El escritor Juan Gómez-Jurado
El escritor Juan Gómez-Jurado - ERNESTO AGUDO

Juan Gómez-Jurado: «Sin la literatura comercial, la gente no leería libros»

El autor de «El espía de Dios» o «Cicatriz» presenta el segundo volumen de su serie infantil de aventuras espaciales, «Alex Colt. La batalla de Ganímedes»

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Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) compagina desde marzo su estancia en estanterías de novela para adultos con las de literatura infantil y juvenil. Se lanzó allí por encargo; por el encargo de su hija de poder leer alguna de sus obras. Así surgió la saga de «Alex Colt».

«Me obligó», ironiza el escritor. «Todo apuntaba a una tarea imposible. Primero, porque no sabía por dónde empezar. Segundo, porque el nivel de esfuerzo era casi el mismo que una novela para adultos. Y, tercero, porque, cuando has establecido un suelo de lectores, aparecer en otro género puede ser extraño. Pero esas razones no se las pude explicar, evidentemente. Decía Roald Dahl que “escribir para niños es lo mismo que escribir para adultos, solo que hay que hacerlo mejor”, y es verdad. Tienes que medir cada palabra. No puedes permitirte tener un párrafo malo o una página mala. Tienes que medir que quieres decir y como decirlo, tener en cuenta la edad», explica cuando se le pregunta por cómo es escribir para un nuevo público y su exigencia. «Escribir para niños es como hacer malabares con motosierras en llamas. Todo eso es un reto constante».

Gómez-Jurado lleva trabajando en esta saga cinco largos años. «Toda esa búsqueda nos ha llevado a que en marzo del año que viene se publique el tercero». Pero estos días el que ve la luz es el segundo volumen de la serie, titulado «Alex Colt. La batalla de Ganímedes». Para presentar en primavera el primer libro, el escritor se lanzó a hacer una pequeña ruta por colegios españoles. «En cuanto me aligere un poco, quiero volver a llevarlo a colegios y librerías para niños. Espero que antes de Navidad, porque hay decenas de peticiones. Son ellos los que al final buscan y preguntan a ver si vas allí», explica. «A mí me gusta estar con los lectores y si es con niños más, porque además les rompo muchos esquemas. Muchos chavales que no han visto nunca un escritor, de repente se encuentran que aparece un hombre en su clase con una camiseta de Superman. Eso sí que les choca mucho porque, hoy en día, los niños no tienen héroes. Casi hasta los futbolistas me atrevo a decir que han dejado de serlo para ellos. Todo lo que no sea un tipo que se graba y se sube a YouTube... El eje de su importancia ha cambiado hacia la gente a la que otros hacen mucho caso. Ese es el baremo por el que miden la relevancia», afirma el escritor.

«Hoy en día, los niños no tienen héroes. Hasta los futbolistas han dejado de serlo para ellos»

Sobre el contenido de esos encuentros explica que le sorprende «cómo se meten en la historia si han leído el libro y cómo se sienten identificados». Temas como la defensa de la individualidad, el acoso escolar, la amistad o el sentido del sacrificio son asuntos que aparecen entre las páginas de las aventuras del cadete espacial. «Todos esos temas les llegan y lo comprenden. ¡Es que los niños son niños, no gilipollas!».

Aventura y un final inesperado

Esta segunda parte de la historia apunta a más dosis de aventura y un final que no dejará a los niños indiferentes. «Mis hijos son los primeros lectores y son los que me sirven a mí de termómetro. Su reacción al llegar al final del segundo libro fue… tirarme una almohada a la cabeza y decir: ¿pero por qué has hecho esto?».

A la pregunta de si en vez de a Bob Dylan le podrían haber dado el Nobel a J.K. Rowling por haber acercado a la lectura a miles de niños, responde con ganas. «Probablemente yo lo defiendo con tanto ahínco porque es lo mío. El ‘gafapasta’ o crítico de la ceja alta mira a veces con cierto desprecio porque se cree muy inteligente o muy listo. Mira a un escritor comercial por encima del hombro porque el lee a Nabokov o a Marías. Y eso está muy bien, pero antes de llegar a esos autores has tenido que empezar por algún sitio. Porque si tú le pones a un niño de once años a leer a Coetzee, te lo tira a la cabeza. Y por eso es tan importante la literatura comercial, porque si no la gente probablemente no leería libros. Y si las editoriales no tuvieran este sistema de escritores que vendemos miles de libros no podrían publicar escritores más literarios. El caviar no puede ser la base de la alimentación, también hay que comer carbohidratos».

Pese al miedo inicial de cambiar su «suelo de lectores», Juan Gómez-Jurado ha sabido caer de pie en este nuevo terreno de la literatura para niños y jóvenes. El éxito del primer libro de la saga lo certifica. Una saga para la que ya le han llegado ofertas de cara a adaptarla a la gran pantalla.