«Mein Kampf», de Hitler
«Mein Kampf», de Hitler

«Mein Kampf», un éxito de ventas en Alemania

Se han vendido cien mil ejemplares en seis ediciones consecutivas

BERLÍNActualizado:

«Las cifras de ventas nos abruman», reconoce el director del Instituto de Historia Contemporánea (IfZ) de Múnich, Andreas Wirsching, responsable de la primera edición de «Mein Kampf», de Adolf Hitler, desde la Segunda Guerra Mundial. La primera tirada, en 2016, fue de cuatro mil ejemplares y ha vendido desde entonces más de cien mil en seis ediciones consecutivas que se agotan apenas aparecen en las librerías.

En 1945, las fuerzas aliadas entregaron los derechos de autor al estado de Baviera, que se negó a imprimirlo hasta que, 70 años después y como dicta la ley de propiedad intelectual alemana, el copyright quedaba libre. Se optó entonces por una edición crítica de estudio, un libro que pesa 5,4 kilos y contiene 3.700 notas a pie de página que, para sorpresa de Wirsching, se situó rápidamente a la cabeza de los ranking de no ficción de «Der Spiegel», prueba para muchos de que la propaganda nazi regresaba a Alemania.

Ya antes se había producido un destacado éxito editorial del libro de Timur Vermes «Ha vuelto» (publicado en España por Seix Barral), una sátira en clave de humor sobre Hitler, que resucita en las calles de la actual Berlín, haciéndose un juicio muy particular del país en el que se ha convertido Alemania en su ausencia, y terminando convertido en estrella de la televisión basura. La desdramatización de la figura de Hitler precedió por tanto al debate sobre la conveniencia de que el texto de «Mein Kampf» regrese a las bibliotecas de los colegios alemanes.

Según el catedrático de Derecho de la Universidad de Postdam, Christian Bickenback, la batería jurídica para impedir hoy la reedición y distribución del «Mein Kampf» es limitada. En 1979, el Tribunal Federal (BGH) dictó contra la prohibición de vender «Mein Kampf» en anticuarios al no ver lugar para aplicar el artículo 86 del Código Penal invocado. Dicho de otro modo, Hitler escribió su manifiesto previo a la fundación de la República Federal de Alemania en 1949 y en consecuencia, el objetivo e intención de su propaganda no pudo ser el Estado alemán actual ni su Constitución.

Sólo queda el artículo 130 del Código Penal, que castiga con penas de cárcel de entre tres y cinco años la alteración de la paz social o la incitación deliberada del racismo, la xenofobia, el antisemitismo o el antiparlamentarismo.