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La amistad secreta de Lorca y Primo de Rivera

José Cotta rastrea en «Rosas de plomo», premio Stella Maris de Biografía, la relación entre el poeta y el líder falangista

Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera
Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera - abc

«¿No crees que con tu azul y el mío juntos haríamos una España mejor?». Es José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española -camisa azul y mártir fascista- quien garabatea esta pregunta en una nota para Federico García Lorca, poeta rojo abatido por las balas y odio franquista y que lucía mono de trabajo azul en «La Barraca», su ambulante compañía de teatro. El ideólogo fascista y el poeta republicano y homosexual «fueron amigos y se trataron, por más que la historia se empeñe en enterrar esta incómoda amistad de la que hay varios testimonios».

Lo dice Jesús Cotta (Málaga, 1967) profesor y autor de «Rosas de plomo» (Stella Maris), un ensayo subtitulado «Amistad y muerte de Federico y José Antonio». El libro rastrea las evidencias de la relación entre el poeta y el político, y le ha dado a su autor el premio de biografía histórica da la editorial dotado, con 6.000 euros.

La incómoda relación de amistad ha sido un tema tabú «discutido, afirmado y negado» por quienes lo conocieron e investigaron «aunque hay más testimonios afirmativos que negativos», dice Cotta. Tras constatar que fueron amigos, ha estado un lustro «pisando ciénagas para quitar las máscaras ideológicas para ver las afinidades reales».

El poeta Gabriel Celaya recreó en las notas de su diario incluidas en «Poesía y verdad» su última conversación con Lorca, en la que éste cuenta su trato con José Antonio. «¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Pues te lo digo. Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo, ni a mí me conviene que me vean con él». No hay testigos directos ni fotos de unos encuentros que debieron producirse en el entorno de «La ballena alegre», el local donde estaba la tertulia de José Antonio.

Razones «ideológicas»

«Nadie pone en duda la amistad de Lorca con Azaña, sobre la que tampoco hay fotos, pero se duda de su relación con José Antonio porque derriba tanto el mito del poeta izquierdista como del novio virgen y mártir de la España azul y reaccionaria», dice Cotta. «Se niega por razones ideológicas y no lógicas» remacha el autor, que lamenta que «se haya creído que mi interés era demostrar que Lorca era fascista o José Antonio homosexual».

Lorca y José Antonio se trataron indirectamente entre 1931 y 1936, pero se conocieron y fueron amigos a partir de marzo de 1936. Los presentó Carlos Morla Lynch, diplomático chileno afincado en Madrid, amigo íntimo de Federico y admirador de José Antonio.

«Lorca temía que se supiera que era amigo del malo de la película del líder fascista, y los pocos que sabían de la relación callaron y mantuvieron el secreto para no ensuciar la memoria del poeta muerto», reitera Cotta. Sabían de la relación Salvador Dalí, Pepín Bello y, desde luego, Luis Rosales que, si bien testimonió que ambos se trataron, como le habría dicho a Ian Gibson, sería luego más que equivoco sobre una amistad que ocultó para no dañar más la figura del poeta ni a sí mismo y a su familia.

Según Cotta esta amistad explicaría que Lorca se refugiara tras huir de Madrid en agosto de 1936 en la casa granadina de los Rosales, muy próximos a la Falange, en vez de acudir a la de su amigo Manuel de Falla.Una fatal decisión «con la que Lorca cavaría su tumba, pues las rencillas entre la CEDA y la Falange desembocarían en el secuestro y asesinato del poeta».

Afines

Cotta se refiere a Lorca y José Antonio como «personalidades afines, unidas por su amor a España y su dolor ante la pobreza y los partidismos». «Les diferencia que Lorca, que renegaba del perfil autoritario y filofascita del líder falangista, siempre mantuvo su discurso en lo moral y lo estético sin entrar en lo político, como hizo José Antonio». Para Cotta son «dos seres libres, clarividentes e inclasificables». Asegura que eran «tan antimarxistas como defensores de los pobres, tan amigos de la tradición como del progreso, incomprendidos, revolucionarios, libres, eclécticos y heterodoxos».

«El presagio de su muerte también les une, ya que ambos intuyeron que serían asesinados», apunta Cotta. Recoge un testimonio de Felipe Ximénez de Sandoval, amigo de ambos y futuro biógrafo de José Antonio, a quien Lorca dijo: «Verás cómo me matan antes que a José Antonio». «Lorca soñó con su propio velatorio y José Antonio anticipó su muerte antes de entrar en la cárcel y instruyó a sus amigos sobre como quería que fueran sus funerales».

Fue en un restaurante de Palencia donde José Antonio le hizo llegar aquella nota en el verano de 1934 proponiéndole aunar esfuerzos. Lorca está de gira con «La Barraca» y el líder falangista va camino de un mitin, pero cuando Lorca se dispuso a contestar, José Antonio se había ido. La conexión era Ximénez de Sandoval, a quien José Antonio pidió, según Cotta, que le presentara a Lorca. A su vez el poeta habría demandado a Agustín de Foxá que le presentara a José Antonio. Otro falangista, Alfonso Ponce de León, era quien pintaba los decorados de «La Barraca».

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