Cultura - Libros

Mario Vargas Llosa: «Dudo mucho que haya comunistas en Cuba»

El Nobel conversará el día 22 de marzo con Bieito Rubido sobre literatura, periodismo y los desafíos del mundo actual

Mario Vargas Llosa

Pocas figuras reúnen, como Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936), la más prestigiosa trayectoria literaria -su obra coronada con el Nobel de Literatura-, la experiencia política -fue candidato a la presidencia en Perú- y la práctica del periodismo -en todas sus formas, desde el artículo al reportaje-. Por eso resultará una ocasión única para los lectores de ABC escucharle en conversación con el director de ABC, Bieito Rubido, hablar sobre su experiencia creadora, la visión de la literatura iberoamericana, así como sobre los desafíos del mundo actual y la respuesta que el periodismo está ofreciendo para preservar la cultura dialogante de la democracia liberal.

Libros, periódicos y lectores serán los protagonistas de esta cita ineludible en el ámbito cultural español. El diálogo se celebrará el próximo día 22, a las 19.30 horas, en la Fundación Areces de Madrid (Vitruvio, 5). Vargas Llosa recibió a ABC días atrás para avanzar algunos de los temas que abordará en esa entrevista.

A los 50 años del «boom»

Cuando se cumplen cincuenta años de la aparición de novelas como «Cien años de soledad» o «Tres Tristes Tigres», ¿qué piensa uno de los autores del «boom»? «Es muy interesante la perspectiva que tenemos -responde Vargas Llosa-, que permite juzgar con conocimiento de causa lo que significaron todos estos libros. Habría que unir el centenario de Rulfo, una de las figuras que comienza lo que después se llamaría el «boom», porque crea toda una técnica mezclando la fantasía y el realismo y que luego se difunde entre los escritores de varias generaciones».

Para el Nobel «fueron parte de una promoción de escritores que devolvieron a nuestra lengua una modernidad, una vivacidad y una creatividad que contribuyó muchísimo a su expansión fuera del marco del español. Fue un periodo muy estimulante para quienes lo vivimos desde adentro. Porque fue también un reencuentro entre escritores latinoamericanos y españoles, que por los cuarenta años del franquismo habían dejado de comunicarse, se habían dado la espalda. En cierta forma la lengua se había partido en dos mundos y a partir de los años sesenta y setenta se vuelven a encontrar y eso enriqueció muchísimo la lengua española». Por ello «tenemos hoy la perspectiva para hacer un juicio responsable. No están demasiado lejos todos esos libros como para convertirlos en leyendas pero sí para poder juzgarlos con ecuanimidad, imparcialidad y saber lo que representaron», añade.

Cabrera Infante en Cuba

Para Vargas Llosa, resulta especialmente interesante que Guillermo Cabrera Infante sea leído en Cuba, dada la situación actual: «Creo que Cuba se va abrir a la corta o a la larga -más bien a la corta-. El experimento comunista clarísimamente es un fracaso total. Dudo mucho que haya comunistas en Cuba, probablemente ni siquiera la nomenclatura que disfruta todavía del sistema cree seriamente que esa forma de Gobierno, de organización de la sociedad, puede traer modernidad, justicia social. Me parece imposible. No creo que desde la desaparición de la URSS y la conversión de China Popolar en un capitalismo autoritario vaya a perdurar». A su modo de ver «se va extinguiendo, va quedando en los márgenes, lo cual no quiere decir que la democracia no tenga adversarios o enemigos. Creo que el populismo es el gran desafío que tiene la democracia. Pero lo que representó el comunismo forma parte del pasado».

Ante los desafíos actuales en el mundo, y frente al populismo, el Nobel opina que el periodismo cobra un especial valor: «Creo que nunca se ha visto con tanta claridad en la época moderna la importancia de un periodismo independiente y libre». Poniendo el ejemplo de la movilización del mejor periodismo liberal en EE.UU., también se refirió a la situación en otros países donde los informadores sufren amenazas, secuestros y a veces ponen en riesgo sus vidas.

Sobre uno de los libros del momento: «Patria», de Fernando Aramburu, Vargas Llosa se muestra entusiasta: «Es un gran libro, que va a quedar como muy representativo de un fenómeno trágico en la historia de la España moderna, que es el terrorismo de ETA. No es solo un gran testimonio, sino que es una gran novela. Se había escrito muchísimo, pero no había una obra de ficción que mostrara desde dentro los mecanismos que permitieron a ETA mantener el control sobre un sector social tan numeroso. Me ha hecho vivir la sensación de miedo, inseguridad y pánico que dio tanta influencia a ETA, sobre todo en los pueblos, en las pequeñas aldeas, en comunidades donde un grupo de matones podía someter a la opinión pública».

El Nobel se muestra tranquilizador ante el desafío catalán: «Es una ilusión pensar que Cataluña va a independizarse de España algún día. No va a ocurrir. Forma parte integral de España desde un punto de vista político, histórico, social, económico. Pero ha habido una negligencia por parte de los gobiernos, y por parte de un sector muy amplio de la sociedad española, frente al riesgo que se estaba creando. Tras ceder competencias importantes como la educación, se ha fabricado artificialmente toda una idea completamente falsa de la situación de Cataluña en España».

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