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El sitar, la guitarra de la contracultura

Día 12/12/2012 - 16.11h
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Desde 1965 en que fue usado por George Harrison, el instrumento hindú ha seguido unido a la música pop

Quizá el principio de esta historia tuviera lugar en algún garito londinense, donde algún músico emigrado de la India acompañase las primeras noches salvajes de del Swinging Londona mediados de los 60 con esa extraña cítara llamado sitar.

Tal vez allí los chavales que estaban cambiando la historia de la música popular tuvieran algo así como una visión, pero el peculiar instrumento hindú ya no se separaría de la música pop nunca jamás.

Se cuenta que el primero en interesarse por el sitar fue George Harrison, que se puso a tontear con sus cuerdas durante un parón en el rodaje de «Help!». Sus peripecias sitarísticas acabarían plasmadas en esa bella y rompedora canción (era diciembre de 1965) llamada «Norwegian Wood (This Bird Has Flown)», de su álbum «Rubber Soul». Pero no fueron los primeros. Harrison fue el primer en interpretar el sitar, pero antes los Kinks («See my friends») recién llegados de la India, y los Yardbirds («Heart Full of Soul», genial Jeff Beckimitando con su guitarra el toque del sitar) habían introducido el sonido indio en estas dos piezas, en lo que sería el comienzo de lo que con el tiempo se ha denominado raga rock, rock influido por la música oriental, especialmente la hindú.

Pop con horizontes lejanos

Un año después, los Stones también se acercaban a Oriente cuando Brian Jones tocara el sitar en «Paint It, Black», y luego en algunas partes de «Between the Buttons» y «Their Satanic Majesties Request».

A mediados de los 60 la amplitud de miras musical y cultural de los jóvenes chavales del pop era absoluta. Atrás había quedado la cancioncita chico-chica, coche-noche, la imaginación asaltaba el poder y lo que importaba eran los horizontes lejanos, aunque no faltaran las ocasiones en que fueran horizontes perdidos.

En 1968, los Beatles viajarían a la India en busca del maharishi, pero no fueron los únicos. También querían y buscaban sabias influencias orientales las actrices Mia Farrow y Candice Bergen, el dulce cantautor Donovan, Mick Jagger y Marianne Faithfull, Yoko Ono, Mike Love y Al Jardine de los Beach Boys, John Densmore y Ray Manzarek de los Doors.

Pop y Shiva

El pop mezclado generosamente con la religiosidad oriental, su música, el rollo rompedor de los beats, el LSD y la lucha contra la Guerra del Vietnam propiciaron el parto de la contracultura y de la que fue su primera banda sonora: la música psicodélica. En ella no podía faltar el sitar, y menos aún su mejor intérprete Ravi Shankar, al que Harrison y compañía comviertieron en estrella del pop. Como tal, Ravi participó en el Festival de Monterrey, en junio del 67, con el que empezaba el Verano del Amor, con Jimi Hendrix y miles y miles de chavales adolescentes extasiados ante el maestro hindú. Dos años después haría lo mismo en Woodstock, y el sitar se convertía en el instumento que mejor podía acompañarte si volabas con las venas llenas de combustible lisérgico. A Ravi aquellos vuelos no acabaron de gustarle del todo.

Aquellos humos se fueron desvaneciendo, pero el sitar ya nunca desapareció de la música popular. Especialmente, desde que en 1967 se inventara el sitar eléctrico, mucho más fácil y asequible de tocar. Desde entonces, el peculiar instrumento no ha dejado de sonar. Sin ánimo de agobiarles, pasamos rápida lista de un puñado de artistas que han usado el instrumento brahmánico en mayor o menor medida. Al final de los sesenta grupos como los Monkees («This Just Doesn't Seem To Be My Day»), The Turtles («Sound Asleep»), Traffic («Paper Sun»), solistas como Ricky Nelson («Marshmallow Skies»), y Scott McKenzie («San Francisco»)… Los Mamas and the Papas, más hippiosos que nadie, lo usaron varias veces en piezas como «People Like Us», «Lady Genevieve» y «I Wanna Be a Star». Tipos más duros y blueseros como Eric Burdon y los Animals en «Winds of change», por ejemplo. Y nunca faltó en el cancionero de una de las más grandes bandas de folk rompedor y psicodélico, The Incredible String Band («The Iron Stone»).

De los Moody Blues a Metallica

Pero hay otros casos aún más curiosos, ya que también se pusieron sitarísticos algunos grupos del llamado rock sinfónico o progresivo como los Moody Blues, Procol Harum («Glimpses of Nirvana».), los brutales Jethro Tull («Skating Away on the Thin Ice of the New Day») y hasta los habitualmente pesaditos de Genesis (en su álbum «Selling England by the Pound»). Tampcoo faltó en algunos registros de los desparramados Yes («Close to the Edge»). Hasta un clásico del rock americano como Tom Petty imitó el sonido del insturmento en uno de sus grandes éxitos, «Don't Come Around Here No More».

Pero hay más: Elton John, Steely Dan, los glamurosos T. Rex de Marc Bolan(«Chrome sitar»), Stevie Wonder'... y ya para poner un remate hasta Metallica en su «Wherever I May Roam».

Desde luego, es difícil que un instrumento no occidental haya tenido tanta influencia en la música pop. El maestro Ravi Shankar puede mostrarse verdaderamente orgulloso.

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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