Milagros Frías
Milagros Frías - Isabel Permuy

De Shangai a la Galicia rural

Milagros Frías publica su nueva novela, «En el corazón de la lluvia»

MadridActualizado:

Milagros Frías (Jerez de los Caballeros, 1955) lleva la contraria al anhelado éxito urbano con «En el corazón de la lluvia» (Algaida, premio Logroño de Narrativa). En él, la protagonista se empeña en ir a la inversa de las convenciones y cambiar Shanghái por un pequeño pueblo de Galicia. «La presión laboral le obliga a una vida que no le gusta, que le estresa y le agobia. El azar, Galicia y la gente que allí encuentra la acogen, le dan trabajo y le ponen la felicidad que tanto se resiste a tiro de piedra. Es el reclamo de la España vacía al excedente humano que en las grandes ciudades no encuentra su sitio y que, además, se resiste a atrincherarse en culturas ajenas», reivindica la escritora extremeña. A Frías le interesaba mucho remarcar este hecho porque «nos estamos robotizando a paso de gigante -argumenta-. El “Big Brother” ha llegado. Las máquinas nos vigilan y supervisan. Nos someten. En un pueblo tenemos la ilusión de Ícaro. Podemos volar».

Ese escenario de libertad se encarna en Limia de Lemos, una localidad gallega ficticia («los gallegos, hasta donde yo conozco, y llevo décadas entre ellos, es uno de los pueblos más acogedores del mundo», asevera la autora). Y allí deja la oficina y el estrés por la naturaleza y la tierra, con las que establece una relación «de simbiosis. La tierra le concierne, el paisaje le reconforta y le seduce con su versatilidad. El milagro vegetal, la fertilidad, el ritmo incesante de las estaciones», cuenta Frías. Todo ello «le permite recuperar el norte, nunca mejor dicho», señala la autora.

Una armonía cosechada a base de tesón que, poco después, se tambalea con fuerza debido a que la literatura negra hace acto de presencia: «La existencia pende de un hilo. Un paso y el equilibrio se quiebra. Ese paso suele darlo alguien del entorno por ambición, por venganza, por maldad. Los personajes se ven inmersos en la vorágine sin comerlo ni beberlo». Así lo pone de manifiesto la autora, que reconoce que «la literatura de aventura está a la cabeza de mis preferencias: Conrad, Defoe, London, Stevenson... Y yo, émula de todos ellos, la utilizo como ingrediente». Entonces, ¿seguirá Milagros Frías esta línea en sus proyectos literarios futuros? «No me atrevo a afirmarlo con rotundidad. La inspiración es volátil y traicionera. Ya se verá».