bach y Liszt

Cameron Carter durante la presentación del concierto en Barcelona
Cameron Carter durante la presentación del concierto en Barcelona - abc

El organista «punk» norteamericano Cameron Carpenter ha llegado este lunes a Barcelona para debutar el martes en la ciudad con un concierto en el Palau de la Música Catalana, y ha reivindicado que el órgano «no es un instrumento de Dios».

En rueda de prensa, Carpenter ha explicado que intenta dar el máximo de sí mismo, y ha avisado de que el órgano es demasiado importante para dejarlo solo a los organistas: «No es un instrumento de Dios, ni para pocos, ni para especialistas. Es un instrumento de la ciencia y como tal hay que disfrutarlo».

Ha lamentado que el órgano está en crisis y que «solo puede salvarse a través del análisis científico, y no a base de tonterías seudoreligiosas sin sentido», ya que hay que entender la física del instrumento, que es verdadera tecnología.

En este sentido, ha reivindicado que el órgano siempre ha estado en la vanguardia de la tecnología humana, y ha defendido que «hasta la invención del teléfono, el órgano era la máquina más sofisticada creada por el ser humano».

El músico ha ensalzado que el órgano es el único instrumento que crea música usando una fuente de energía fuera del cuerpo humano y tiene implicaciones sobre el infinito, lo que ha reivindicado que es por motivos científicos y no «por tonterías religiosas», y ha asegurado que este instrumento alberga una especie de trinidad.

Como primer elemento, ha citado el tiempo, un aspecto que los órganos son capaces de malear para ofrecer una sensación totalmente diferente; en segundo lugar, la frecuencia del órgano es capaz de alcanzar los sonidos más bajos y los más agudos, y en tercer lugar tiene una paleta tonal que se expresa «de manera particularmente clara».

Redefinir tradiciones

Carpenter ha defendido que un artista puede ser medido tanto por su respeto a la tradición, como por su capacidad de crear nuevas tradiciones y redefinir las antiguas, un principio que es más importante para los organistas que para ningún otro artista.

Ha dicho que aunque sea muy normal pensar que el órgano tiene valor por sí mismo, esta mirada es un error colosal, porque «no hay ningún órgano que sea más importante que la música y que el organista».

Con 34 años, tiene un repertorio que alcanza las grandes obras para órgano de la literatura universal, además de sus propias composiciones y colaboraciones con artistas de jazz y pop versionando estándares de estos géneros; ha sido el primer organista nominado a un Grammy por un álbum en solitario, «Revolutionary», en 2008, e invitado las últimas temporadas por Simon Rattle y la Berliner Philharmoniker.

Sobre su corte de pelo estilo punk, ha dicho que como está «maldecido con pelo tremendamente rizado», ha necesitado un largo camino de experimentación para encontrar un estilo de peinado armónico con su rostro.

El director artístico adjunto del Palau de la Música, Víctor Garcia, ha asegurado que «bajo la piel de "enfant terrible" se esconde un revolucionario del instrumento», que es técnicamente impecable con aportaciones sonoras muy importantes, además de ser un gran arreglista y versionador desde temas de jazz a pop radical, lo que lo convierte en un artista único.

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