Echenoz: ««Jamás pensé que escribiría sobre un tema tan masivo y monstruoso»
Jean Echenoz, ayer en Barcelona - inés baucells

Echenoz: ««Jamás pensé que escribiría sobre un tema tan masivo y monstruoso»

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Una década lleva Jean Echenoz (Orange, 1947) alejado de su hábitat natural, de esa literatura del ahora que le llevó al podio del Goncourt en 1999 de la mano de «Me voy» y de la que se ha ido despegando poco a poco para novelar con asombroso aplomo las vidas del compositor Maurice Ravel, el corredor Émil Zapotek y el inventor Nikola Tesla. Un viaje a través del tiempo siguiendo los pasos de unas vidas ejemplares y novelescas que el autor francés ha querido rematar con una nueva gesta. Esto es: resumir en apenas un centenar de páginas aquella «ópera sórdida y apestosa» que fue la Primera Guerra Mundial.

«Jamás pensé que un día escribiría sobre un tema tan masivo y monstruoso», reconoce Echenoz, cuya visita a Barcelona coincide con la aparición de la cuarta edición de «14» (Anagrama; Raig Verd en catalán),novela que relata con maestría la sacudida que provocó en cinco jóvenes el estallido de la guerra en Francia el 1 de agosto de 1914.

El escritor francés, insiste, opera en el presente, pero un buen día cayó en sus manos el diario de un combatiente, el tío abuelo de su pareja, y se descubrió trabajando «sobre la Primera Guerra Mundial de un modo bastante compulsivo». El diario, explica Echenoz, era un «texto seguramente censurado y con pocas anécdotas». «Lo interesante —añade— era todo lo relativo al movimiento de las tropas, aunque sobre todo hablaba del tiempo y la climatología. Parecía que no ocurriese nada, pero estaba hablando de momentos en los que hubo auténticas masacres».

Así, acercándose a la brutalidad del conflicto desde una óptica cotidiana y sobrecogedora, Echenoz no solo ha coleccionado reseñas a cual más elogiosa: también ha resuelto con nota uno lo los retos que se impuso al empezar a trabajar en «14». «Existen tantos libros y se trata de un fenómeno tan enorme que quería hacer algo diferente; escribir un drama de hace un siglo con un lenguaje contemporáneo». confiesa.

Un lenguaje contemporáneo que, asegura, permite acercarse a la Gran Guerra desde una perspectiva diferente. «Es interesante, porque quienes ahora somos viejos veíamos la Guerra del 14 como algo de viejos. Nos aburría. Ahora, en cambio, vemos que fue el principio del siglo XX. Los historiadores franceses hablan mucho de la brutalización, y es muy interesante, ya que ahora nos damos cuenta del carácter monstruoso de aquella época», explica.

«Constantemente hay guerras declaradas. Incluso podría decirse que la guerra del 14 acabó en realidad en el 45», añade un autor que, pese a ser de natural pesimista y prosa deliciosamente irónica, huye de toda universalidad y de cualquier atisbo de épica para retratar con escalofriante proximidad «la cotidianeidad de un fenómeno monstruoso». «No quería hacer una ópera: quería explicar el horror, el aburrimiento… No es para nada un relato épico; de otra manera, me habría sido imposible escribirlo», concluye.