Bob Dylan en una imagen incluida en el libreto de «The Basement Tapes Complete: The Bootleg Series Vol. 11»
Bob Dylan en una imagen incluida en el libreto de «The Basement Tapes Complete: The Bootleg Series Vol. 11» - sony music

Bob Dylan: perlas en el sótano

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Sid Griffin, guitarrista y vocalista de los Long Ryders y auténtico erudito de la música popular norteamericana, explica en las notas que acompañan a la edición de «The Basement Tapes Complete» que estas grabaciones son el génesis de lo que hoy se ha dado en llamar «country alternativo» o «americana». Griffin no ha llegado a hablar con Bob Dylan al respecto, pero sí trabajó en su oficina, mano a mano con su mánager: «Al parecer, Dylan no está de acuerdo conmigo, y entiendo a qué se refiere… Claro, ahí estaban Lovin’ Spoonful o el propio Elvis de la época de Sun Records. Eso es “americana”. Sin embargo, creo que esas grabaciones constituyen el alumbramiento de algo nuevo y diferente, algo que luego ha influido a un montón de músicos y ha dado lugar a una prolija escena musical».

Escuchar este volumen 11 de «The Bootleg Series» (sin duda, la más significativa) es sumergirse en un océano de música excelsa, y darse de bruces con un grupo de músicos en estado de gracia, empezando, desde luego, por el propio Dylan, quien, a la vuelta de su famoso accidente de moto, se muestra increíblemente prolífico, certero e inspirado. Pero continuando también con sus compinches de The Band (hasta entonces, The Hawks, que le habían acompañado en las giras de 1965 y 1966), que se presentan igualmente finos y engrasados en el sótano de la pequeña casa de West Saugerties, Nueva York, donde se llevaron a cabo estas sesiones.

Primera edición fallida

Hasta la fecha, se había editado buena parte de estas grabaciones en ediciones furtivas (se dice que éstas fueron responsables de la eclosión de la «industria» de los discos piratas), y en 1975 se lanzó oficialmente un doble álbum, «The Basement Tapes», que contenía algunas de aquellas canciones, aunque se trataba de una edición fallida, al ser la selección del material discutible e incluir arreglos grabados a posteriori.

Casi medio siglo después de su registro, se han publicado estas 138 canciones originales, ordenadas cronológicamente y acompañadas por abundante material gráfico e interesantes notas a cargo del mencionado Griffin (autor del libro «Million Dollar Bash: Bob Dylan, The Band, and The Basement Tapes») y el también especialista Clinton Heylin (autor de «Revolution in the Air: The Songs of Bob Dylan 1957-73», entre otros).

Inicialmente, aquellas sesiones se iban a centrar en recuperar material de artistas poco conocidos para el gran público o, al menos, músicos que en aquel momento no estaban presentes en las listas de éxitos. Así, el repertorio incluía versiones de Hank Williams, Woody Guthrie, Fats Domino o Johnny Cash, pero también de Sonny Knight, Breandan Behan, The Fleetwoods, The Carter Family o The Rays.

Joyas desechadas

Pero las musas eran habituales compañeras de Dylan, y en el transcurso de aquellos meses surgieron algunas de las más notables piezas de su asombroso cancionero. Composiciones que habrían servido para levantar la carrera de cualquier artista, fueron desechadas en su momento por su autor, que no publicó ninguna de ellas en sus propios discos. Unas cuantas de aquellas auténticas perlas sí tuvieron repercusión en la voz de otros músicos, y se han convertido con el tiempo en auténticos clásicos en la obra del músico. Como las que citamos a continuación:

«Million Dollar Bash». La delicada versión de The Fairport Convention se incluía, junto a otras piezas firmadas por Dylan, en su álbum de 1969 «Unhalfbriking», obra maestra del folk británico de la época.

«Crash On The Levee (Down In The Flood)». Dylan la publicó a finales de 1971 en «Greatest Hits Vol II», aunque poco antes había sido incluida por Sandy Denny (líder de The Fairport Convention) en su primer disco en solitario.

«Tears of Rage». Otro clásico escrito entre Dylan y Richard Manuel, de The Band, que se incluiría en el primer álbum de estos. Emotiva canción antibelicista que tuvo innumerables versiones a cago de Jimi Hendrix, Ian and Silvia o Joan Baez, entre otros.

«Quinn The Eskimo (Mighty Quinn)». Una canción sencilla y pegadiza que fue un enorme éxito en la versión que publicó el grupo británico Manfred Mann en 1968.

«You Ain´t Goin’ Nowhere». Otra maravilla editada por primera vez en la exquisita versión de los Byrds, atinadísimos especialistas en adaptar canciones de Dylan. Apareció, además, en «Greatest Hits Vol II» de 1971, y posteriormente hubo también varias versiones, como las de Joan Baez o, más recientemente, Counting Crows o Phish.

«I Shall Be Realeased». También entró en el primer álbum de The Band, aunque más conocida es la versión incluida en «The Last Waltz», la legendaria película de Scorsese que recoge el concierto de despedida del grupo. En la canción participan casi todos los invitados de la noche: Ron Wood, Joni Mitchell, Ringo Starr, Neil Young, Eric Clapton, Van Morrison, Dr. John… y, por supuesto, el propio Dylan.

«Nothing Was Delivered». Otra de esas grandes canciones del álbum «Sweetheart of the Rodeo», de los Byrds, que correspondía a las grabaciones dylanianas del sótano. Un tema exquisito de aroma campero.

«This Wheel’s on Fire». Compuesta junto a Rick Danko, bajista de The Band, fue incluida en el esplendoroso álbum de debut de éstos, «Music from Big Pink», en una versión más rápida y psicodélica que la original. Poco más tarde fue un éxito notable en el Reino Unido en la versión de Julie Driscoll, e incluso fue rescatada también en 1987 por Siouxie and The Banshees.