El primer caso del comisario Maigret
George Simenon - abc
lecturas de verano

El primer caso del comisario Maigret

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Decía John Simenon, con motivo de la publicación de las obras de su padre, Georges Simenon, que el creador de Maigret, nunca consiguió liberarse de su personaje, pese a ser un prolífico escritor, capaz de transitar otras ficciones: lo demuestra una obra de ciento noventa títulos, con notables novelas como «El gato» y «La casa del canal», recuperadas por Acantilado.

Pero hablemos del comisario Maigret… Debuta en 1930 con «Pietr, el Letón», un estafador buscado por todas las policías europeas al que Maigret aguarda en la estación el Norte de París… Mientras indaga sobre el escurridizo Pietr, el comisario recibe la noticia de que en uno de los vagones del ferrocarril donde viajó el Letón ha aparecido un cadáver que es el vivo retrato del delincuente…

«Pietr, el Letón» es el primero de los más de setenta casos que Simenon planteará hasta 1972 a su comisario de la 1ª Brigada Móvil… El autor belga retrata por primera vez a su criatura literaria. Quai des Orfèvres. Maigret acaba de cumplir los cuarenta y cinco años; toma su pipa y una petaca que contiene un polvo parduzco. El subinspector Torrence, «una copia apenas reducida de Maigret», le alarga un paquete de picadura empezado. «Hubo un silencio. El tabaco chisporroteó…». En su sitio favorito ante la estufa, el comisario cavila.

Leer a Simenon es aprenderlo todo sobre los mecanismos de la intriga y el arte de fumar en pipa. La de Maigret «emitía un gorgoteo tan fastidioso que el comisario extrajo de un cajón un manojo de plumas de pollo, limpió el tubo y abrió la estufa, donde lanzó las plumas sucias…». Con Simenon pasa como con los bombones belgas: no puedes comer sólo uno. Este verano puede ser el inicio de una larga amistad.