Richard Ford en la Biblioteca «Ramón Pérez de Ayala» de Oviedo
Richard Ford en la Biblioteca «Ramón Pérez de Ayala» de Oviedo - EFE

El oficio de novelista, según Richard Ford

El premio Princesa de Asturias de las Letras mantuvo ayer un encuentro con bibliotecarios en Oviedo

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Cuando Richard Ford (Jackson, Misisipi, 1964) lee un libro no lo hace como un «estudiante universitario», sino como si fuera él quien estuviera escribiendo cada frase. Así lo confesó ayer en la Biblioteca de Asturias «Ramón Pérez de Ayala» de Oviedo, donde mantuvo un encuentro con bibliotecarios de toda Asturias. Aunque, quizás, en este caso habría que puntualizar el género y decir bibliotecarias, porque de los más de 40 asistentes un 99% eran mujeres. Dicho esto, Ford departió con los allí presentes sobre los libros que, de alguna forma, más le han influido a lo largo de su trayectoria. «Estos no son mis libros favoritos. Soy un escritor y no tengo porqué tener libros favoritos. Son libros buenos, no hay una jerarquía», advirtió el novelista antes de empezar a hablar de cada una de las cuatro obras escogidas.

«Se supone que vamos a hablar de influencias, pero nunca uso esa palabra porque suele tener un significado peyorativo. Prefiero pensar que los libros que son buenos son aquellos con los que tengo buena relación». El premio Princesa de Asturias de las Letras cree que «los escritores no compiten entre sí» y por eso le «desanimó ver a algunos de mis colegas en Estados Unidos quejarse del Nobel a Dylan. ¿Por qué? No lo entiendo. Cuando más espacio tengamos, más capacidad». Ford sentenció así un debate que parece no tener fin, más aún cuando el cantautor de Duluth sigue haciendo oídos sordos a las llamadas de la Academia Sueca. Pero ayer tocaba hablar de Literatura, con mayúsculas, y eso fue lo que el escritor hizo.

-«El cinéfilo», de Walker Percy: «Fue la primera novela que Percy escribió, en 1959. Transcurre en Nueva Orleans, y tuve la suerte de leerlo cuando vivía allí. Robé cosas de él. Me impresionó que es un libro muy gentil,, pero también profundo, casa lo lógico, lo importante y lo humorístico. El gran truco para ser novelista es ser capaz de meter todo lo que sabes en una novela, y Percy lo hizo. Además, está escrito en presente y ya dijo Wittgenstein que "si vives en el presente, vives en la eternidad". Por otra parte, Percy define para el lector la experiencia humana para lo que, hasta ahora, no ha habido definición, y me gustan los libros que dan nombre a cosas que no lo tienen».

-«Años luz», de James Salter: «No es una novela perfecta, no tiene trama ninguna, pero tiene las mejores frases escritas en inglés. Salter da sentencias cuando habla, sus frases son robustas para el cerebro. Cuando te gusta una novela es porque la novela te controla y puede hacer lo que quiera contigo, y Salter es muy bueno en eso».

-«La casa en París», de Elizabeth Bowen: «No es un libro fácil. Tiene una premisa un poco extraña, y es que sucede en un solo día, pero tiene tres partes. Bowen te está forzando permanentemente, trabaja contigo como lector, incluso corriendo el riesgo de que dejemos de leer el libro, te lleva a los extremos, te fuerza. Es un libro magnífico, porque además descubre algo nuevo sobre el ser humano».

-«El intocable», de John Banville: «No competimos, pero Banville es uno de los mejores escritores en inglés, claramente. Banville jamás escribe frases que no son coherentes, todas sus frases tienen un impacto. Es un libro que demuestra que las novelas tienen que ver con las consecuencias de los hechos, no sólo con los hechos en sí».

Y es que «los novelistas redefinen el mundo para los lectores de una manera que uno jamás hubiera imaginado». Incluso para un lector llamado Richard Ford.