López Guisado, en pleno trance pòético
López Guisado, en pleno trance pòético - Laura Muñoz Hermida

Fernando López Guisado: «La poesía no debe quebrar corazones, debe curarlos»

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Esta semana, el equipo de Poetas a Pie de Web se ha desplazado hasta la remota y siempre inquietante Transilvania para entrevistar al autor de los hematíes endecasílabos más genuinos del planeta, Fernando López Guisado (1977), autor de «Rocío para Drácula» (Ed. Vitruvio), versos repletos de escarcha sangrienta, glóbulos rojos a mansalva, que dejará a los lectores sin aliento. Un libro dedicado al Hombre Lobo, Bela Lugosi, Christopher Lee, Murnau y Nosferatu (y a sus gatos), buenos colegas del autor. Por si fuera poco, el poeta nos eligió como víctimas propiciatorias y fuimos conminados a realizarle esta entrevista. Como hemos dicho, bien prevenidos con nuestras estacas, crucifijos y ristras de ajos, hablamos con López Guisado (buenasnochesnuevaorleans.blogspot.com ). Como decía el niño en «El sexto sentido», «en ocasiones veo muertos, parece que están vivos, pero están muertos». Que corra la sangre.

-¿Hay que tener los colmillos afilados para dedicarse a la poesía?

-Los colmillos que valen son calidad, inocencia y autoexigencia con talento trabajado a base de lecturas, experiencias y muchas papeleras llenas. Queden los caninos para el buen dentista de toda la vida.

-¿Es cierto el tópico de que los editores chupan la sangre?

-Tópicos que rechinan a leyenda urbana. Los editores que me rodean, en especial el mío, alumbran buenos libros. Sin ellos, game over. Los lectores deben chupar la tinta y decidir si merece la pena el mordisco.

-¿Es usted el Bela Lugosi de la poesía española?

Espero no acabar en un ataúd disfrazado de vampiro creyéndome el personaje de otro. Terminaría en una ceremonia vudú invocando a Cthulhu en Disneyland. Aunque saldría más en los periódicos. Consideraré la opción.

-¿Pero jura que no está muerto, al menos poéticamente hablando?

-Los mitos deben quedarse «no muertos». El punto justo para seguir dando guerra para siempre.

-¿Christopher Lee es Jorge Guillén, tal vez Salinas, y Lugosi, Neruda?

-Hay un erotismo en Neruda que le acerca más a Lee. Bela siempre habitará un blanco y negro de extremos. Todos son clásicos atemporales. Ya es tener mucho en común en la Mesa Redonda.

-¿Y el Drácula de Coppola es un novísimo?

-Quizá necesitase alguna cita extraculta más en idioma extranjero para ser novísimo pata negra.

-Si hubiera escrito poesía, ¿Bram Stoker habría usado la rima o el verso libre?

-Logró el prodigio de una novela sin narrador, le vería ahora en una banda hardcore que interprete la música de Erich Zann.

-Robert Johnson, el bluesman al que dedica un poema, vendió su alma al diablo para ser el mejor bluesman. ¿A quién se ha vendido usted para ser el mejor poeta?

-Auténtico malditismo epifánico el de Johnson. Si tienes el móvil del diablo, pásamelo. A ver qué le puedo ofrecer en un cruce de caminos y Buenas noches, Nueva Orleans.

-¿Sus gatos se llevan bien con el hombre lobo?

-El reino animal se lleva de fábula en su rutina. El problema radica en la parte humana. Lovecraft lo sabía muy bien, por eso adoraba a los gatos: perciben el Otro Lado. Mejor gato que hombre.

-¿Cómo se llaman los mininos, Nosferatu y Sacamantecas?

-Nosferatu suena a bebé con sus dos primeros dientes. El sacamantecas, a cirugía bariátrica o máquina de liposucción.

-¿La poesía debe ser una estaca que se clava en el corazón de los lectores?

-Prefiero desfibrilador: conmover y reanimar aunque queme. En lugar de quebrar corazones su misión estriba en curarlos. Electricidad que ilumina un pasillo a ciegas. Captura de lo invisible. Rocío.

-¿Y qué pinta uno de los himnos del hippismo, California dreamin, en todo esto?

-El símbolo perdido de una utopía trastocada en distopía: lo que pudo ser y no fue nunca, el himno al resbalón ucrónico. Pura belleza, puro horror, pura verdad ¿no?

-Malo sí que es usted: Un fin del mundo para aquellos que odio, para aquellos que amo. Sobre todo, para ellos».

-No maldad sino catarsis, reconstrucción desde cimientos tras la metedura de pata enorme. El verso es lo que resta al fondo del botón de Reset. Esperanza. En Alemania les ha salido muy bien.

-Usted trabaja en un hospital. ¿Eso imprime carácter poético?

Deambulo por hospitales, sí. Cócteles de energías contradictorias y coro maniqueo de alma humana: nacimiento y muerte, dolor y alegría. Poesía auténtica. Una partida de Bacarrá en Casino Royale.

-Celan, los Doors, Pavese, Haití (¿será por Tourner y «Yo anduve con un zombi?») rezuma usted optimismo.

-Persigo la oscuridad luminosa. Me llamaron «el pesimista más optimista que pisó esta tierra». Vale, pues órdago. Juguemos al basket con el Yin-Yang como balón.

-¿En Transilvania cuáles son los libros más vendidos?

Excelente pregunta para dios Google, pero mi bosque transilvano se nutre de historias de terror, música blues o heavy, pelis de la Hammer o la Universal, versos de Strand, Collins, Dámaso, Claudio (cito pocas cosas). Un buffet bien avenido donde te entra todo: ¡Pasen y prueben!

bUCEANDO ENTRE VERSOS