Eurovisión: música para olvidar una guerra

La Unión Europea de Radiodifusión ideó crear un programa que uniera a un continente devastado por la II Guerra Mundial

ENVIADO ESPECIAL A ESTOCOLMO (SUECIA)Actualizado:

En los años cincuenta, Europa todavía mostraba las heridas de una guerra que había devastado a todo el continente. La división territorial era un reflejo claro de la situación: por un lado, la Unión Soviética; por otro, los países libres aliados con Estados Unidos. En ese clima de dolor y deseo de olvido, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) puso en marcha la idea de un festival de la canción internacional donde todos los países pudieran participar en un programa de televisión que sería trasmitido simultáneamente en todos los países de la unión. El nombre «Eurovision» fue usado por primera vez por el periodista británico George Campey en el diario «Evening Standard» en 1951.

La primera edición del Festival de Eurovisión se celebró en la ciudad de Lugano, Suiza, el día 24 de mayo de 1956. Siete cantantes de distintas nacionalidades participaron. El país ganador fue el anfitrión, de la mano de Lys Assia y su mítico «Refrain». Poco a poco, el festival fue ganando fama y más países se animaron a participar. Las grandes estrellas de cada país encontraron en el festival el lugar idóneo para proyectar su carrera al ámbito internacional: fueron los casos de Corrie Brokken, que ganó por Holanda en 1957; Domenico Modugno, que pasó a la historia del festival con su canción «Nel blu dipinto di blu» en 1958; o Teddy Scholten, que representó a Holanda en el año 1959.

Cinco años después de la primera edición, ya eran 16 los países participantes. España debutó en 1961 con Conchita Bautista y «Estando contigo», mientras que ese mismo año Yugoslavia se convirtió en el primer país del este en participar en el certamen. Lo hizo con Ljiljana Petrović, que tuvo que conformarse con un octavo puesto. Los sesenta también fueron una década de grandes canciones, como «À Force de Prier» (Nana Mouskouri, 1963), «Non ho l’età» (Gigliola Cinquetti, 1964) «Puppet on a String» (Sandie Shaw, 1967) o «La, la la», el primer triunfo español que vino de la mano de Massiel.

La década de los setenta quedó marcada por el triunfo de ABBA. Los miembros del mítico grupo sueco llegaron a Brighton, sede del festival en 1974, como auténticos desconocidos para el público europeo. Aquel año, la gran favorita era Olivia Newton John, que ya tenía dos álbums en el mercado. Sin embargo, la frescura y alegría del cuarteto se impuso y rompió con la racha de triunfos de solistas femeninas durante siete años. A raíz de este triunfo, ABBA se hizo famoso en toda Europa y en las bodas de oro del festival, «Waterloo» fue elegido por el público como el mejor tema presentado en el festival. Otros temas muy populares de esa década fueron «Save Your Kisses for Me» de los británicos Brotherhood of Man, y la israelí «A-Ba-Ni-Bi», que se impuso con holgura a la candidatura belga de 1978.

En los ochenta destacó el doble triunfo del irlandés Johnny Logan (1980 y 1987), único cantante que ha logrado ganar más de una vez el festival. Sin embargo, la gran protagonista fue Céline Dion, que ganó el festival por Suiza en 1988 a pesar de su pasaporte canadiense. Su victoria le reportó un enorme impulso a su carrera en Europa y se reeditó su álbum «Incognito». Al año siguiente, en la apertura del festival de 1989, interpretó su primer sencillo en inglés «Where does my heart beat now». En los ochenta, Italia apostó fuerte por el festival con grandes artistas como Franco Battiato o Umberto Tozzi. Sin embargo, no fue hasta el año 90 cuando ganó gracias a Toto Cutugno e «Insieme: 1992». Tres años después, dejarían de participar hasta 2011.

En los noventa, la imagen del festival se deteriora y pierde seguimiento en todas las zonas de Europa. Irlanda logra ganar tres veces de forma consecutiva (1992-1993-1994) y España roza el triunfo en 1995 gracias a Anabel Conde y «Vuelve conmigo», considerada la mejor canción española en el festival. En 1998, la cantante transexual Dana International rompe con todos los moldes y consigue el triunfo más mediático en muchos años. A pesar de la fuerte oposición de los grupos más conservadores de su país, la intérprete obtuvo el pasaporte para Birmingham y venció por un ajustado margen a los anfitriones. El mito de Dana International creció a partir de entonces como la espuma por toda Europa y fue la primera artista israelí en ser entrevistada por la MTV. Vendió 400.000 copias del single en todo el mundo y se posicionó #1 en los charts israelí y español y #11 en el inglés.

Con el nuevo siglo, el festival se reinventa para transformarse en el espectáculo televisivo más importante y con la tecnología más innovadora. En 2004, la avalancha de países participantes obliga a instaurar un sistema de semifinales que se mantiene vigente hoy en día. A pesar de la imagen añeja que proyecta, el festival cosecha ahora sus mejores datos de audiencia en la historia y gana mayor fidelidad entre sus seguidores gracias a internet y las redes sociales. Su próxima parada, Estocolmo.