Los mitos literarios de Irlanda en la prosa de Javier Reverte
Javier Reverte interpretó la famosa canción «Molly Malone» con un grupo irlandés en un conocido pub madrileño - BELÉN DÍAZ

Los mitos literarios de Irlanda en la prosa de Javier Reverte

Tras recorrer los cinco continentes, el escritor dibuja un hermoso retrato de la isla esmeralda en «Canta Irlanda»

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Samuel Beckett, Brendan Behan, James Joyce, Seán O’Casey, John Synge, William Yeats, George Bernard Shaw, Oscar Wilde, Patrick Kavanagh... Y así podríamos continuar hasta que se acabara el espacio en este artículo. Es solo una parte de la ilustre nómina de literatos que ha visto nacer Irlanda. En ellos, en su obra, en su vida, pero también en la lírica mitología que envuelve a la isla pensó Javier Reverte (Madrid, 1944) al escribir «Canta Irlanda. Un viaje por la isla esmeralda» (Plaza & Janés), su último libro de viajes.

Pero esta obra, que ayer presentó su autor en Madrid cómo los cánones irlandeses mandan (en un pub en el centro de Madrid, entre pintas de Guinness y acordes de guitarras que entonaban el «Molly Malone») es mucho más que un libro de viajes. Es un canto (ya el título da una pista) a la Literatura. Un hermoso retrato de un país que respira lirismo, poesía, música y se deja habitar por todos los que, como Javier Reverte, tienen el alma llena de esos mitos que, por evocadores, se antojan reales.

Después de atreverse a entonar algunas de las baladas irlandesas más populares (que también recoge en el libro) con singular estilo, el escritor reconoció que «Canta Irlanda» era una deuda que tenía pendiente desde hacía tiempo. De hecho, en el verano de 2004 realizó un largo viaje por el país. Quería escribir un libro sobre uno de sus países favoritos. La vida y el tiempo se interpusieron entre el escritor y su propósito, y ocho años después los apuntes seguían en sus cuadernos. Fue en 2012 (también en verano) cuando Javier Reverte se puso a Irlanda por montera, se estableció en Westport (condado de Mayo) y el libro se hizo realidad.

El «aliciente literario»

«Es como una especie de acuerdo mío con mi infancia y mi juventud. Siempre que hago un libro de viajes tiene que haber un aliciente literario. Mi placer es viajar para escribir», confesaba ayer Reverte tras un típico plato irlandés de crema de puerros y patatas. Y qué mayor aliciente que Irlanda, el país que, proporcionalmente, más escritores da en el mundo (cuatro premios Nobel entre ellos y alguno más que lo mereció). «Me gusta mucho viajar con los mitos en la cabeza. Soy un viajero mitómano y mis mitos son absolutamente literarios. Soy un escritor mítico. Ese es el origen del libro, con el añadido de que Irlanda es un país absolutamente musical».

«Soy un viajero mitómano y mis mitos son absolutamente literarios»De hecho, la literatura y la canción («es el único país del mundo donde el escudo nacional tiene una lira») conforman el espíritu del libro. Y es que, como destaca Javier Reverte, «a los escritores la gente los quiere mucho en Irlanda, son parte de su vida, de su manera de ser». Por eso idolatran a James Joyce, una especie de héroe nacional aunque muy pocos irlandeses hayan leído el «Ulises». El «Bloomsday» colapsa cada 16 de junio el centro de Dublín en honor a Joyce (¿se imaginan el equivalente en España?), ese genio que fue capaz de escribir tan «mayestático» (como lo define Reverte en «Canta Irlanda») final como este: «... y entonces me pidió si quería yo decir sí [...] y sí dije sí quiero Sí». No exagera, por tanto, el viajero escritor cuando asegura que «Joyce era un superdotado en todo».

Pero, volviendo a la Irlanda de Javier Reverte, éste buscaba «recuperar una serie de mitos de escritura y canción que habitan en mi alma». Por eso el libro está lleno de canciones, de escritores, de cineastas... y hasta hay una declaración (no tan velada) de amor hacia Maureen O’Hara. «La película de mi vida es ‘El hombre tranquilo’, de John Ford (el filme se rodó en Cong, un pequeño pueblo del condado de Mayo, en cuya plaza Javier Reverte se inmortalizó). Los irlandeses tiene un acervo cultural muy rico y muy bueno. A muchos de los escritores les espanta el provincianismo irlandés, pero son muy irlandeses» (incluso a Beckett le preguntaron en una ocasión en Francia si Joyce era inglés y contestó: «Au contraire»).

Si lo que más le gusta a Javier Reverte del alma irlandesa «es la literatura, la canción», lo que menos «es el extremo catolicismo o protestantismo que muchas veces hay». De hecho, «si fuera irlandés y escritor no viviría en Irlanda, porque hay cierta tendencia al localismo». Aunque en Irlanda un autor puede ser muchas cosas (poeta, dramaturgo, novelista...), mientras que en España «te dejan ser una cosa y no puedes ser otra».

¿Y qué hay del carácter irlandés? Pues, según Javier Reverte, «están muy orgullosos de ser irlandeses, pero al mismo tiempo están muy abiertos al mundo porque, por razones obligadas, han tenido que emigrar». Hay, además, «mucho amor a España». Un amor que el escritor empezó a profesar hacia Irlanda gracias a la zona oeste del país, la zona «más áspera», pero también «la más hermosa» y la que más recomienda.