César M. Arconada, fotografiado en la Ciudad Sagrada de Pekín, hacia 1957
César M. Arconada, fotografiado en la Ciudad Sagrada de Pekín, hacia 1957 - ABC

La China de Mao, a través de los ojos de César M. Arconada

La Fundación Banco Santander recupera un inédito de uno de los grandes prosistas de la Generación del 27, injustamente olvidado tras morir en el exilio en Moscú durante el franquismo

MadridActualizado:

Si teclean en Google la palabra Arconada, en apenas 0,57 segundos les saldrán unos 775.000 resultados. Un primer vistazo les remitirá a aquel portero, de nombre Luis Miguel, que no logró parar el disparo de Platini en la final de la Eurocopa de 1984. España perdió frente a Francia y el error marcó para siempre al futbolista. Pero esa es otra historia. La que hoy nos ocupa tiene que ver con un escritor, que compartió apellido con el portero y fue uno de los grandes prosistas de la Generación del 27: César M. Arconada (1898-1964). Su obra, injustamente olvidada tras su fallecimiento en el exilio en Moscú durante el franquismo, cobra hoy renovada vigencia gracias a la Colección Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander, que acaba de publicar el inédito «Andanzas por la nueva China».

Editado y prologado por Gonzalo Santonja, el principal estudioso y valedor de la obra de Arconada, el libro recoge el viaje que el autor español realizó en 1957 por el país asiático invitado por el Gobierno de Mao. Se trata de una crónica periodística, de incuestionable valor literario, en la que se entremezclan la sabiduría popular, lo legendario, los tipos humanos, la realidad y la vida en ciudades como Yenán, Shanghái, Pekín o Sian. En palabras de Santonja, «Arconada merecía una recuperación que le hiciera justicia y esta obra nos lo devuelve en toda su magnitud».

Pero, ¿por qué ha permanecido inédita hasta la fecha? La respuesta está en la trayectoria vital del escritor. Nacido en Astudillo, un pequeño municipio de la provincia de Palencia, a finales de la década de los 20 se traslada a Madrid, donde se convierte en redactor jefe de «La Gaceta Literaria». De formación autodidacta, fue un intelectual brillante: ensayista, poeta, periodista, crítico, dramaturgo, narrador... Algunos de sus títulos, como «Vida de Greta Garbo» y «En torno a Debussy», fueron auténticos best seller de la época. Muy comprometido socialmente, se incorporó a las filas del Partido Comunista, donde estableció una relación fraternal con Rafael Alberti y María Teresa León.

Arconada, con Alberti y Gimenez Siles tras salir del campo de concentracion
Arconada, con Alberti y Gimenez Siles tras salir del campo de concentracion- ABC

La «Guerra Incivil», como la denomina Santonja, le sorprendió en Irún y la derrota de los republicanos le sumió en el desánimo, hasta el punto de que llegaron a publicarse artículos que lo acusaban de derrotista. Tras la Batalla del Ebro, huyó a Francia y terminó en un campo de concentración, de donde fue rescatado por Pablo Neruda y la filántropa Nancy Cunard. Finalmente, eligió Moscú como exilio voluntario, frente al destino mexicano de muchos de sus compatriotas y amigos. En Rusia, como recuerda Santonja, además de escribir, fue un gran divulgador y traductor de los grandes clásicos, pues «sus autores de referencia eran Cervantes y Lope, aunque también le interesaban mucho Unamuno, Machado y Blasco Ibáñez».

Arconada y su traductora china
Arconada y su traductora china- ABC

A mediados de los 50, el Gobierno chino invitó a una serie de escritores a que recorrieran el país para difundir sus bondades en occidente. Entre ellos, Arconada y su mujer, María Cánovas. De aquel viaje, en el que contaron con un séquito de diez personas en el que no faltaron guías, secretarias o conductores, surgió «Andanzas por la nueva China». Un libro que, según Santonja, «nace de una extrañeza y es fruto de una contradicción». «Extrañeza» por verse Arconada en aquel lugar y en aquel tiempo, y «contradicción» porque le encargan una obra de propaganda y él escribe una crónica de autor, donde su mirada lo impregna todo. «Por eso es un libro moderno. Él busca la China eterna. A él le interesa ‘el color humano de la arcilla’, no la industrialización», aclara Santonja.

Publicación

Los chinos, claro, se negaron a publicarlo. Tampoco quisieron saber nada de él los soviéticos, pues era un texto apologético de China. Lo intentó entonces en Argentina, pero hacía relativamente poco que allí había salido el libro de Alberti y María Teresa León sobre su periplo en tierras de Mao y no cuadraba repetir mensaje. Así que, tras la muerte de Arconada, el libro quedó inédito y en el olvido... Hasta que dio con él Santonja: «Empecé a interesarme por Arconada cuando era estudiante. A través del Partido Comunista di con su hermano, que me puso en contacto con María Cánovas. Fue ella quien me facilitó una copia de este libro». Un justo homenaje a uno de los grandes de esa Generación que este año celebra un siglo.

Una de las hojas del original de la obra, con las palabras chinas escritas por Arconada
Una de las hojas del original de la obra, con las palabras chinas escritas por Arconada- ABC