Cultura - Libros

Retales del pasado para salvar el legado en el presente

Una veintena de escritores de novela histórica suman su relato de arena en una antología cuyos derechos de autor se destinarán a la conservación y la defensa del patrimonio

Portada del libro «Retales del pasado»
Portada del libro «Retales del pasado» - editorial pamiés

«Mucho tiempo atrás, antes de que vinieran al mundo los abuelos de mis abuelos...», cuenta Olalla García que comenzó su «Partida de caza», uno de los 19 retales del pasado recosidos en la antología de novela histórica que hoy irrumpe en las librerías.

Una veintena de escritores destacados en recrear la historia, como Javier Negrete, Carolina Molina, Carla Montero o Sebastián Roa, han sumado su relato de arena para ayudar a la conservación y defensa del patrimonio con «Retales del pasado» (Pamiés). Los derechos de autor de este proyecto impulsado por Roa y Teo Palacios irán a parar a la Biblioteca Viva de al-Ándalus.

«El patrimonio está dejado de la mano de Dios», asegura José de Cora, uno de los autores que participa en el libro. «No sé si será gran cosa, pero algo es algo. Ojalá haya más iniciativas así», añade el autor de «La Navaja inglesa» que en «Los húmedos infiernos de Bicètre» traza una intriga sobre un misterioso personaje «que no puedo revelar porque destrozo el cuento».

«Hay una amalgama de momentos históricos muy grande», señala De Cora, con todo tipo de personajes. Hay líderes imbatidos, marinos mercantes, frailes rebelde, caudillos íberos en lucha contra el invasor, víctimas del terror revolucionario, usureros medievales, archiveros al rescate del pasado, genios renacentistas, aristócratas persas, pilotos de caza, califas cordobeses, titanes asiáticos, judíos sevillanos, poetisas de Lesbos, princesas egipcias, esclavas capaces de atemorizar a los poderosos, damas que luchan por el voto femenino, que conquistan territorios exóticos o se alzan contra los viejos cánones.

Carla Montero, por ejemplo, ambienta su relato en «La Tempestad» de Giorgione, esa pintura «tan hermosa como inquietante», Mado Martínez cruza el Atlántico para descubrir a la Malinche, una mujer sorprendente en los tiempos de la conquista de las Américas, Concepción Perea escala «Los muros de la reforma» para pasear por San Isidoro del Campo, uno de los más importantes enclaves reformistas en España donde empezó a traducirse La Biblia del Oso. Manuel Sánchez-Sevilla baja a «El sótano del ávaro judío» del medievo cordobés y unas páginas más allá Sebastián Roa se cuestiona sobre qué es más meritorio, si matar por la patria o morir por ella, en «Dos nombres de mujer» y Javier Pellicer retrata a «Régulo» y a los «irreductibles» íberos.

«Aparte del espectro solidario que tiene el libro -destaca De Cora- «Retales del pasado» es una manera de llegar a autores de este género con historias que se leen fácilmente en 19 tandadas y dan una idea del quehacer de la novela histórica en la España actual».

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