Bob Dylan
Bob Dylan - efe

Bob Dylan desentierra a Frank Sinatra y se lo lleva a la luz del folk

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«Me impresiona su tono de voz. Es como un cello». Quien dijo esto fue ni más ni menos que Frank Sinatra. Un tipo irónico y con muy buen oído. Aquel que recibió el calificativo de «La Voz», describía de esta forma a ese otro cantante que había revolucionado el mundo de la música popular con sus composiciones y letras, pero también a pesar de contar con unas cuerdas vocales bastante alejadas del canon habitual de la época.

Se trata de dos artistas aparentemente antagónicos, pero cuyas carreras se ven ahora entremezcladas de forma sorprendente. El pasado mes de noviembre, Bob Dylan anunciaba el lanzamiento de un nuevo disco, «Shadows in the Night» (Columbia Records), que saldrá a la venta el 3 febrero de 2015. Ya de por sí se trata de un acontecimiento de importancia mayúscula dentro de la industria musical, pero la sorpresa llegaba, sobre todo, al leer la letra no tan pequeña: el contenido, en su totalidad, está compuesto por canciones que ha interpretado Sinatra. Meses antes había llegado a YouTube un adelanto de este trabajo, «Full Moon and Empty Arms». Estábamos avisados, pero resultaba inevitable levantar las cejas hasta el techo ante la nueva aventura de un artista acostumbrado a hacer lo que le da la gana, pero que no por ello deja de epatar con sus ocurrencias.

Dylan ha realizado unas declaraciones en su página web en las que aclara algunos detalles del disco: «Ha sido un verdadero privilegio hacer este álbum», explica. «Durante mucho tiempo quise hacer algo así, pero nunca fui lo suficientemente valiente para acercarme a estas canciones de complicados arreglos y adaptarlas a una banda de cinco músicos».

En una sola toma

«Shadows in the Night» ha sido producido por el propio Dylan, que firma este trabajo como Jack Frost, al igual que hizo con «Modern Times» y «Tempest». Según afirma el autor de «The Times They Are a-Changin’», fue grabado en vivo, con todos los músicos en la misma habitación, «sin auriculares ni cabinas» y «en una sola toma o dos, a lo sumo».

Eso sí, quiere dejar bien claro que no se trata de un disco de «covers» al uso: «No me veo haciendo estas versiones de cualquier manera. Ellas ya han sido interpretadas muchas veces. Estaban enterradas [entre tantos refritos], de hecho. Lo que hemos conseguido, básicamente, ha sido desenterrarlas de la tumba y traerlas a la luz del día».

Efectivamente, no se trata de los grandes clásicos tipo «New York New York» o «My Way», aunque cualquier tema que experimenta el paso de Sinatra se convierte en un estándar. Dylan se los ha llevado a su terreno, alejado de la grandilocuencia orquestal. Son versiones minimalistas, con un toque de country y un sonido que huele a madera. Al menos es lo que se desprende del adelanto publicado hasta el momento.

¿Pero qué ha podido pasar con este cantautor, uno de los artistas más versionados él mismo en la historia de la música popular, y en sus inicios tan antagónico al estilo de smoking y pajarita?

Porque resulta tanto más sorprendente cuando echamos la vista atrás, hacia aquellos años en que la hegemonía de los grandes «crooners» se vio amenazada por diferentes oleadas: la primera liderada por Elvis Presley, y unos años después y casi de forma simultánea, por los Beatles y Bob Dylan. Cada uno representaba un cambio hacia otro lado completamente diferente a los modos elegantes de las «big bands» y las voces aterciopeladas. «La música rock la hacen deficientes que cantan letras maliciosas, lascivas. Es la forma de expresión más brutal, nauseabunda, desesperada y viciosa que he tenido la desgracia de escuchar», llegó a declarar el intérprete de «My Way». Seguramente, hubiera deseado tener un hacha cerca, al igual que Pete Seeger, al escuchar a Dylan en formato eléctrico por primera vez. «En la música Frank Sinatra puso la voz, Elvis Presley puso el cuerpo y Bob Dylan puso el cerebro». Así zanjaba la cuestión Bruce Springsteen.

Revisión del pasado

Pero, regresando al origen de la pregunta, quizás asistimos a un momento en el que el trovador esté, a sus 73 años, más pendiente del pasado que del futuro. De ahí la revisión de su legado en forma de «The Bootleg Series», cuya última y recientísima entrega ha sido el volumen 11, con las legendarias sesiones grabadas con su grupo The Band, en 1967. Tampoco es la primera vez que hace versiones. Al fin y al cabo, así comenzó su carrera, revisando el cancionero folk tradicional que, en su mayor parte, engrosó su primer y homónimo álbum. También es algo que ha hecho en sus directos. Asimismo protagonizó otra conmoción en 2009 con «Christmas In The Heart», afrontando el repertorio navideño.

Por último, podemos recordar que, en 1996, un gran número de estrellas del pop, como Ray Charles, Bono, Little Richard, Bruce Springsteen y Tony Bennett, intervinieron en un concierto en Los Ángeles para celebrar el ochenta cumpleaños de Sinatra, en la que fue una de sus últimas apariciones públicas. Dylan también estaba allí, y al terminar su canción «Restless Farewell», exclamó un emocionado «Feliz cumpleaños, Sr. Frank». Fue el tributo de un genio de la composición a otro de la interpretación, separados por solo unos metros de distancia. Dos años más tarde el propio Dylan asistía al funeral de aquel a quien había felicitado. Y 16 años después vuelve a rendirle homenaje con un álbum completo.