Una de las ilustraciones del cuento inédito del autor vallisoletano
Una de las ilustraciones del cuento inédito del autor vallisoletano - DESTINO

«La bruja Leopoldina», el cuento inédito de Delibes que se salvó del fuego

Este pequeño relato fue realizado por el escritor vallisoletano en 1939, varios años antes de que su obra comenzase a ser reconocida

MADRIDActualizado:

Que Miguel Delibes (Valladolid, 1920) es uno de los grandes exponentes de la literatura española es una convención más que aceptada desde hace décadas. Hablar sobre él es hacerlo sobre un escritor todoterreno. Un autor prolífico cuyas palabras han sido devoradas por los ojos curiosos de varias generaciones de adictos a los libros. Ayer, diez años después de su muerte, su extensa obra quedó algo más completa gracias a la publicación de «La bruja Leopoldina y otras historias reales» (Destino), entre cuyas páginas el lector podrá encontrar un pequeño cuento inédito acompañado por dibujos del vallisoletano. Un texto que ya se puede encontrar en las librerías y que promete ser el último original desconocido firmado por el difunto literato.

«Es posible que mi padre hoy hubiese sido muy infeliz, ya que si en vida no publicó este pequeño relato significa que no quería que saliese a la luz. Debió verlo como algo inocente», explicó Elisa Delibes durante la presentación del nuevo libro en la Biblioteca Nacional. Ella fue también la encargada de escribir el prólogo, en el que explica cómo encontró este inédito.

El descubrimiento

El cuento fue hallado por Elisa Delibes en un pequeño cuaderno de hule repleto de dibujos que descansaba dentro de una carpeta. Uno de los pocos restos que sobrevivieron a la extrema autoexigencia del literato, que solía echar a las llamas todo el material que no consideraba digno de ser publicado. Nadie conoce mejor que su hija lo perfeccionista que era el autor de «Cinco horas con Mario» con su obra.

Cuando Delibes escribió «La bruja Leopoldina» corría el año 1939. La Guerra Civil acababa de concluir y el literato se encontraba afincado en la ciudad de San Fernando (Cádiz). Por aquel entonces el futuro premio Nadal tenía unos 18 años, pero sus dibujos y caricaturas de esa época -al menos los pocos que han conseguido sobrevivir al fuego- delatan una buena mano; la misma que le llevó en 1941 a dedicarse de forma profesional a la ilustración en el periódico «El Norte de Castilla»; mucho antes de que comenzara a ser conocido por su labor como escritor.

«Este breve cuento demuestra que mi padre, a pesar de ser todavía muy joven, sentía ya interés por la escritura», dijo durante la presentación la hija del autor vallisoletano. Entre las páginas de este libro aparecen también recogidos «Mi vida al aire libre» y «Tres pájaros de cuenta», dos textos autobiográficos ya publicados en los que se muestra a un Delibes sumamente humano, vital y optimista. Las palabras que los pueblan hablan sobre su familia y sus aficiones, las cuales eran principalmente deportivas y englobaban el fútbol, la natación o el ciclismo. Como explicó su hija: «Él dijo alguna vez que si todas las horas que dedicó al fútbol las hubiese empleado en otra cosa se habría convertido en un genio». Palabras curiosas viniendo de uno de los escritores españoles más reconocidos que ha habido.

El hecho de que Delibes se atreviese a escribir sobre sí mismo en estos relatos llama la atención ya que, como expresó su hija, siempre fue una persona muy celosa de su vida privada: «No conservamos ninguna de las cartas que le escribió a mi madre, y eso a pesar de que su noviazgo duró algo más de seis años».

Elisa Delibes: «Es posible que mi padre hoy hubiese sido muy infeliz, ya que si en vida no publicó este pequeño relato significa que no quería que saliese a la luz»

Para encontrar el cuento inédito hay que llegar hasta el final del libro. Allí el lector se dará de bruces con las seis páginas que lo componen, extraídas directamente del viejo cuaderno de hule. Los dibujos coloridos -y algo infantiles- «son los grandes protagonistas del breve relato», como explicó Elisa Delibes: «Mi padre siempre estaba haciendo dibujos. Incluso cuando ya era un escritor consagrado se entretenía haciendo caricaturas en los márgenes de los periódicos». En este relato las palabras ocupan un lugar secundario y aparecen arrinconadas en las esquinas de las hojas cuadriculadas. Delibes narra en ellas la historia de la bruja Leopoldina, una hechicera que cada noche al dar las doce monta en su escoba y se cuela en casas.

«Se trata de una pequeña joya. Un cuento para niños cuyo final no sé si sería muy apropiado a día de hoy», explicó Elisa Delibes sobre este breve relato, en cuyos márgenes se puede apreciar también la firma «MAX»: Una fórmula que contiene la inicial de su nombre, la de su mujer Ángeles y la letra «X», un refelejo de las incógnitas del futuro.

La hija del literato, que se ha dedicado profesionalmente a la docencia, dijo que, a pesar de que no tiene claro si a su padre le hubiese gustado que este cuento viese la luz, a ella le habría encantado que alguno de sus alumnos de 18 años hubiese hecho algo parecido.

Independientemente de lo que pudiese pensar Delibes, «La bruja Leopoldina y otras historias reales» representa el último regalo de un autor que escribía párrafo a párrafo. Palabra a palabra. El punto final de un escritor con el que varias generaciones aprendieron a leer siendo muy jóvenes, ya que lleva muchos años siendo estudiado en todas las escuelas.