Albert Sánchez Piñol: «Aunque no voy, no desdeño la Feria del Libro ni Sant Jordi»

Albert Sánchez Piñol: «Aunque no voy, no desdeño la Feria del Libro ni Sant Jordi»

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La gestación de “La pell freda” (“La piel fría”), séptima novela más votada en la gran encuesta literaria de ABC, entronca con la condición de antropólogo de su autor. Entre 1996 y 1998 Albert Sánchez Piñol viajó hasta el corazón de las tinieblas del Congo donde habita el Kurtz de Conrad, con la guerra como rumor de fondo. De vuelta a Barcelona, año 1999, se puso a escribir la aventura del hombre solitario del faro y los seres acuáticos.

“Cuando acabé aquella historia que parecía un sueño surgido de mi experiencia africana la dejé en un cajón: ¿a quién podía interesar una novela fantástica y con monstruos?” recuerda. Una década después de su publicación en 2002, “La pell freda” es un long-seller que todavía comparece en las listas de los más vendidos y se acerca a las cuarenta traducciones. Su editora de la Campana, Isabel Martí y Gloria Gutiérrez, de la agencia Balcells, vivieron las pujas de las editoriales en Francfort de 2004 que hacían cola para hacerse con los derechos de la novela. A Sánchez Piñol le cuesta, todavía hoy, explicar el éxito de su libro: “Como comprenderá un hombre que escribe una novela y la mete en un cajón no está pendiente de esas cosas”, ironiza.

-¿Cómo hay que leer “La pell freda”, más allá del universo conradiano?

-Es una novela sobre la alteridad. La acción se sitúa a principios del siglo XX pero incide de lleno en el siglo XXI. Ahora, esa alteridad llama a nuestra casa y la debemos afrontar: podemos contemplarla como una monstruosidad o como nuestro espejo. Escribí esa historia originalmente en catalán, pero podría ser de cualquier lugar del mundo.

-Una novela influida por la antropología…

-La alteridad es el eje de la antropología y podría decirse que transformo mis estudios antropológicos en África en material narrativo.

-¿Hay moraleja?

-Tu enemigo es muy similar a ti. Mucha gente inteligente y culta que leyó la novela no captó ese mensaje… Eso demuestra que la lectura hace personas, pero no mejores personas.

-La atmósfera de “La pell freda” tuvo su prolongación en “Pandora en el Congo”…

-Mi proyecto era componer una trilogía del agua, la tierra y el cielo. Pero el cielo deberá esperar porque se metió por medio “Victus”.

-La Guerra de Sucesión de 1714 tiene poco qué ver con “La pell freda”. ¿Es fruto de un cambio estilístico y temático radical?

-“Victus” siempre estuvo ahí, pero en esta vida he tenido que hacer muchas cosas y esa novela necesitaba una dedicación del ciento diez por ciento. Más que una evolución son dos formas diferentes de escrituras. Así se desmiente el tópico de que un escritor siempre escribe el mismo libro. Lo que yo haga o deje de hacer, si cambio de registro o no, no importa mucho. Yo no quiero ser popular sino por mis libros. Los libros han de ser de los lectores, emanciparse de su autor.

-¿Cómo es su relación con los lectores? Evitó firmar libros en Sant Jordi…

-No es que desdeñe la feria del Libro de Madrid o la fiesta de Sant Jordi en Barcelona: lo que no me gusta es competir con otros autores a ver quién firma más libros. Prefiero los clubs de lectores en las bibliotecas: me parece una red cultural más eficaz para compartir experiencias lectoras.