El escritor noruego, ayer en Barcelona
El escritor noruego, ayer en Barcelona - efe

Jo Nesbø: «¿Novela negra? Sólo hay buena o mala literatura»

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El plan era sencillo. Quizá demasiado. «Mi idea era escribir una novela negra y luego una hacer una novela real», revela Jo Nesbø (Oslo, 1960). La cosa cambió, sin embargo, cuando descubrió que entre el thriller y esa «novela real» que ansiaba tampoco había tanta diferencia. «Alguien ya dijo que lo único sobre lo que valía la pena escribir era el amor y el asesinato», añade el escritor noruego ahora que, después de una docena de novelas, buena parte de ellas protagonizadas por el comisario Harry Hole, tiene claro que sólo existe una distinción posible.

«¿Novela negra? Sólo hay buena o mala literatura», sentencia Nesbø, de regreso en Barcelona para sumarse al desembarco de autores extranjeros que firmarán en Sant Jordi, compartir el escenario del CaixaForum con James Ellroy y, de paso, presentar «El murciélago» (Roja&Negra; Proa en catalán), primera entrega de la serie Hole. Una novela que Nesbø publicó en 1997, pero que no se había aún no se había traducido.

«El murciélago» es, pues, la primera novela de la saga y también, apunta, lo primero que escribió al margen de las canciones para Di Derre, banda de rock que formó a principios de los noventa. «Una amiga que trabajaba en una editorial me dijo que podía escribir una novela sobre la banda, pero ya se sabe que lo que ocurre en la carretera se queda en la carretera», explica.

En vez de eso, lo que hizo el noruego fue aprovechar un vuelo a Sídney para pergeñar los rasgos maestros del personaje que, años más tarde, le llevaría a vender más de 24 millones de ejemplares en todo el mundo. Treinta y tres horas de vuelo para dar forma a Harry Hole y tirarse de cabeza al océano de la novela negra. «Ojalá pudiese decir que había un gran plan detrás, pero la verdad es que iba de vacaciones», confiesa. Así, el atribulado y hosco protagonista de «El muñeco de nieve» y «El redentor» nació sin guión ni brújula, aunque perfectamente encuadrado en el noir.«Siendo joven, veía que todos mis amigos empezaban novelas pero nunca las acababan. Así que cuando me decidí a escribir quería algo simple, algo que pudiese acabar», explica.

Casi dos décadas después de aquello, Nesbø no renuncia a escapar del thriller para aventurarse por nuevos territorios literarios -ya lo ha hecho con alguna colección de relatos publicada en Noruega-, pero por el momento sigue formando una pareja inmejorable con Hole, de quien solo se atreve a aventurar que no durará para siempre. «No sé qué ocurrirá con él. O sí que lo sé pero no lo quiero decir. Lo que puedo prometer es que no será eterno», aclara un autor que, a la espera de que aparezca «Cucaracha», segundo título de la serie también inédito en castellano, anda la mar de entretenido con «Blood On Snow», una aventura metaliteraria protagonizada por un escritor de ficción, y con un proyecto muy especial: su propia versión del «Macbeth» de Shakespeare.

Un encargo para conmemorar el cuarto centenario de la muerte del autor británico que Nesbø ha solventado trasladando la historia a los años setenta en una ciudad corrupta y convirtiendo a las brujas en traficantes de droga. Será que, después de todo, seguir maniobrando por los márgenes de la novela negra filtrando su pasión por Jim Thompson es la única manera que Nesbø tiene de interrogarse sobre la dimensión de la maldad humana. «En literatura el mal no siempre representa un carácter que queremos analizar. A veces es algo que está ahí y simplemente no queremos ver, como el tiburón de la película o el asesino en serie. No están ahí para decir algo acerca de la naturaleza del mal, sino para reflejar el coraje o los temores de los personajes -explica-. En mi caso, me interesa esa gente que dedica gran cantidad de tiempo y energía a infligir dolor a los demás. Es como la ballena blanca que busco en todas las historias», relata.