Cultura - Libros

Rafael Sánchez Ferlosio deja la editorial Destino después de 60 años

Penguin Random House publicará en 2015 sus grandes clásicos y toda su obra ensayística

Rafael Sánchez Ferlosio, en una imagen de archivo
Rafael Sánchez Ferlosio, en una imagen de archivo - efe

El 6 de enero de 1956, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) logró el Premio Nadal con su novela «El Jarama». Según escribió entonces Joaquín Montaner, corresponsal de ABC en Barcelona, «al proclamarse el resultado (por unanimidad) el público, que llenaba los salones del Hotel Oriente, prorrumpió en una clamorosa ovación». El joven escritor (tenía 28 años) lograba el galardón literario, creado doce años antes en memoria de Eugenio Nadal, con su segunda novela, tras haber publicado en 1951 su primera obra, «Industrias y andanzas de Alfanhuí».

Comenzaba entonces la vinculación de Sánchez Ferlosio con Ediciones Destino, perteneciente al grupo Planeta desde comienzos de la década de los 90. Una vinculación que se ha extendido durante casi 60 años y que, tras una serie de desencuentros entre el autor y la editorial, llegó a su fin hace apenas tres semanas, cuando Sánchez Ferlosio rubricó su nuevo contrato con Penguin Random House. Un desenlace que coincide, además, con el final de la relación laboral entre la agente Carmen Balcells y Sánchez Ferlosio, iniciada en 1989.

Según el acuerdo alcanzado, el grupo de Bertelsmann recuperará en 2015 las obras más importantes del escritor y publicará, reordenada, toda su obra ensayística. En concreto, en abril de 2015 Literatura Random House, bajo la dirección editorial de Claudio López de Lamadrid, publicará «Campo de retamas», con todos los pecios (los ya publicados y muchos inéditos), esas magistrales reflexiones, aforismos en definitiva, que Ferlosio decidió bautizar así por ser «restos» de sus naufragios. También en abril, Debolsillo editará «El Jarama», «Industrias y andanzas de Alfanhuí» y «El testimonio de Yarfoz», libros a los que seguirá la recuperación de los cuentos y la biblioteca de Sánchez Ferlosio a lo largo de los meses posteriores.

Ya en otoño, Debate publicará el primer tomo de los cuatro que, en principio, compondrán toda la obra ensayística del autor (unas 3.000 páginas), ordenada temáticamente por Ignacio Echevarría. El editor y crítico literario mantiene una buena relación con Ferlosio (este mismo lunes viajará a Madrid para reunirse con él y trazar el plan de trabajo) desde que prologó «Carácter y destino», una selección de sus ensayos y artículos que en 2011 publicó la editorial chilena UDP, dirigida con singular atino desde el otro lado del Atlántico por Matías Rivas.

Se trata, sin duda, de un golpe magistral de Penguin Random House en la línea de flotación literaria del Grupo Planeta, su máximo rival en el sector editorial hispanohablante. «Estamos entusiasmados», reconoce Miguel Aguilar, editor de Debate. «Que la versión publicada sea la autorizada por él es un privilegio. Mi valoración es muy entusiasta, la obra ensayística de Ferlosio es una de las cumbres más indiscutibles del ensayo en español». Y es que, como bien dijo en su día el filósofo José Luis Pardo, el pensamiento en España en el siglo XX «pasa por Ferlosio». «La cofradía de los ferlosianos es muy ferviente. Es uno de los autores que siempre compensa leer y, por supuesto, publicar. Me recuerda mucho a George Orwell, cuyos ensayos también acabamos de publicar», explica Aguilar.

La «prosa más elevada»

Entre esos ferlosianos (llamados la «ferlosía» por Arcadi Espada) destaca especialmente J. Benito Fernández, biógrafo del escritor. «Es una de las grandes figuras de las letras españolas. Creo que, de los que viven, es la prosa más elevada que tenemos en este país. Junto a la de Juan Benet, es el Himalaya de la prosa contemporánea». Fernández ha trabajado durante tres años en una cuidada biografía de Ferlosio, al que se ha acercado lo que ha podido. «Él no me ha dejado. La biografía es un género que no le gusta. Rafael no es un gran aventurero, de grandes amores, ni grandes viajes, es sedentario. Su vida no es divertida (vive en el barrio madrileño de Prosperidad, donde cada sábado sigue teniendo la tertulia en una cafetería), es muy normal, a veces aburrida. Ya veremos cuando muera lo que va a aparecer, porque yo creo que se pasa todo el tiempo escribiendo», cuenta el biógrafo.

Premio Cervantes en 2004 y Nacional de las Letras en 2009, la naturaleza, la gramática, la historia (una de sus grandes pasiones) y la filosofía son los grandes temas de la obra de Ferlosio. Un autor que, a juicio del escritor Javier Fernández de Castro (ferlosiano por excelencia), no sólo es el que hace «el mejor uso de la prosa castellana, sino que posee un sentido de la narración tan profundamente arraigado que, escriba lo que escriba y sea cual sea el tema del que hable, su prosa será siempre rica y precisa, pero por encima de todo en ella resonará la voz de un narrador capaz de saltar de una historia a otra, o de una idea a otra, enlazadas por el aliento que es propio de los mejores escritores».

Una reflexión con la que coincide Enrique Murillo, editor de Los Libros del Lince: «Si hay alguien que merece ser leído en el pensamiento español en los últimos 50 años, ese es Ferlosio. Es un pensador inteligente, aislado, rebelde, crítico, capaz de pensar en el sentido fuerte de la palabra. Esa maravillosa forma miscelánea que tiene de escribir y de pensar es única en el mundo. “Las semanas del jardín” lo tengo grabado en la memoria, en el alma, y me sirve siempre», remata Murillo.

Si nos atenemos al principio básico de la filosofía de Sánchez Ferlosio, ese según el cual toda verdad, en el momento en que está escrita, si le pones punto final, deja de serlo, convendría no terminar este artículo. Pero basta (re)leer su obra para comprender que, como dijo Miguel Delibes, «Ferlosio será siempre Ferlosio, es decir, un hombre que haga lo que haga lo hará siempre a su aire, desdeñando la rutina y las convenciones sociales». Y eso, en el mundo editorial español, no es nada fácil.

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