Rubén Darío
Rubén Darío - ABC

Rubén Darío, paradigma de América

El poeta nicaragüense se convirtió en una figura determinante de la sociedad española del cambio de siglo

MadridActualizado:

Como en París, en su Nicaragua natal o en Argentina, Rubén Darío vivió en diferentes casas en Madrid. A él le gustaba pensar que era un peregrino, un viajero que en todas partes aprendía y en todas ofrecía su poesía, su labor de periodista y su sabiduría.

Es un poeta imprescindible. Después de beber en las fuentes de la literatura francesa y europea y en la mejor tradición de la española e hispanoamericana, se sacudió las formas apolilladas del XIX y abrió la senda del modernismo con un modo de hacer que marcaría a todos los poetas en lengua española del siglo XX. Aunque muchos discutieran su doctrina, nadie puede negar su enorme influencia como renovador y creador de un estilo nuevo, lleno de música y de sorprendentes invenciones.

Rubén Darío se convirtió en una figura determinante de la sociedad española del cambio de siglo, frecuentó los cafés con artistas y escritores, entró en los grandes salones y se inmiscuyó en la atribulada vida política del momento. Más allá de su labor como diplomático, describió en crónicas llenas de vida a todos los personajes importantes de su época. Taciturno, ensimismado, orgulloso de que Unamuno le llamara «indio», se esmeró siempre por hacer que circularan los aires de la cultura entre España, América y Europa.

Cuando se produjo la catástrofe del 98, se sumó al esfuerzo de nuestros intelectuales por rebuscar la esencia de lo español y descubrió que había una comunidad de valores y de cultura entre España e Hispanoamérica. En un momento en que Iberoamérica no era sino una ocurrencia retórica, él supo buscarle contenido y cantar su potencial y su futuro.

Hoy se cumple un siglo de la muerte de este gran constructor de la lengua española y de la idea de Iberoamérica, de este nicaragüense que se supo ciudadano del mundo de habla española. En la Casa de América Rubén Darío está en su casa, y por eso le abrimos las puertas con admiración y agradecimiento.