Imagen del interior de la librería Canaima
Imagen del interior de la librería Canaima - ABC
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Canaima: la mejor arquitectura libresca

Llevan casi 40 años abiertos en Las Palmas de Gran Canaria y en este 2016 han recibido el Premio Librería Cultural

MadridActualizado:

¿Por qué decidiste ser librero?

Por tradición familiar. Mi padre empezó a trabajar en una librería en 1940, con catorce años, y hoy, con noventa, sigue viniendo todos los días a la librería; y mi hermana Laura lleva trabajando en Canaima los casi cuarenta años que llevamos abiertos.

¿Cuál es tu sección favorita de la librería?

Probablemente la sección infantil, sobre todo los álbumes ilustrados, son realmente maravillosos.

Si tuvieras espacio infinito, ¿qué añadirías?

Libros de fondo, seguro. Hay muchos libros que se merecen estar siempre en nuestras estanterías, esperando el momento adecuado de encontrar a su lector, pero nuestro espacio y la amplia producción actual no nos permite que se queden el tiempo suficiente.

¿A qué autor/a, ya fallecido/a, te habría gustado invitar a un club de lectura?

A Isaac Asimov.

¿Y actual?

A Alejandro Palomas.

¿Tu libro favorito?

«84, Charing Cross Road», de Helene Hanff. Una delicia de libro, que refleja la relación que se crea entre el librero y sus clientes si las cosas se hacen bien.

¿Cuál es la mayor sorpresa que te ha deparado un lector?

En nuestro Facebook una persona hizo mención a un libro editado en México como la mejor historia de espías que había leído. Otro de nuestros seguidores dijo que lo quería conseguir. El libro era muy antiguo y totalmente agotado. En un viaje que tuve que hacer a Madrid lo encontré en una librería de segunda mano y a mi vuelta avisamos a nuestro seguidor para regalárselo. Se quedó encantado, apareció con un ramo de flores de regalo para la librería, y desde entonces tenemos una relación muy especial con él.

¿Y la situación más extraña que has vivido?

Un buen cliente y amigo, que tenía una tienda cercana a nuestra librería, que compraba los libros por el olor, independientemente de la materia de la que tratara. Sabía muchas veces de antemano cómo olería un libro. Te decía: «Ese libro tiene que oler como ese otro». Y efectivamente, los cogías y olían igual.

Si no estuvieras al frente de una librería, ¿qué estarías haciendo?

Estaría siendo arquitecto, que es mi profesión anterior y todavía hoy de forma eventual.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de las librerías de tu infancia?

Recuerdo montar las colecciones de libros infantiles troquelados en la librería que mi padre tenía en Caracas (Venezuela), jugar entre las estanterías y descubrir los libros de Tintín.

¿Qué consejo le darías a alguien que abriera ahora una librería o que estuviera pensando hacerlo?

Le diría que primero se lo pensase bien. El negocio de la librería se ve muy apetecible desde fuera, con todo el romanticismo de los libros. El día a día es duro, siempre te faltan horas, tiene mucho trabajo burocrático. Encima, ves pasar por tus manos un montón de libros que te atrapan, que te gustaría leer, pero que necesitarías tres vidas para poder hacerlo. Si con todo esto quieres seguir adelante, pocas profesiones habrá tan enriquecedoras y tan agradecidas como hacer llegar el libro al lector para el que fue escrito.

¿Qué tiene de especial vuestra librería? ¿Por qué hay que visitaros?

Pretendemos tener un ambiente agradable, que el cliente se pasee por delante de las estanterías sin prisas, que se pueda sentar a hojear un libro, que se pueda sorprender con un libro que no esperaba. Y si lo que busca es un libro concreto, que salga con él en la mano o si no, con la información exacta de si se puede conseguir o no. También hay que visitarnos cuando realizamos eventos en el Sillón de Canaima, donde podemos escuchar a los autores hablar sobre sus libros, contarnos cómo los gestaron. Esta actividad nos ha llevado a recibir este año el Premio Librería Cultural, muy importante para nosotros como reconocimiento a la labor realizada.

Y la última: ¿qué libro, de reciente publicación, recomendarías a nuestros lectores?

Una de las mejores novelas publicadas recientemente es «Patria» (Tusquets), de Fernando Aramburu: narra la impactante historia de Miren y Bittori, dos amigas, dos madres vascas (con todo lo que ello conlleva) que sufren en carne propia el dolor de lo que se dio en llamar el «conflicto vasco». Muy original en su forma, pero no por ello menos sencilla, arrebatadora e impactante. Una genialidad.