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Ted Hughes maltrató a Sylvia Plath, según nuevas cartas inéditas

ABC habla con el librero que ha intentado vender el archivo de Harriet Rosenstein, del que forman parte las catorce polémicas misivas, que la poeta envió a su terapeuta entre 1960 y 1963

Los poetas Ted Hughes y Sylvia Plath
Los poetas Ted Hughes y Sylvia Plath - ABC

Sylvia Plath (1932-1963) y Ted Hughes (1930-1998) se conocieron en 1956 en una fiesta, cuando ambos eran estudiantes en la Universidad de Cambridge. En apenas cuatro meses, decidieron casarse. Su matrimonio duró seis años. Tuvieron dos niños y una tormentosa convivencia, reflejada en los poemas de ambos y en los diarios y cartas de Plath. La poeta mantenía una intensa correspondencia con familiares y amigos y reflejaba su rutina en dietarios que rellenó hasta poco antes de su suicidio. Pero, por expreso deseo del que fuera su marido, muy poco sabemos de aquellos últimos tiempos. Hughes destruyó el cuaderno que contenía las entradas hasta tres días antes de la muerte de Plath para proteger, según dijo, a sus hijos, Frieda y Nicholas. Sin embargo, ese tupido velo va camino de descorrerse gracias a la aparición de una colección de misivas, hasta ahora inéditas, que la poeta envió a su psiquiatra, Ruth Barnhouse, entre el 18 de febrero de 1960 y el 4 de febrero de 1963.

En esas catorce cartas, a las que ha tenido acceso la periodista de «The Guardian» Danuta Kean, Plath habría confesado a su terapeuta que Hughes le pegó dos días antes de que sufriera el aborto de su segundo hijo y que la dijo que deseaba que estuviera muerta. La correspondencia, cuarenta y cinco páginas que contienen «unas 18.000 palabras», forma parte del archivo de Harriet Rosenstein, una investigadora que en los 70 intentó, sin éxito, escribir una biografía de Sylvia Plath.

Durante el tiempo que dedicó a su frustrada obra, Rosenstein acumuló material sumamente sensible para el estudio de la vida y la obra de Plath, como los informes médicos del tratamiento que recibió en el Hospital McLean de Belmont (Massachusetts) entre 1953 y 1954, tras su primer intento de suicidio, cintas con las grabaciones de las terapias que mantenía con Barnhouse y fotografías hasta ahora nunca publicadas. Un archivo jugoso que Rosenstein intentó vender, hace apenas un mes. Lo hizo con la intermediación de Ken Lopez, un librero de Massachusetts especializado en el legado de escritores.

Primero salió a la venta en la página web de Lopez por 875.000 dólares (más de 824.000 euros) y, poco después, se ofreció en la Feria del Libro Antiguo de Nueva York, que se celebró entre el 9 y el 12 del pasado mes de marzo. Fue entonces cuando saltó la liebre y la noticia llegó a oídos del Smith College (Northampton, Massachusetts), institución en la que estudió Plath en la década de los 50 y que posee la mayor parte de su legado. De hecho, Rosenstein y el Smith College llegaron a negociar la venta, pero las conversaciones se rompieron y, finalmente, la institución presentó, el pasado 12 de marzo, una demanda en la que reclama que el archivo pertenece, en realidad, a la colección que Ruth Barnhouse les legó poco antes de morir.

La venta del archivo se ha paralizado hasta que el pleito se solucione, por lo que nadie, salvo Ken Lopez, la propia Harriet Rosenstein y la mencionada periodista, ha podido ver el contenido de las controvertidas misivas. «En su demanda, el Smith College alega poseer las cartas porque Barnhouse les donó sus papeles 28 años después de que ella le diera a Harriet esta correspondencia», cuenta Lopez, en conversación con ABC.

Procedencia

Hasta ahora, se creía que Ruth Barnhouse, que definía a Hughes como un hombre «malo», había destruido todas las cartas que Plath le envió. «Rosenstein intentó escribir una biografía de Sylvia Plath en los 70, pero su intento se vio frustrado, sobre todo por la intervención de la familia de Hughes, especialmente de su hermana, Olwyn. Dejó el proyecto inacabado pero, durante su investigación, se hizo amiga de Ruth Beuscher (Ruth Barnhouse), y Beuscher le dio a Harriet las restantes cartas de Plath; había quemado toda la correspondencia anterior y esperaba que Harriet pudiera hacerse cargo de ella hasta que ella y todos los ‘supervivientes conectados con Sylvia’ murieran, que es lo que Harriet ha hecho», explica el librero.

Lopez asegura que «en EE.UU. es normal que los archivos literarios se vendan a instituciones, en lugar de ser donados, y eso es lo que estaba intentando antes de la demanda». Pero va más allá en su argumentación: «Es irónico, porque el Smith College fue la primera institución a la que ofrecimos el archivo, con un descuento sustancial porque no suelen hacer este tipo de compras». El librero adelanta que, una vez que se resuelva la batalla en los tribunales, «la idea es encontrar una institución que no se moleste por la idea de comprar el archivo». En cuanto al contenido, y ante la imposibilidad legal de revelarlo, Lopez confirma que «las cartas son muy poderosas y muy conmovedoras. La demanda es una farsa y un intento de aprovechar las cartas en lugar de comprarlas».

Lo cierto es que la polémica está servida. El nombre del poeta llegó a ser trending topic en Twitter al poco de revelarse la existencia de las cartas y, ayer mismo, su viuda, Carol Hughes emitió un comunicado, trufado de supuestos. «Las afirmaciones hechas, supuestamente, por Sylvia Plath en cartas inéditas a su psiquiatra sugiriendo que fue golpeada por Ted Hughes días antes de que perdiera a su segundo hijo son tan absurdas como impactantes para cualquiera que conociera a Ted bien», asegura. Y remata: «La correspondencia privada entre paciente y psiquiatra es una de las más confidenciales y, en este caso, estas supuestas afirmaciones eran de alguien que atravesaba un profundo dolor emocional debido a la aparente desintegración de su matrimonio». Veremos si, una vez salgan a la luz las misivas, el «supuesto» puede eliminarse de la ecuación.

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