La escritora Alicia Giménez Bartlett
La escritora Alicia Giménez Bartlett - EFE

Alicia Giménez Bartlett: «El premio Planeta es una anécdota de 600.000 euros»

La autora retoma la saga protagonizada por la inspectora Petra Delicado con «Mi querido asesino en serie», décima entrega de la serie

BARCELONAActualizado:

Dos años después de llevarse el premio Planeta con «Hombres desnudos»,Alicia Giménez-Bartlett (Almansa, 1951) regresa a los dominios de la inspectora Petra Delicado con «Mi querido asesino en serie» (Destino), décima entrega de la serie y novela con la que le sigue la pista, por primera vez, a un presunto asesino en serie y plantea, también por primera vez, una investigación conjunta entre Policía Nacional y Mossos d’Esquadra mucho más plácida de lo que la realidad pueda dar a entender.

Veinte años ya con Petra y diez novelas con otros tantos casos. ¿Cómo ha evolucionado el personaje?

Ha envejecido y sigue igual de peleona, pero se ha hecho menos vehemente y teorizante. Ha encontrado una cierta estabilidad

¿Sigue siendo una anomalía en un mundo eminentemente masculino?

En su momento fue un poco precursora, sí, pero ahora hay un montón de autoras que utilizan personajes femeninos. Y no digamos ya en la vida real. Una vez la Policía Nacional me invitó a la fiesta anual del patrón, donde daban los nuevos despachos, y me llamó la atención la cantidad de chicas uniformadas que había recogiendo sus despachos policiales.

No parece éste el mejor momento para lanzarse con una historia centrada en una investigación conjunta entre Policía Nacional y Mossos d’Esquadra.

¿Quién podía pensar que pasaría lo que ha pasado?. Yo lo tomé como un clásico de novela negra, cuando los cuerpos policiales entran en conflicto a la hora de investigar. Lo hemos visto en películas, cuando un sheriff de Wisconsin encuentra un cadáver y aparecen los del FBI y se quedan la investigación. También quería jugar con que fuera alguien más joven y con otros métodos quien se enfrenta a Petra y Garzón, que son más tradicionales y anárquicos y se saltan la norma más ricamente. Por eso aparecen los Mossos d’Esquadra.

-¿Qué es lo que más le molesta a Petra, que quien le manda sea hombre, que sea de otro cuerpo policial o que sea más joven?

Que sea más joven, clarísimamente. Y a Garzón también. Se sienten un poco dinosaurios. El que llegue un chico joven y les mande no les hace maldita gracia.

Más allá de los crímenes y de la investigación, se diría que el gran tema de «Mi querido asesino en serie» es la soledad.

Es el tema del libro y de muchas sociedades avanzadas. En las ciudades la gente se va aislando por edad, por enfermedad, porque todo el mundo tiene prisa… Internet une, sí, pero también separa. Estás en un rinconcito de tu habitación conectado por no dejas de estar en un rinconcito de tu habitación.

Es curioso que todos estén especialmente eufóricos ante la posibilidad de enfrentarse a un asesino en serie.

El título ya lo dice; es un título irónico. Si tienes un asesinato de un mendigo en un callejón te las apañas como puedas, pero un asesino en serie da un relumbrón social. Te dan un montón de medios, la prensa se hace eco del caso y si lo resuelves te dan un ascenso… Es un chollo. En este caso, el tema está tratado de una manera que el humor es más importante que los asesinatos.

Antes hablábamos de la evolución de Petra pero, ¿cómo ha cambiado la relación entre Alicia Giménez Bartlett y su personaje en todo este tiempo?

Petra es quien que me ha dado el marchamo de escritora y los lectores de verdad, y así lo reivindico. También he hecho otro tipo de novelas más tristes y dramáticas, por lo que de repente Petra me da un soplo de aire fresco y posibilidad de humor. Las otras novelas son más obsesivas y pesimistas.

¿Tiene fecha de caducidad?

Ahora estoy segura de que tendrá un final. Aún no sé cuándo, pero llegará un momento en que me daré cuenta de que estaré haciendo lo mismo. Hay un peligro, y es que el lector de novela negra es muy fiel a los personajes y eso puede despistar al autor. No puedes estar haciendo basura aunque se lo coma alguien.

¿Se ha normalizado ya el boom de la novela negra?

Es que España era una anomalía dentro de Europa. Parecía que la novela negra no era propia de alguien que tuviese un nivel, pero de pronto en Alemania te llamaban para dar un curso en la universidad. Lo que pasaba aquí no era normal, y quizá por el boom nórdico se acabó de reajustar todo.

¿Cómo vería Petra la Barcelona de ahora mismo?

¿La de ahora mismo? Los mandaría a todos al carajo. Les haría un corte de mangas universal. Tiene mal genio, pero es conciliadora, y la amistad le parece uno de los valores básicos, por lo que todo lo que sea la falta de armonía le pone de muy mal humor.

¿Y qué hay de la autora? ¿Consigue aislarse en su refugio de Vinarós?

No, no lo consigo. Estoy, como todo el mundo, todo el día pendiente de la actualidad. Estoy fastidiada, disgustada. Creo que se han llevado las cosas demasiado lejos y que nunca la sociedad catalana se había enfrentado de esta manera ni había querido saltar etapas fuera de ley. Sinceramente, estoy muy disgustada. Creo que es necesario llegar a un punto de equilibrio, porque sino pasará como en Italia, que hay grandes crisis de gobierno y de Estado y la gente sigue con su vida. Trabajan, el país funciona y los otros están peleándose en el Parlamento. Quizá acabemos así, con la política por un lado y la gente por otro

¿Podría salir alguna novela de todo lo que está ocurriendo en Cataluña?

No se la creería ni Dios. No sé qué hago haciendo novelas de intriga cuando la realidad le da cien mil vueltas. De todas maneras, tendría que haber distancia. La literatura necesita tiempo para sedimentar y analizar.

¿Qué le supuso ganar un premio como el Planeta?

No sé porque soy escritora porque en realidad soy muy realista y tiendo a ponerlo todo en su sitio. El Planeta es un premio a un libro, y no ha cambiado mi vida ni mi percepción como escritora. Es mucha pasta, sí, pero en cuestiones literarias o de prestigio la gente se olvida muy rápidamente. Es una anécdota de 600.000 euros (ríe).