«La historia interminable», la mítica novela de fantasía cuyo autor se avergonzó de la película

La adaptación cinematográfica no contó con la aprobación de Michael Ende y este pidió que retirasen su nombre de los créditos

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En 1979 la novela «La historia interminable» llegó a las librerías alemanas bajo su nombre real, «Die unendliche Geschichte». Desde el mismo momento en el que salió fue un éxito de ventas, traduciéndose en años posteriores a más de 36 idiomas. Los libros del germano Michel Ende (1929-1995) se han convertido en uno de los referentes mundiales de la novela juvenil.

La novela y su argumento han sido objeto de muchas interpretaciones y versiones. Ha sido tanto película, como serie de animación y videojuego, ha inspirado a músicos a componer canciones y ha sido reeditada varias veces en versiones comentadas y como audiolibro. Incluso el filme fue reestrenado de nuevo el pasado 22 de julio.

La prolífica descendencia generada también ha conseguido éxitos por méritos propios. Las tres películas que plasman «La historia interminable» fueron éxitos de taquilla tras sus respectivos estrenos. En conjunto y por separado, las tres películas son consideradas un clásico de la narrativa audiovisual, sobre todo por el aquel entonces novedoso uso de los efectos especiales.

Sin embargo, pese a los éxitos de taquilla las adaptaciones de «La historia interminable» no contaron con la aprobación de Ende. El autor de los libros lo consideró una adaptación plana y comercial del profundo mensaje presente en las novelas y pidió que retirasen su nombre de los títulos de crédito.

Más allá de ser una simple novela juvenil, su autor siempre defendió el transfondo metafísico y de crítica oculto en su novela. En un primer momento fue catalogada como una «historia de aventuras para niños», siendo necesarias varias lecturas para llegar al fondo verdadero. Lo que su autor denominó «una búsqueda del paraíso a la inversa».

En la «La historia interminable» se narran dos aventuras diferentes, la del guerrero Atreyu, personaje de un mundo literario, y la del joven Bastián, lector de las aventuras del guerrero como forma de evadirse de su realidad diaria. En realidad, la novela narra una búsqueda del paraíso desde un punto difierente al habitual.

Inspirado por la obra de Dante en su Divina Comedia, el proceso por el que maduran ambos protagonistas en «La historia interminable» es una búsqueda del estado perfecto de las cosas. Atreyu, cumpliendo su tarea como guerrero y Bastián, encontrando un mundo en el que siente que pertenece más que al real. La alegoría principal de la búsqueda del paraíso va un paso más allá en el segundo volumen, cuando Bastián comienza un viaje de verdad por los paisajes de las historias que ha estado leyendo, cerrando el círculo de la evasión y sintiendo que ha encontrado su lugar en el mundo.

La obra también se inspiró en el transfondo filosófico creado por el alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche. En «La historia interminable» el triunfo de la voluntad, representado por Bastián en su deseo de evadirse en un mundo de fantasía, se ve entorpecido por obstaculos que son más evidentes en las fantasiosas aventuras del guerrero Atreyu y sutiles en el caso del niño lector. Conforme avanza la obra, la busqueda de la felicidad como triunfo de la voluntad también pierde sentido.